lunes, 17 de mayo de 2010

DE LOS HIMALAYAS, AL DESIERTO DE RAJASTHAN

DE LOS HIMALAYAS, AL DESIERTO DE RAJASTHAN
PASANDO POR TAJ MAHAL
Contradicciones y contrastes, ¿de eso esta hecha la vida?

Volando hacia (y en ) Ladakh…”ESPIRITUAL LAND”:
Ya desde el avión, minutos antes del aterrizaje en Ladack, zona ubicada en el llamado estado de Kashimir, puedo divisar los imponentes Himalayas teñidos de blanco, deslumbrante visión, y al mismo tiempo, escalofriante. Territorio de conflictos, de guerras, de contradicciones…..Esto último no sin justificación. Cuando uno da su primer paso en Ladakh, yo lo di en Leh, una de las ciudades pertenecientes a este distrito, se puede sentir una energía especial, algo vibra dentro de uno, se respira un aire en algún punto indescriptible, inexplicable; pero a medida que se comienza a adentrar en esta tierra, “espiritual”, como se la llama, se puede empezar a vislumbrar de que se trata este manojo de sensaciones. Llaman mi atención unas pequeñas banderas enlazadas una a la otra, de colores: verde, amarillo, rojo, azul, y blanco, que se hacen presentes desde que uno parpadea por primera vez allí. Ellas tiñen el pueblo, colorean la nieve (ya que incluso en las montañas más alejadas, más altas, ellas se pueden divisar), decoran las casas, bordean los cercos, y se las puede ver danzar con el viento, moverse a su compás. Esa es su función, flamear por los aires deparramando los mantras, las prayers escritas en ellas, es así que hasta en el punto más recóndito de este lugar uno puede encontrar estos banderines bailando al son de los vientos. Tierra del budismo, a diferencia de otras partes de India en donde el hindu predomina, aquí la filosofía de vida que se sigue es la de esta religión o práctica de vida. Plagada de monasterios que habitan las cimas de las montañas (Como se sabe las montañas son lugares sagrados, la gente siempre ha buscado orientación espiritual y renovación en ellas. Se consideran sagradas y encarnan lo temible y la armonía, la dureza y la majestuosidad), de monjes y discípulos vestidos con sus atuendos respectivos que se pasean por el pueblo (la mayoría de la población luce la vestimenta típica budista de color bordo). Se puede observar que una gran parte de las personas se encuentra durante el día realizando plegarias y moviendo un aparatito que se utiliza mientras se recita (dentro del mismo se encuentran los mantras, y se gira entonces en el sentido siempre de las agujas del reloj para de ese modo desplegar el mantra por el aire). Además el mismo (aparatito), aparece en tamaño aumentado no solo en los monasterios sino también practicamente en cada cuadra de Leh, y uno puede ver a la gente girando alrededor del mismo recitando plegarias. Es como si un sonido estuviera de fondo permanentemente, y este es: Ommm Manni Padme Hum. Aún puedo escucharlo, sentirlo...
También invaden la ciudad, y las inmensas montañas, las llamadas stupas, unas construcciones de color blanco alrededor de las cuales la gente también recita, y camina durante días enteros pidiendo y agradeciendo. Existe la famosa stupa de Leh construida por los japoneeses, en la que en su interior se aloja material como libros, y recursos para generaciones futuras. La misma es impactante, y el paisaje que acompaña no lo es menos. Caminar por Leh, andar por Leh, es sentir que uno esta tocando el cielo con las manos, esto no es solo metafórico tiene algo de realidad. Primero, porque este lugar esta ubicado a una altura que hace que los síntomas de alta montaña se hagan presentes, yo los tuve, y no están buenos, pero la belleza y lo que a uno le genera estar allí compensan esas malas pasadas. Segundo, porque a medida que uno asciende, no solo se puede tocar y sentir la nieve, sino que la sensación es que se está a un paso del cielo, entre la tierra y el cielo, el blanco de la nieve, el blanco de las nubes. Tercero, la energía mencionada con anterioridad genera una atmósfera de paz, tranquilidad, y una especie de viaje que lo llevan a uno a creer que no se está en este planeta tierra, sino en otro, quizás el cielo….
     
Ladakh es una parte de India que se diferencia absolutamente del resto, incluso en cuanto a los caracteres físicos de sus habitantes, quienes tienen rasgos chinos y japoneses más que indios, sus ojitos achinados resaltan particularmente. El idioma allí es ladakhi, el cual es incomprensible para el resto de los indios, lo que generalmente no sucede con los otros dialectos de este país. Un pueblo espiritual, de trabajadores de la montaña (uno puede ver a las mujeres, niños y hombres trabajando desde la madrugada en las frías montañas, levantando piedras, cavando, yendo y viniendo, e incluso a veces durmiendo en las mismas cubiertos por telas para no dejar pasar ese aire frío y cortante, durante esos momentos de descanso), de monasterios, templos y palacios, de casas de barro, de nómades (de aquellos que van dejando sus huellas por las imponentes), de marmotas, caballos salvajes, y vacas de montaña (pelo largo), de aires gélidos; pueblo en el que los ruidos que predominan son los de las plegarias y los mantras, y ya no el de los otos y bocinas. Donde el aire que se respira es puro, y el agua que se bebe es fría y transparente, donde la paz se siente , se toca, se palpita….Pero como nada puede ser perfecto, la belleza deslumbrante de este lugar es codiciada, y Pakistán y China están al acecho, guerras y guerras libradas por la ambición de poseer estas tierras. Es así que si hay algo que caracteriza a esta zona, algo que no he nombrado aún, es la armada militar. Los militares y sus puestos también pintan el cuadro de este escenario, llegando incluso a ser tema de la mayoría de las canciones locales. Tierra donde la paz y la guerra están mano a mano, se encuentran el uno al otro a la vuelta de la esquina, conviven en estado de tensión permanente. Situaciones que no se entienden, que no solo ocurren en India, donde la lógica queda por fuera, donde el ser humano lucha por creerse “dueño de la naturaleza”, cuando solo es una ínfima parte de ella, pero de ninguna manera tiene derecho a desear apropirase de la misma, y mucho menos de crear guerras que no solo la destruyen sino también lo destruyen , y destruyen la paz, aquella por la que otros rezan, y piden día a día. Contrastes, contradicciones, extremos….quizás de ello esta hecha la vida… No sé, me lo pregunto ….

Regreso a DELHI….Un oto driver me lleva a lo de Deepika, y lo de “me lleva” es mucho decir, ya que luego de 2 hrs y media le tengo que pedir por favor que me deje, que me van a venir a buscar. Este hombre me sacó de las casillas, me paseó por toda la ciudad, y no acusaba recibo de que no tenía ni idea de a donde se dirigía. Enojada me bajo, y vuelvo hacia atrás, como puede ser que incluso preguntando no entienda, que le hable y no me escuche, enojadísima!!! Empiezo a pensar que es idiota y no sé que otras cosas más, pero de repente la hipótesis no me cierra, él no me lo hacía a propósito (yo ya había pagado de antemano, y el hecho de girar por toda la city lo perjudicaba, y de ningún modo era un beneficio para él), realmente no comprendía, flaco escuálido, con su mirada perdida como la de tantos otros, quizás tiene hambre, quizás paso hambre en su infancia, la vida no es fácil para esta gente, y de ello estoy cada vez más convencida, (mi hipótesis es que su cerebro no fue alimentado como corresponde en la infancia, y cuando ello sucede no hay vuelta atrás. La desnutrición infantil es terrible en India, y creo yo que algo de ello influyó en este oto driver como así también en tantos otros) Que estúpida me sentí….
Luego de esa travesía arribo a la casa de Deepika, en donde su abuela y su hermana embarazada, con mucho amor me esperan con mi desayuno preferido, al que habían preparado desde temprano para darme una sorpresa. Comparto momentos bellos, me despido sabiendo que vuelvo a pasar mis últimos días de India allí, y arranco hacia Agra.

Camino Agra… Camino a un símbolo del amor…Adentrándome en la ciudad puedo ver que lo caótico de India no disminuye sino que empeora ciudad a ciudad. Aquí la suciedad parecería ser que se incrementa, y con ello los olores, las moscas, y todo aquello que se puedan imaginar se relaciona con una presencia importante de la misma. Las holly cow, los chanchos y las cabras, parecen gozar de este “alimento” que abunda en las calle; y el resto de la gente que convive con ello, se muestra indiferente, no parecen estar advertidos de esto que a mi, si bien ya acostumbrada, no deja de provocarme sorpresa, y a veces indignación (al ver como las personas tiran los papeles, latas, y todo aquello que se le parezca, lo mismo que el hecho de que hagan sus necesidades, en la vía pública, y en cualquier lado. Realmente no esta en sus cabezas el cuidar la ecología, de la naturaleza, y el querer tener un lugar limpio y saludable para habitar. ¿será esto también parte de las diferencias culturales?¿será que tienen otras cosas más importantes a que prestar atención, en las que pensar? ¿será que no debo juzgar estos comportamientos, ya sea desde mi cabeza occidental, ya sea desde mi mirada personal? Preguntas que me hago, y para las que aún no encuentro respuesta).
Como me habían anticipado en tantas oportunidades, “en Agra solo el Taj Mahal”, yo estaba con esa idea en mi cabeza, y en algún punto algo de ello es así, solo que el otro punto se vincula a las conclusiones que uno pueda sacar de todo ello…Y puedo decir que desde mi opinión, tratándose de India, no se trata solo de Taj Mahal.
Imponente, maravilloso, hermoso, verdaderamente indescriptible, lo deja a uno sin palabras….La belleza de esta construcción es absolutamente fuera de serie…Bueno, por algo se la declaró una de las 7 maravillas del mundo, algo que los indios orgullosos no paran de repetir! Hace unos cuantos años atrás, un rey decidió la construcción de Taj Mahal, en honor a su difunta esposa, y como lugar para albergar su tumba (hoy en día se hayan ambos cajones en el mismo sitio, uno al lado del otro). La reina fue la tercer esposa, y fallece al dar a luz al hijo número catorce. Debido al inmenso amor que él sentía por ella es que se edifica el Taj. De marmól, blanco y transparente, diferente del marmol italiano, se ilumina con la luz de la luna, decorado con flores de colores, que no son pinturas, sino piedras preciosas incrustadas…Por más que se lo haya visto en fotos o en películas, o que se haya escuchado sobre el mismo, no deja de poner la piel de gallina el estar allí. El blanco deslumbra, y transmite una verdadera paz, un verdadero amor…El guía no paró de decirme en todo el recorrido que a este lugar hay que venir acompañado, y que : “you have to return with your love for your honey moon”; realmente no sé si india es un lugar para honey moon, pero que el Taj Mahal es romántico, y un verdadero símbolo de amor, de ello no me caben dudas!!.
Dejo atrás esa sensación de estar en el paraíso que genera el hecho de observar la pureza del Taj, con el cielo azul de fondo, el aire que no corre, y la frescura que transmite el verde que lo rodea, ese patio tan limpio, ordenado, impactantemente prolijo, para sumergirme nuevamente en la ciudad, con todo lo que ello implica…Las contradicciones continúan en esta tierra de contrastes…¿Será que de esto esta hecha la vida?¿Serán las dos caras de la rueda a la que nos enfrentamos permanentemente: el infierno y el paraíso?

Camino a Jaipur…"THE PINK CITY": La ruta esta cerrada por una manifestación política, en realidad unas de las castas más bajas protesta por sus derechos, algo que en otros tiempos estaba absolutamente imposibilitado. Como consecuencia el conductor se mete por las llamadas villages, y me dice: “esta es la verdadera India”, él habla español y esta fascinado con su primer GUEST ( así me llama él) Argentina, nunca antes había visto a una Argentina…lo que hizo que estuviera seguramente más curioso que lo normal, quizás es simplemente así, no lo sé, pero me preguntó absolutamente hasta los puntos y comas de mi vida. Respecto a su afirmación, yo pensé, “¿qué más puedo ver además de todo lo ya visto?” .Pregunta de ignorante. Gente que duerme en chozas sin puertas, otros sobre las calles de tierra; personas absolutamente desnudas, y cuando digo absolutamente, es literal (esta vez no se trata de una protesta de Green Peace, ni de casos de nudismo o exhibicionismo. Esta gente no tiene nada, ni siquiera algo para ponerse encima, ni siquiera algo para comer…nada es nada.). Durante el recorrido personas y más personas, que se pegan a las ventanas del auto llorando pidiendo comida. Comparten esta escenografía: camellos que funcionan de vehículos, van por la ruta cargando elementos de trabajo, y son el transporte de la gente; esto una vez en camino al estado de RAJASTHÁN, zona desértica, y realmente bella. También se ven elefantes y búfalos, cumpliendo la misma función…Como podrán imaginarse todo ello genera fascinación, es imposible no sentirse maravillado ante semejante espectáculo, esos animales gigantescos andando por las rutas desérticas, el paisaje de película, el calor que raja la piel, el viento que cubre todo de arena. Desde el auto, escuchando música India, puedo vivirlo de ese modo. Pero al mismo tiempo, esta la otra cara, y la otra parte de esta “película” (esto es absolutamente irónico: se trata de una cruda y cruel realidad): Cómo lo viven ellos…y ahí todas esas sensaciones se tiñen de la tristeza, impotencia y de la indignación más grande que uno pueda sentir.
Llego a Jaipur, todo la city es rosa, un rey hace mucho tiempo atrás decidió que ello tenía que ser así.
Palacios, fuertes, y monumentos históricos cubren esta ciudad de ensueño, que no deja de tener las características de tratarse de una ciudad de India. Fue gracioso el hecho de que mi madre me dijo: “Pauli es una ciudad hermosa, rosa, prolija, limpia y ordenada, lo leí en internet”, yo por un momento me lo creí, y me hice esa idea, imaginé algo medio europeo, jaja! Estoy en India, y ello es imposible. La cabeza de uno tiende a querer y extrañar la tierra donde nació, se siente más cómodo en territorio conocido, supongo que a ello se debe esa facilidad con la que la cabeza construye castillos en el aire. Jaipur es hermosa de todas formas, su belleza es la belleza de la India, una belleza diferente a la que acostumbramos, una belleza exótica, y a la que hay que aprender y saber apreciar.

Tren hacia Udaipur…”THE WHITE CITY”: El tren hace su aparición 4 horas más tarde de lo previsto, unos sudafricanos, los únicos extranjeros que logré devisar en esa estación, recién llegados a India se sorprenden y no entienden la demora; “esto es India” pude decirles, luego de meses de entrenamiento en el tema. Se hizo tarde , la una de la mañana, y el tren no llegaba. Mientras tanto y con mis ojos entreabiertos (ya que caían pesados debido a una combinación absolutamente agotadora: el cansancio y el calor ), observé el panorama: cuerpos y más cuerpos cubrían el piso de la estación, algunos directamente sobre el suelo, otros sobre hojas de diario, algunos duermen, otros comen, otros descansan. Niños que piden desesperadamente comida, mientras sus padres los observan a metros para ver como se “desenvuelven”…Trenes que llegan y se van cargados de gente, desbordados mejor dicho, ya que las personas parecía que en cualquier momento salían despedidas por las ventanas y puertas, de lo apretujadas que se encontraban. La gente (me incluyo), no para de sudar, los rostros brillosos resaltan en la oscuridad, y una sensación de aplastamiento general, producida por ese calor agobiante, a esa altura de la noche. Mi tren llega, y parto para Udaipur. Viaje largo, dificil, duro, pero arribo finalmente a destino. Me recibe un calor peor que los anteriores (a medida que me vaya adentrando más en el desierto esto se va a volver más espeluznante), y me dirijo al hostel, esta vez a descansar. Por la tarde doy mis primeros pasos por el pueblo, y los mismos, hacen que de a poco comience a retractarme en relación a la honey moon en India. Udaipur es conocida como “La Venecia de Oriente”, ello debido a que los ríos y lagos son predominantes y hacen de esta ciudad con palacios, castillos, y botes en el agua (generalmente blancos, y de ahí la denominación también como “Ciudad Blanca”), una especie de Venecia, pero en India, lo que la torna bastante diferente, sin que por ello pierda la ventaja de ser un lugar para el amor.
 
 El romanticismo esta en el aire, se respira, se siente; ni que hablar de las nochecitas de calor, en las que la música india resuena por toda la ciudad, y las velas están encendidas por doquier, relampagueantes, alumbrando así la negra noche, y dando a este lugar un toque mágico, que vuelvo a repetir, me llevan a
confirmar que el guía tenía razón, y no solo por el deslumbrate Taj Mahal. Lo que hace dudar es el caótico ritmo, y todo lo ya mencionado, que no dejan de hacerse presentes, produciendo así en esta Venecia una tensión entre el amor, lo bello, y la cruda realidad.
Me despido de esta tierra romántica, de aguas, palacios, montañas, aves y vientos calientes que queman la piel, y hacen volar las plegarias. Le digo adiós, pidiendo a las estrellas algún día poder volver.

Bus hacia Jodhpur….”THE BLUE CITY”:

 Debo aprender a resignarme, ya que por más que la vez pasada haya sido yo la que advertí a los foreigners sobre esta característica de la India (puedo decir una de las más importantes, y que convierte a este país en un lugar especializado para entrenar la paciencia): la no existencia de horarios y por ende de la puntualidad, vuelvo a impacientarme una y otra vez cuando me encuentro con esta clara repetición: el colectivo no llega en horario, sino 4 horas más tardes de lo previsto, y para esto, yo con mi ansiedad, arribo al sitio de espera (ya que no lo puedo llamar estación de omnibus) 1 hora antes de lo previsto.Cuando finalmente se digna a hacer su aparición triunfal, comienzo a buscar mi asiento, feliz, ya que esta vez era un “sleeper”, esto era un claro presagio de una buena noche, y por ende de un “buen viaje”! Algo interesante sucede en esa búsqueda, me anoticio de lo que sleeper significa: por un lado estan los asientos comunes y corrientes, por el otro, los tan ansiados por mi “dormilones”, una especie de cápsulas, a las que no me atrevo a llamar camarotes (de ninguna manera), a las que se accede vía escaleritas, y de las que….al parecer uno puede salir con vida, como no, una muerte por asfixia, no me resultaría raro que ocurriese en esas condiciones. Haciéndome la idea sobre aquello que me esperaba, y tratando de convencerme de que quizás no era tan malo, y que mi cansancio era tal que era probable que me desmaye…pero solo del sueño, encuentro de una vez my own cápsula. Abro las ventanitas polarizadas, voy a poner mi mochila, y …………bbbbuuuuuuuuu!!!!! Me encuentro con un hombre plácidamente acostado, durmiendo, roncando, y al que solo puedo verle sus negras patas, mugrientas, apoyadas en lo que iba a ser mi querida cama, por lo menos, la de esa noche. Me voy a ahorrar los detalles de lo que siguió porque a mi no me place en lo más mínimo recordarlos y a ustedes no les va a agradar en lo absoluto, enterarse de ellos. Solo voy a decir, que recupere mi sleeper, aunque yo hubiera preferido que ello nunca ocurriese, y que fue una noche a la que no puedo siquiera catalogarla de dífícil, lo único que pido ahora es olvidarla…
Jodhpur, ciudad azul, debido a que la mayoría de las casas están pintadas de ese color, lo que refresca en los veranos, y además como en la mayoría de estas ciudades, fue un rey el que decidió que ello fuera de ese modo. Desde el fuerte, el palacio, y los monumentos construidos para el entierro de la realeza, puede apreciarse la belleza que genera el contraste entre las edificaciones de los ricos, de blancos (marmol), colorados (color ladrillo), y marrones (color tierra); y de los pobres, el pueblo va de color azul. Realmente la vista se ve agraciada al ver semejantes contrastes, hermosa visión….por lo menos para nosotros, los que vivimos todo esto desde afuera, y muchos años después (aunque estas diferencias hoy en día se mantienen, y no solo en India). A mi me genera un poco de repugnancia enterarme de la vida del rey Maharasha, sé que es historia, pero no deja de provocarme malestar el ver ese tipo de vida, en la que los otros son pisoteados, y al mismo tiempo él es admirado…Historias de pobres y ricos, de riquezas y miserias, de hambre y de excesos.

Train hacia Jeisalmer….”THE GOLDEN CITY”:

Sorprendentemente el tren llega a horario, y no me resultó difícil encontrar cual de los millones (de trenes) presentes en la estación era el mío. Todo parecía, esta vez, “ir sobre rieles”. Inicio la búsqueda, la del asiento, al que nunca iba a encontrar ya que nuevamente no iba a viajar sentada sino acostada. Encuentro mi sleeper, era el último de una fila vertical de tres. Debí pedir ayuda para subir mi equipaje nada liviano, para esas alturas. Luego de realizada tal maniobra, el lugar que restaba para mi cuerpo, era mínimo, pero debía conformarme con eso, y acomodarme como podía. Una vez recostada, con mi cabeza, siempre a punto de ser aplastada por las mochilas, y mi nariz a unos centímetros del techo, a penas pudiendo respirar; me relajo y trato de concetrarme en el “aire acondicionado” del vehículo, un ventilador del tamaño de dos manos juntas, que al estar practicamente a la altura de mi “mesa” (en la que mi cuerpo yace desparramado, sediento, sudado, cansado, y desesperado por unas gotas de aire), no le resulta fácil poder brindarme un poco de aquello que ofrece, su viento; diría que practicamente, le es imposible; momentos en los que anhelo con nostalgia poder estar a orillas del mar sureño dejandome arrastrar por sus frías ventizcas. Pero no, estaba allí, sofocándome, y no me quedaba otra alternativa, que mantener la calma, de algún modo iba a intentar dormir.                                                    
Lo que no me esperaba, pero ya desde un inicio se anticipaba, era el hecho de que “bendita yo era entre todos los hombres”, así era, no logré encontrar en todo el tren a otra mujer, tampoco en la estación pude ver que otras como yo se hicieran presentes. Es algo común en India no divisar personas de sexo femenino paseando, por la calle, o viajando, menos aún de manera solitaria. Es una sociedad bastante machista, las muejres en la casa trabajando, los hombres tienen permitidas otras concesiones, y además son ellos los que trabajan fueran del hogar. Ahora sí, voy hacer mención de algo que no ha aparecido hasta el momento, quizás porque recién ahora me he permito hablar de ello, recién a estas alturas finales, en las que el tiempo se acaba, y ya no importa tanto a consecuencia de ello. Hacerlo previamente habría implicado pensar más en el asunto….Se trata de algo que ha generado en mi mucha molestia, malestar, e incluso enojos. Es algo vinculado al comportamiento de la mayoría de los hombres en India; ellos tratan a las mujeres de “piel blanca”, así nos llaman a las extranjeras, de un modo absolutamente “unpolite”!. Es decir, hay algo que en ellos genera una especie de fascinación, pero no de aquella que a una la hace sentir halagada, contrario a ello, es tal el desenfreno, y las actitudes que acompañan ese deslumbre que una realmente se siente acosada. Es difícil, mejor dicho, imposible, caminar tranquila por la calle, sin que personas del sexo masculino estén preguntandote como te llamas, de donde sos, solicitandote poses para una foto, pegándose a tu costado, sin poder desprenderte fácilmente de esa persona que se convierte en una verdadera garrapata. Cuando nada de esto sucede, las miradas son realmente insoportables, penetrantes, “como no se dan cuenta de que realmente son una pesadilla”, puede una estar sentada en un restaurante y tener a 30 hombres que te están mirando al mismo tiempo sin poder entonces disfrutar tranquila un solo bocado. Como se imaginaran mi viaje en tren no fue nada fácil, luego de saber todo esto, y sumado al hecho de que era la única mujer, extranjera, y con el agregado de que un equipo de la armada completo viajaba en el mismo bagón que yo (Jeisalmer, es zona de conflictos permanentes con Pakistán, se encuentra en el límite con este país, y la armada debe vigilar la zona día y noche, siendo el día de mi arribo día de recambio de personal). Lo único que voy a comentar es que: de un sobresalto en medio de la noche me despierto, una vez que había finalmente conciliado el sueño, porque un militar estaba prendido de mi pie derecho, y cuando me anoticio de ello, de un gritó lo espanto, y yo no pude volver a dormir. Esto último permitió que en otro momento me diera cuenta de que unos 7 hombres me estaban mirando mientras yo tenía mis ojos entreabieros, a lo que no pude menos que reaccionar, no sin temor de su respuesta, preguntando “what happend??” Por suerte se hicieron los tontos.

El desierto:
         
Mis primeras pisadas en la tierra dorada fueron a las 6 am, el calor ya se siente a esas horas de la mañana; solo llego a ver vacas, chanchos, y cabras comiendo basura, pero me despido del pueblo para tomar un auto que me lleve camino directo al verdadero desierto, allí donde las arenas doradas se extienden y expanden invadiendo la retina, donde los camellos predominan, allí donde el aire no se respira, y donde la piel suda de manera constante, allí donde el horizonte se pierde en el infinito, escondiéndose detrás de las dunas….allí me dirigí, y alli estoy en este momento, bajo una choza en medio de un camp, así se llama a una serie de chozas en medio de este oasis, en la que voy a pasar la noche, si sobrevivo a esta tarde de calor agobiante (51 grados ), de vientos de fuego que calcinan la piel, y de una cantidad de bichos interesantes , a los que ya me he resignado. Lagartijas, hormigas, y arañas del tamaño de mi mano caminan por las paredes y suelo de mi choza, sin darme tampoco ellas, ningún respiro.
Por la mañana, acompañada por un pequeño local, di un paseo a camello por las dunas, que sirvió para que comenzara a “aclimatarme” a estas altas temperaturas, de las que vuelvo a decir, no sé si sobrevivo.
………………………….

No solo sobreviví, sino que viví uno de los días más felices y hermosos de mi vida.
Una persona maravillosa contribuyó para que ello sucediese, su historia increíble, y sus actitudes, su compañía, y lo que con ella logré sentir, todo ello no tiene desperdicio, por lo menos para mi, y es por eso que por más que deba extenderme, no puedo no dejar constancia de parte de esta experiencia y sensaciones que acompañaron el resto de los días que quedaban de este pasaje por India, y de lo que creo forma parte de aquello que la vida a veces nos regala, y como él mismo dice: “a veces la vida nos hace afortunados, nos da regalos, y uno nunca sabe cuando ello puede suceder, cuando suecede tu vida puede dar un giro de 180 grados en tan solo un minuto”. Roja es quien me busca en la estación de trenes, solo de casualidad, era su hermano el encargado de esa tarea. Allí estaba, con una sonrisa dibujada, un anillo color turquesa, que desde un primer momento llama mi atención, y con su “intento” de habla española, con la que desde un principio intentó seducirme. Este no era un driver cualquiera, comenzamos a charlar y de a poco comienzo a conocer un poco de su vida. Durante su infancia, peleaban los cuatro hermanos por un chapati, no tenían que comer, su padre muere de cáncer, cuando aún era muy pequeñito. Desde ese entonces sale a trabajar. La ruta que andubimos, aquella que se ecuentra en medio del desierto, rodeada por esas elevaciones color del oro, aquella que nos llevó al mencionado camp, él de muy pequeñito, la caminaba 5 a 7 veces por día, vendiendo agua para uno o dos jeeps que para ese entonces circulaban por ese lugar, antes hinóspito, ganando entre 5 rupias , y nada por día (5 rupias no equivale siquiera a 1 centavo para que se den una idea). Trabajó y trabajó, fueron variando los empleos, hasta que a los 15 años y muy lentamente comenzó con su primer camp en el desierto, muy precario, pero así arrancó. A los 17 años, una familia de holandeses que se encariñó con él lo lleva a Europa donde permanece por unos meses, durante los cuales su madre pensaba que estaba guiando el tour de esta misma familia, pero dentro de India. Hoy en día tiene 20 camps en diferenes partes, y uno de ellos es en el cual ahora me encuentro. Durante el día no me dejo sola un segundo, me contó más historias, como la de su amigo el ´músico pakistan, a quien le cortaron ambas manos por amor, y quien según él, esta loco, enfermo hoy en día por amor. Mató a los padres de su amada por haber impedido su matrimonio, luego de lo cual la corte decide ahorcarlo frente al público. Le concedieron previo al sueceso un solo pedido, el pidió un instrumento para pasar sus últimos días en la carcel, y un casette en el cual grabar su música. El puebo entero decidió que no se lo podía matar debido a lo que ello implicaría, y así es que hoy continua cantando, y llorando sus canciones de amor. Música, creánme , que realmente pone la piel de gallina.
Durante la tarde jugamos a las cartas, él, yo y el resto de los “peones”, gente que trabaja para él, pero a quien él llama “my friends”, y puedo decir que verdaderamente lo son, a pesar de las jerarquías. Todas personas muy buenas, dulces, y respetuosas, con quienes compartí en un cuarto diminuto, mientras duró el juego de naipes, y esperamos que pasen las altas horas de calor. Nuevamente “bendita tu eres”, pero esta vez, realmente bendita; no me sentí incómoda en ningún momento, contrario a ello, me reí y disfruté muchísimo. Tomamos chai, me pusieron un turbante, y escuhamos a uno de los peones tocar la flauta, una música bellísima, que me hizo emocionar.
Cuando el sol bajó, el estar afuera se hizo más soportable, así que nos fuimos a caminar por las dunas con su caballo, donde un grupo inmenso de gente se encontraba, y todos juntos esperamos la puesta de sol. Un cuadro absolutamente imborrable: el dorado de las dunas, el sol cobre que se esconde detrás de las mismas, camellos que lo acompañan, y un aire caliente que acaricia la piel…todas ellas pinceladas que en su conjunto dieron lugar a un cuadro que permanecerá colgado en mi memoria por siempre.
Acercándose la noche, nuevamente él, los peones y yo compartimos chai, y esperamos que las estrellas se hicieran presentes en el cielo, para que una vez que ello sucediese pidiéramos cada uno un deseo, y para luego quedar allí, inmóviles, contemplando en silencio, y en calma, la tranquilidad y la paz que la noche del desierto estaba dispuesta a brindar. Permanecimos un largo rato, hasta que la prometida sopresa llegó, él me había anunciado sobre la misma, pero yo ya no recordaba, y todo el día vivido, para mi había consistido en una grata sorpresa que la vida me había dado. Nos dirigimos entonces, a no sé donde, pero me dejo llevar, no se crean que iba muy tranquila, a pesar de saber que esta persona hasta el momento había sido maravillosa conmigo, la paranoia no deja de visitarme a veces, y en estos momentos sobre todo hace su aparición! Me encuentro de repente en otro de sus camps, pero la música y la danza típica de Rajasthan, allí presentes, generá en mi realmente una inmensa fascinación, la música y el baile como saben es algo que me enloquecen, y estar allí viendo semejante espectáculo era demasiado. Pero eso no fue todo………..En un momento una de las bailarinas comienza a sacar al público a bailar, nadie quería pasar al medio del escenario (un círculo en el medio de toda la gente, todos indios, menos yo!)Cuando llega mi turno, obvio que no iba a decir que no, amo bailar , y luego de casi cuatro meses de no haber danzado, esta era mi gran oportunidad, y así fue que bailé, no sé si lo hice bien, es más creo que me debo haber visto muy torpe tratando de seguir los pasos de las bailarinas indias, pero dancé, y dancé, sí, mi propia danza, mi danza del desierto, acompañanada por una felicidad y emoción ahora indescriptibles….otro momento que nunca voy a olvidar! Cabe agregar que a mi me siguieron no solo las mujeres, y niños del público, hasta los hombres comenzaron a bailar. Parecería ser que rompí el hielo, que dio lugar a una ronda de éxtasis y de linda energía que invadió el lugar.                                                                      
Los camellos característicos de esta zona, son otro símbolo de amor, otro de los tantos con los que me he cruzado en este camino. Nuevamente el amor se hizo presente en tanta entrega, de estas personas hacia mi, y de mi hacia ellas. Amor que se tiñe con historias duras, y con situaciones difíciles. Historias de amor que nacen en medio de las rocas, de los obstáculos, pero “nacen”, y entonces el amor, lo bello, nuevamente se enfrenta con algo que lo opaca....o me estoy equivocando. Claro, no se trata de eso, no se trata de opacar nada, contrario a ello, torna lo bello más bello, el amor más fuerte, lo dulce má dulce. Si no existieran las piedras lo hermoso no sería tan hermoso, y el amor no sería amor….y esto continúa.

Tren hacia Delhi…..Punto final….o punto y seguido
22 horas de tren, hermosas, volé, y recapitulé momentos del viaje, no tuve tiempo de aburrirme, y cuando me di cuenta ya estaba en la estación de trenes “Old Delhi Station”, luchando con los oto drivers para que me lleven sin arrancarme la cabeza a “Ansari Nagar, East Campus, AIIMS”, a la casa de Deepika, donde me estaban esperando desde la mañana temprano. Llego, luego de 2 horas de discutir con mis enemigos a pleno rayo de sol (con 50 grados de temperatura que rajan el pavimento, y hacen de la polusión una sustancia gaseosa a la que no encuentro nombre para catalogar, pero que dificulta de manera importante la respiración), llego absolutamente empapada, exhausta, sedienta, pero muy contenta, a la casa, a la que hoy puedo llamar mi casa en India. Fue en este hogar en el que permanecí los últimos días, los previos a tomar mi vuelo a Argentina. Dar detalles, no tiene sentido alguno, ya que nuevamente no hay sentidos que colaboren, no hay palabras que los abarquen, no hay nada por fuera de las sensaciones que pueda asemejarse, que pueda ayudarme a transmitir lo vivido. Roja viajó a Delhi, y formó parte de la belleza de este último capítulo, lleno de amor, lleno de ternura, dulzura, pero también de lágrimas, y de pura emoción. Sí, eso es lo que puede sintetizar este chapter, “PURA EMOCIÓN”, sin pensamientos, sin palabras, sin preguntas, y mucho menos respuestas….¿Se trata de historias breves o historias que recién empiezan?? ¿Se trata de un adios o hasta la próxima?? Despedidas inciertas…. Tantos lugares, tantas personas hermosas, a las que ahora llevo en mi corazón, de las que aprendí, que me marcaron, y seguramente en las que yo también dejé mi huella….¿Volveremos a vernos….? “It is so extrange” fueron las palabras de mi amiga, mi hermana del alma, hoy al despedirnos…Y sí, es tan extraño, es tan bello, y tan extraño todo esto, es tan inmenso el sentimiento, tan hermoso, que hace llorar…En el avión seguí revovinando, no quise pensar mucho si se trataba de masoquismo o no, lo necesitaba, lo necesité, y lo necesito ahora, y seguramente por un tiempo volver a…lo que llamo “recapitular”, las lágrimas forman parte de este viajar en el tiempo a los momentos vividos, a los instantes compartidos, a los olores sentidos, a los sabores que pasaron por mi boca, a los colores que encandilaron mi visión, a mis pasos andados por esta tierra. Solo sé que son lágrimas de emoción, mezcla de emociones, todo es muy fuerte, eso es lo único que sé, al menos por ahora. Prontó veré a mi familia, los amigos, volveré a la rutina, y eso también es hermoso, tiene su encanto, y con ansias espero poder abrazar todo ello.
A mi India querida, no la dejo atrás, ella está ahora conmigo, ellos están conmigo, y son parte de este nuevo capítulo que ahora empieza… Prefiero entonces hablar de un punto y seguido, y no de un punto final, de un capítulo que se cierra, pero que forma parte de un mismo libro, el libro de la vida, el de mi vida…

Y en definitiva….así es la vida ¿no? Contradicciones y contrastes, de eso esta hecha….en realidad eso es la VIDA.                   













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LECCIONES DE VIDA

   Cuando las palabras sobren
  Cuando las palabras no alcancen.
 Entonces se trata de amor


Comienzo a escirbir, seguramente uno de los últimos escritos, desde aquí, mi querida India, con lo cual es una especie de despedida. En afro cuando finalizamos con algún elemento u orixa agradecemos por lo que nos ha dado, y pedimos por aquello que aún nos hace falta y que el mismo nos puede brindar. En la escuela de shamanas se aprende a pedir y agradecer a cada uno de lo dioses de la naturaleza y a sus elementos concomitantes. En cada una de las religiones, también podemos ubicar al creyente que agradece y pide. Parecería ser que despedir, agradecer, y pedir van generalmente de la mano. Este empezar a decir adiós a esta tierra va a tener algo de todo ello, y va a estar vinculado a lo que llamaré: "Lecciones de vida".
A tres meses de haber vivido en Bangalore, me encuentro con que llega el momento de decir "hasta la próxima" (tengo un fuerte pálpito de que no será la última vez que pise este territorio), a esta ciudad que me introdujo, si puedo decirlo de esa manera, en lo que es India, ya que fue mi primer acercamiento a este mundo deslumbrante.
Debo despedirme de todo aquello que ahora permanece en forma de imágenes y sensaciones plasmadas en mi memoria, en mi corazón, , en mi piel, en mí; que constituyeron parte del andar por esta ciudad, de mis días, de mis horas, minutos y segundos. Cual un cajón de recuerdos ahora me acompaña, y difícilmente pueda desprendenderme de él; me he apegado a él, él se ha hecho carne en mí.
Me despido entonces, de los lugares, del simple hecho de estar, pero principalmente de las personas cuyo caminos se han cruzado con el mío. De algunos con una sonrisa, de otros simplemente me despido, pero de ninguno, lo hago con indiferencia, ya que de todos me llevo algo, todos y todo lo vivido me dejo una enseñanza, una marca imborrable, que hace que ahora todo y todos ellos formen parte de mi vida.
Dejo atrás un camino recorrido, del que me llevo tanto, que siento que solo puedo agradecer esta vez, no puedo "pedir" más, y el viaje sigue, y muchos me dicen que lo mejor esta por venir, y yo me preguntó ¿Qué más? ¿qué más puedo pedir?
En el capítulo que cierro dejo entre tantas cosas, tantas personas, entre ellas: Rohan, un verdadero amigo, incondicional, alguien que sin conocerme desde el primer día estuvo allí, haciéndome las cosas más fáciles, como el hecho de estar esperándome en el aeropuerto a las 4 am, hasta darme la seguridad de su presencia, aun cuando debido a su trabajo fisicamente el no pudo estar ahí todo el tiempo que seguramente el hubiese querido. "We are provided with very little time.So work hard and make some contribution.Does not matter how little it is", estas son sus palbras, y así es su vida,y la de mucha gente aquí en India (de aquellos que están en condiciones de ayudar a otros) trabaja y trabaja para contribuir a la salud de la humanidad.
Me despido de mi querida Sharmila, mi profe se yoga, la misma que con dulzura me dice: "I will miss you so much Paula, I cant explain" cuando me bajo de su auto luego del desayuno que compartimos para decirnos adiós, yo también la voy a extrañar, y mucho. Su amistad, sus historias (sobre su abuelo el mismísimo guru del ashtanga Pattabi Jois, la casta de brahamnes a la que pertenece, el haber vivido en la casa de Madonna, Sting, Jeanett Patrowl, sus hijos, su cuitte dog……..), sus desayunos, el compartir en algunas ocasiones con su familia extensa (como la mayoría de las familias en India, a diferencia de occidente son "join familyes". Al ser un sistema patriarcal, cuando el hijo varón se casa pasa a vivir junto a su mujer y sus hijos, con sus padres, así es el caso de mi teacher, en el que tres heramanos varones viven en la misma casa con sus respectivas mujeres y críos. La casa tiene solo unos cuartos una cocina, un baño, y allí viven felices y contentos. Tiene cocinera y chofer, y todo el dinero es invertido en educación, ello caracteriza a esta casta, la más elevada de este sistema jerárquico), sus clases increíbles, la recitación de mantras al principio y final de cada práctica, todo ello junto, contribuyó a lo increíble de este viaje, y hace de este decir adiós algo absolutamente ambivalente .

Me voy yendo, sí….., por suerte este primer paso lo doy con mi adorable Deepika, para quien las palabras no me alcanzan, las palabras sobran, ya sea para describirla, ya sea para agradecerle, ya sea para hablar de lo que siento en relación a los momentos compartidos, a lo que me genera esta amistad.

Llegamos al aeropuerto de Bangalore, vuelos separados, pero, mismo horario, mismo destino: Delhi, allí nos esperan sus padres, su abuela, su hermana, una tía, y además, una gran cena familiar. Llegado el momento nos enteramos de que mi vuelo sale 4 horas más tarde, o sea a las 9 de la noche, lo que tratándose de India nunca es garantía de nada, ni siquiera de que ese vuelo salga. Esto me puso nerviosa; debo decir, que en realidad ya lo estaba, pero el hecho de irme con ella me generaba no solo mucha tranquilidad sino que además mucha comodidad. Ahora las cosas no iban a ser tan sencillas, llegar a delhi, monstruosa ciudad, sola, a la madrugada, perderme el recibimiento familiar (se extraña la familia, y esa idea me había fascinado), me generó de repente un "pico" de estrés. A lo que se le sumaron otros (no) "problemas": tuve que pagar exceso de equipaje, debido a mis excesos, ello generó además culpa, y más preocupaciones, una escalada de pensamientos comenzaron a propagarse por mi mente: los gastos realizados, limitarme en los gastos futuros, qué hacer con el retorno argentina, armar una lista de aquello que dejo o mandar todo por cargo….como dije toda una serie de (no)problemas comenzaron a teñir mi presente, mi estar allí en ese momento en ese lugar. Lo que nunca deje de tener en cuenta a pesar de lo difícil que en esos momentos me resulta salirme de la nube, es que estos meses en India, (en los que a pesar de la permanente compañía, me encontré cara a cara con mi soledad má absoluta, conmigo misma, con mi propio ser), han sensiblizado mis entrañas, acomodado ideas, movilizado mis esquemas. Y el empezar a irme generó en mí, un torbellino de emociones: una felicidad indescriptiblemente intensa por lo vivido, alegría, agradecimieto a la vida por esta oportunidad; pero al mismo tiempo una tristeza inmensa, con momentos de angustia, que no puedo explicar muy bien, lo cual seguramente es la causa del retorno a la estupidez ejemplificado con el ocupar mi mente con el malestar en relación a cuestiones vinculadas a lo material. O los nervios en relación a enfrentarme a Delhi sin compañía, que pueden ser totalmente lógicos, pero sabiendo que me vine sin chistar sola a India, suena ahora un poco incongruente y también ilógico.
Así que allí estaba, de repente llorando, miento si digo que no lloré antes, me pasé todo el viaje en el taxi llorando desde que salí del hostel hasta que llegué al aeropuerto. Una angustia sin explicación me invadió en esos momentos. Pero como siempre sucedió desde que la conozco, ella con sus palabras me alivió, simplemente me dijo "Paula lamento tener que dejarte sola en este momento (su avion se iba), pensá que las cosas malas o feas que a uno le pasan o que uno las vive como tales, pueden convertirse en algo maravilloso", yo de ello estoy convencida, pero en ese momento eran muchas las emociones y me resultaba difícil asimilar esa idea que generalmente me acompaña, y mis lágrimas seguían corriendo…. y ella continúa: "desearía quedarme con vos, pero esta bien que te quedes sola, sos fuerte, y sabes, la vida es así, el sufrimiento es parte de ella, sin él, la vida no sería vida, el tema es que camino uno toma cuando este aparece". Me abraza, me deja un librito (con unas prayers, que más tarde recité en silencio). Deepika practica budismo como filosofía de vida hace 13 años, ella tiene 25 años, pero al lado de ella me siento a veces tan pequeñita….
Como siempre sucede, todo lo que ocurre, esta en relación con el porvenir, solo que muchas veces no nos damos cuenta y vemos los hechos como inconexos, cuando nada de ello es así, todo esta conectado, el universo y sus leyes son sabias, siempre mostrándonos el camino, pero como si fuéramos ciegos, es algo que no podemos ver.
Todo sería más fácil si no lucháramos contra aquello que se presenta, si aceptáramos el que a veces las cosas no son como queremos y que por algo ello es así. Pero no, somos cabezas duras y nos empeñamos en querer gobernar a veces lo indominable.
Logré relajarme y esperé mi avión, siendo las 10 de la noche (y luego de 9 horas en el aeropueto) salió mi vuelo. No fue tan malo estar allí, pude reflexionar sobre lo que estaba pasando, escribir, leer, y seguir conociendo gente interesante. Llegué a Delhi a las 2 de la mañana, sola, infinitas personas se avalanzan sobre el pasador de equipaje, alguien se lleva mi valija, salgo a correr a ese personaje confundido, la recupero, intento meterme entre las hormigas para sacar mi otra mochila, y se me acaba la batería, no tengo el número de deepika, tengo que llegar a su casa , y a las 4 de la mañana volver al aeropuerto para mi viaje a Ladakh.
Por suerte tenía la dirección de su casa y según ella estaba en una zona que todos conocen de Delhi, ahora voy a contar porqué. El tema es que luego de que pago mi taxi como me habían dicho que tenía que hacer(que por nada del mundo me tome uno sin contratarlo previamente desde el aeropuerto, no quise averiguar porque, solo sé que Delhi: "is not a secure city"), me voy en búsqueda del mismo, ahora sí realmente luchando contra la corriente, salir de ese aeropuerto fue realmente una odisea, entre mi equipaje y el batallón de gente, puedo decir que ni en un recital de los rollings uno se siente tan apretujado, ahogado, y con esa sensación de no saber si hay salida alguna para escapar de tal sofocación. Cuando finalmente veo la luz, lo que realmente es una ironía porque fue salir de guatemala a guatepeor!!, encuentro el lugar donde debo esperar mi "cab", así llaman a los taxis, ya no son otos, son autos como aquellos de los años 50, 60, solo que su estado de manetenimiento denota el tiempo transcurrido, y debo agregar, que sus conductores no son mejores que los oto drivers. El camino hacia el hogar de mi amiga, fue más que una película de terror, viajar en el tren fantasma, solo que esta vez, no en un parque de diversiones. El conductor, no se si agardezco su sinceridad, pero de entrada  se mostró absolutamente absorto ante la dirección, lo que hizo que mis nervios estuvieran presentes desde el comienzo de esta travesía ( la mayoría de veces los drivers no me dicen que no saben donde queda el lugar y me entero de ello una vez en el baile). Yo le decía : "it is in AIIMS", Deepika me había dicho que aclare eso ya que todos concoen ese hospital. Sí ella junto a su familia viven en el campus de un hospital,uno de los más importantes de Delhi. Ambos padres, y su hermana son médicos, y según ella me comentó trabajan full time incluidos sábados allí, desde las 7 am hasta las 9 a veces 10 de la noche. Luego sigo con esto.
Se sube en medio del camino un joven de unos 16 años, y se sienta junto al conductor, ambos me miran a través del retrovisor, sus ojos negros se pierden en medio de la osucridad de esa noche, pero el blanco que rodea el negro de sus pupilas hace que me anoticie de esas miradas. Se ríen, me dicen que no saben como llegar, mi pensamiento catastrófico empezó su escalada: "Paula no tiene porque pasar nada….pero mira si esta vez pasa, saben que no tenes batería en el celular, saben que no sabes donde queda la casa…" Me piden un número de teléfono que no tengo porque solo estan en mi movil,, dimos vueltas y vueltas, a una velocidad de ferrari, esquivando autos, yendo contramano lo cual de todas maneras es normal aquíen India, con frenadas que hicieron qu mi cabeza se diera contra el asiento de adelante, mi mochila fuera a parar a no se donde, y que tomara conciencia de lo que estaba sucediendo, ya que parece que la tensión del día, y el horario me habían adormecido y no me estaba dando cuenta de que estaba sola en medio de la noche con dos desconcidos en un auto, sin saber a donde me dirigía, y sin poder consultar. Finalemnete arrivamos a AIIMS, y algo que ya había divisado en el camino se hace aún más prominente una vez allí dentro, centenares de cuerpos yacen a los costados del camino, gente que duerme en las calles, no algunas personas, innumerables, uno pegado al otro. La casa de Deepika a unos metros de ellos. Mi vergüenza era indescriptible, llegar a esa hora, a casa ajena, sin conocer a la familia… No me quedaba otra, solo no quería molestar. Al escuchar el ruido del auto sale afuera la madre de Deepika a quien yo había visto una sola vez en mi vida, el primer día que llegué a India, ella estaba con Deepika acompañándolaen su primer día de NIMHANS. Cuando la veo la abrazo, y me emociono, había sido mucha la tensión, y estar alli me hacía sentir como en mi casa. Sale Deepika unos segundos más tarde, con cara de sueño, y me abraza: "better?".
Me hacen pasar, me preparan comida a la que no se puede decir que no, y como deepika siempre me dice " Indians like to give food to others, and you cant say no". Me prepararon arroz con curry, un postre increible siendo las casi 3 de la mañana. Charlamos, la mamá de deepika me mostró fotos de su niña cuando era bebé, me enseñaron unos tejidos para el nietito por nacer, me preaparon una cama para que descanse por lo menos media hora, llamaron al taxi para que pudiera irme tranquila a las 4 am, prepararon una bolsa con cosas para el viaje ….Pero además de todo ese dar, pude sentir algo alli., en esa casa que no puedo poner en palabras, nuevamente me faltan , nuevamente no alcanzan. Es una casa humilde, unos pocos cuartos para unos cuantos familiares, todo muy precario, pero muy cálido, y lo más importante, uno puede sentir mucho amor allí adentro. Me esta costando describir este momento, son puras sensaciones e imágenes. En un momento la veo a Deepika que saca a su perro a las 3: 30 am afuera y empieza correr y jugar con él, la felicidad de ella me llegó a mi. Mis lágrimas mientras estuve allí no cesaron, no sé que fue…Recibir tanto amor (no es que no lo haya recibido antes!!), de esa gente que apenas me conoce, que dan más de lo que tienen, que trabajan todo todo el día al servicio del otro (como una vez me dijo Deepika cuando yo le comentaba aceca de mi trsiteza al ver tanta gente pasando hambre: "ahora vez porque trabajamos tanto, hay gente que nos necesita…"), tanta dulzura. Sé que por más que me esmere no me alcanzan las palabras, o ellas sobran, cuando se trata de hablar de amor, de eso que sentí en esas pocas horas en las que estuve allí. Tomo el taxi y me voy camino al aerpuerto nuevamente, pensando en la estupidez de mis preocupaciones del día previo, en mis quejas diarias, en mi a veces odioso egoísmo, en todo lo que tengo, en todo lo que estoy aprendiendo y en todo lo que aún puedo aprender. Creo que de nada sirve culparse, ningún sentido tiene el masoquismo ahora, creo que es momento de empezar a abrir los ojos, y dejarse encandilar por la belleza que rodea, por todo lo que tenemos, y empezar a abosrver lo que esta gente maravillosa tiene para enseñar, estas lecciones de vida. Y volviendo al principio, como no agradecer en esta despedida a esta India maravillosa que me dio tanto, que me hizo crecer, y me hizo empezar a ver, ahora, con más nitidez, e intensidad los colores de esta vida.

Y pedir , vuelvo a preguntarme….¿qué más puedo pedir? Seguir aprendiendo de lo aprendido quizás…y que la vida me siga dando sus lecciones.

jueves, 8 de abril de 2010

Kerala: LA TIERRA DE LA ESPERANZA


El fin de semana de Pascuas visitamos Kerala, estado situado al sur de Bangalore, al que suele llamarse “gods own country”. La belleza paradisíaca de la Polinesia, el trópico de Costa Rica, sus playas,sus palmeras; la maravillosa Isla de Chiloe con su cultura intacta, a la que la globalización mundial aún no ha tocado, con sus paisajes sureños, sus pequeñas iglesias, y con la sensación de lejanía en el tiempo que el estar allí genera; el estilo de la música brasilera y porque no mexicana, y un aire cordillerano, se mezclan dando lugar a esta verdadera tierra de Dios. Un aire caliente, arrasador, húmedo, pesado, quema la piel que no tiene respiro, la transpiración no cesa un segundo, pegajosa, acalorada, ardiente. Uno se acostumbra a esa sensación y trata de hacer como si nada fuera de lo común estuviera sucediendo, cuando realmente se trata de sensaciones absolutamente fuera de las cotidianas, y no solo por lo abrumador de este calor desgarrador. Todo comenzó cuando el bus llegó a Ernakulam, situada a unos kilómetros de Kochi. Tierra de nadie, se encuentra desolada el día de pascuas. “It is good Friday”, escuché, y parece que esa era la explicación. El sol rajaba la tierra, las gotas comenzaron a correr, la garganta seca moría de sed. Caminamos hasta encontrar el puerto donde tomarnos el ferry para cruzar a Kochi, lugar de arenas blancas, doradas, tierra colorada, mar y palmeras, de peces, pescados y pescadores. Es aquí donde los “non veg” (no vegetarianos)llegan desesperados por comerse un buen pescado; los restaurantes se distinguen entre “veg “ y “non veg”, tema corriente de las conversaciones entre indios en Kerala, sobre todo cuando hay un “non veg” participando de la misma, él contento con esta gran posibilidad de un buen trozo de carne de pescado fresco,y los “non veg” molestos porque parecería ser que predominan los restaurantes en los cuales escasea la variedad de alimento para ellos; algo que debería afectarme a mi también, pero esto realmente yo no lo noté. Fue así que una noche cambiamos 5 veces de restaurante hasta encontrar una carta que “nos satisfizo”, me alegra saber que hay gente aún más complicada que yo a la hora de la comida.
Lo que sucede es que para los indios el tema comida es “sagrado”, mucho más que las vacas!.) En este pueblo marítimo, son famosos los “chinese fishing nets”, tanto de madrugada como de noche, se hunden las piedras, caen las redes al mar, y se capturan los peces más codiciados de toda la India.
En Kochi como sucede en la mayor parte de India, tenemos old y new Kochi, la parte moderna, con todas sus características, y la parte vieja, con basílicas (Santa Cruz), iglesias (St. Francis), la sinagoga (a la que no pudimos entrar por lo inapropiado de nuestras vestimentas a las que llamaron practicamente “impúdicas”) el cementerio de judíos, un palacio, y como no podía faltar tratándose de India, y específicamente de Kerala, mercados de especias por doquier. En Kerala el cultivo de especias es muy variado, se encuentran entre las más importantes:
 mostaza, canela, pimienta y gengibre. Esto lo aprendí el día, demás esta decir, inolvidable, del paseo por los famosos backwaters, travesía por los canales en botes antiguos, en los que una persona con un palo de caña, rema parado desde la punta, haciendo que el bote se mueva en las direcciones deseadas.
   
A lo largo del recorrido pude sentir una paz y calma que no recuerdo haber sentido en otro momento, un indescriptible silencio invadía ese escenario selvático, patos que nadan en el río, algas de todos los verdes que uno se pueda imaginar, lo mismo para los árboles y palmeras que adornan los contornos de los canales, y bañan sus hojas en el agua de los mismos. El líquido no se mueve, no hay corriente alguna, las hojas intactas, el aire no corre, solo nos movemos nosotros porque el bote se mueve , y solo por ello, ya que esa quietud no puede hacer otra cosa que inmovilizar a quien la experimenta. En este viajar por las venas del Arabian Sea, niños chapoteando en el agua nos saludan, nadan, se ríen; mujeres sumergidas hasta las rodillas, otras hasta el ombligo, otras completamente, limpiando la vajilla, lavando ropa, lavéndose ellas, enjuagándose los dientes.    
El canal de mi paseo es su baño, su cocina, su pileta, su lugar. Lugar de encanto para mi, parte de mi esparcimiento y de mi fascinación, lugar de vida para ellos, de satisfacción de necesidades básicas, su hogar. Descendemos a la casa de un lugareño, en donde se trabaja con la piel del coco, se hace con ella hilo. Las mujeres van y vienen, con una gran agilidad y rapidez cargan las pieles en sus saris destruidos, desgastados, decoloridos, y comienzan a trabajarlos en las máquinas especiales para ello, van y vienen,una y otra vez. Los niños piden viromes, las quieren para escribir, inlcuso desde los cotados del rió y desde el bote puede escucharse que nos gritan “do you have pen”, es lo único que parece que saben decir en inglés estos pequeños.
Kerala tiene el 100% de su población albabetizada!! Parecería que algo de esto tiene que ver con aquellas solicitudes, y con el hecho de que es el primer comentario que los locales hacen al iniciar una conversación.
Cambiamos a un “house boat” un bote enorme, con techo y sillas, y en cada una de sus puntas se encuentra un hombre con las cañas mancionadas, conduciendo semejante aparato. Nos acercamos a la orilla donde se produce el esperado acontecimiento: un almuerzo típico de Kerala, sobre hojas de palmera, y bajo un techo de paja y madera. Subimos al bote nuevamente, y nuevamente esos hombre deben llevarnos a nosotros a recorrer la belleza deslumbrante del lugar, ese “paraíso”.
  
Esas pieles resquebrajadas, miradas perdidas, el cansancio evidente, la pobreza extrema, el hambre, las necesidades de toda esta gente, hacen que las emociones sean encontradas, aires de goce se mezclan con tristeza, aires de disfrute se opacan al ver esa realidad, esa otra cara de la belleza, de ese paraíso para algunos. Por momentos solo quería regresar, que se acabe el recorrido pensaba, y cuanto más los miraba, más deseaba que esto terminara. Traté en varias oportunidades de convencerme a mi misma, tratando de oir dentro de mi cabeza algo que tantas veces había escuchado: “es una realidad Paula”; pero realidad o no, no deja de provocar en mi dolor, impotencia e incluso enojo por aquellas veces en las que me quejo por cosas tan pequeñas e insignificantes. Me pregunto ¿qué sentirán ellos? ¿qué dicen esos ojos? Transmiten tristeza, quizás es solo la mía…quizás no.

Camino a Munar: Parto sola para Munnar, espero el bus en la estación, “el viaje va a ser corto”, pensé cuando vi venir el colectivo que debía tomar. Sus ventanas no tienen vidrios, sus asientos son practicamente de chapa y algunos con suerte estan cubiertos, podría decir más directamente: se caía a pedazos. No simulaba ser siquiera un colectivo de línea; el 101, 92, 61, son limusinas para mi desde ese entonces. “El viaje iba a ser corto”nuevamente pensé, sin tener idea a donde me dirigía. Bueno, sí sabía que se trataba de un lugar “muy lindo”,eso me habían dicho, pero mis conocimientos acerca de mi destino hasta ahí llegaban; sumergida en el ritmo de la India, decidí simplemente dejarme llevar, sin mucha planificación de por medio, fluir y fluir; creo que no podría ser de otro modo, desde que llegué si hay algo que aprendí es que las estructuras aquí sólo contracturan. Así que allí estaba, subiendo al “micro”, y cuando me voy a sentar, último asiento, dos cosas suceden al mismo tiempo: un aroma absolutamente nauseabundo comienza a penetrar los orificios de mi nariz, y simultáneamente oigo una voz que dice : “madam are you going to seat there?”….No necesité preguntar mucho para entender, parece ser que los asientos del fondo son una especie de baños… no sé, quizás para algunos que no se aguantan….vaya uno a saber, lo cierto es que me fui practicamente corriendo hacia la parte opuesta de ese…..no sé si llamarlo colectivo, no sé si se lo merece.
Sintetizando un LARGOOOOOOO viaje, puedo decir: que duró 6 horas, que las sardinas enlatadas tienen más posibilidad de movilidad que la que yo tuve en esos 60 minutos multiplicados por 6, que una rama casi atraviesa mi pupila,y me saca los dientes, y que una señora mayor se sentó junto a mi, abrazó mi pierna izquierda, apoyó su cabeza sobre mi hombro, cerró los ojos, y empezó a roncar. Me ahorro los detalles extras, creo que con esto es suficiente.

Pero lo interesante de todo esto, es que para mi fue uno de los viajes en colectivo más increíbles que nunca antes había vivido. Por un lado, sentir el aire sobre mi cara, observar con mayor nitidez las tonalidades del paisaje, oler los aromas, que iban variando a medida que pasabamos por diferentes lugares, desde comida hasta saumerios, flores, tierra mojada cuando empezó a llover, y que decir del momento en que empezó a ingresar en Munnar….en donde las plantaciones de te predominan, y las especias aquí no son la excepción. Es decir, la cabeza fuera del vehículo fue un ingrediente por demás interesante en este asunto. La “bella durmiente”, con su capelina, su ropaje gastado, su piel rasgada, sus uñas negras, y su piel tostada, fue la compañera de asiento más dulce que me pudo haber tocado, me consideré una chica con suerte, intentamos comunicarnos fue difícil, pero lo logramos, y me sentí afortunada, al ver como la vida hace que mi camino se cruce con el de gente como ella.
 La lluvia torrencial empezó a azotar el techo, la música india a todo volumen proveniente del estéreo del interior del vehículo, pero también de los templos por lo que pasamos, se mezcóo con los truenos y relámpagos, que a medida que ascendíamos por y entre las altas montañas se hacían más fuertes, y más cercanos. El cielo se oscureció totalmente, la tierra colorada, el verde quedaron debajo de ese manto negro que ahora cubría todo el escenario. Nada de esto condicionó al conductor,que se mostró inmutable ante semejante panorama, y no sacó su pie del acelerador, realizando maniobras, esquivando autos y tomando cada una de las curvas del sinuoso sendero cual si fuera una pista de autitos chocadores, en la que uno aprieta el pedal solo por diversión.
Munnar es una “hill station”, situada en la confluencia de tres montañas (Muthirapuzha,Nallathanni, y Kundala) y se encuentra a 1600 metros sobre el nivel del mar. Un señor británico de apellido Munro,en el año 1877 experimentó con granos de café, cardamomo, y otros, y descubrió que la región era más apta para el cultivo de te, fue así que comenzaron las plantaciones de te en este lugar, ahora dedicado principalmente a las mismas, las cuales hacen de este lugar una verdadera postal, es como si uno estuviera frente a una inmensa alfombra verde que cual un manto se extiende a lo largo de todo el territorio.
Estos datos son parte de la extensa información tranmitida por un dulce y curioso baqueano que nos llevó a un grupo de alemanes y a mi a realizar un trekking por las imponentes montañas coloradas teñidas de todas las gamas de verde que uno se pueda imaginar. Guardo en mi memoria cada momento de esa caminata, desde lo maravilloso que fue conocer a cada una de esas personas que seguramente no por casualidad compartimos ese día, hasta cada imagen, cada paso que nos llevó a la gloriosa y triunfal cima, donde pudimos tocar las nubes, sentir el aire fresco en el cuerpo cansado, respirar la neblina, y como si fuera poco desayunar allí arriba, en medio
de la tierra y el cielo.
 En el descenso luego de semejante paz, una zona de animales chupa sangre tuvo que ser atravesada de manera sumamente veloz porque el riesgo de que esos bichos se adhieran a nuestra piel era grande, así que corrimos, y así pasamos de un grado de estrés inexistente, a la adrenalina que genera el pensar en animales que te vacían .
La mayor parte de la población aquí se dedica al cultivo del te, se les paga 120, 0 130 rupias por dia, lo que equivale a 10 pesos aproximadamente, y trabajan desde las 8 a las 6 de la tarde.

               
Según lo que dicen, estas personas estan contentas con su trabajo, porque además se les provee de hospitales, casa, y escuela para sus hijos, todo ello debido a la importancia que tiene el te para la zona, la mayor parte se exporta al exterior, para consumo local solo esta permitido el te de hoja de baja calidad. A mi me soprende lo de “contentas”, pero parecería ser que hay algo de ello que realmente es así. Kerala, tierra de Dios, es uno de los estados más ricos de la India, sus tierras aptas para el cultivo dan la posibilidad a los habitantes de estar ocupados, lo que hace que el nivel de vida aquí sea mejor que en otras partes. Un oto driver me comentó que el trabaja en forma temporal en las planataciones y como conductor de ricskaw la otra parte del tiempo, su mujer es quien de manera permanente se dedica al cultivo del te, lo que les permite tener casa, y los otros beneficios mencionados. Vive en una de las llamadas “Villages”, las habitadas por la mayoría de los locales en kerala, (el resto es para los turistas), en las que el gas no existe, por ende el agua caliente tampoco, viven la mayoría de las cosechas , y la leña les permite obtener calor. Ganesh, este tímido y amable, oto driver, es feliz con su vida: “it is hard, but not complicated, and is nice to live here”.
Tanto en Munnar como en Kochi esta plagado de centros Ayurvédicos, es aquí, en Kerala donde nace esta antigua medicina India, en los mismos se brindan terapias ayurvédicas: masajes, aceites, hiervas medicinales. Realmente indescriptible. Lo turistas se enloquecen con todo esto, y yo no soy la excepción. Me pregunto si los locales harán uso de estas terapias para la salud, o nuevamente aparece el disfrute para quienes son extranjeros en estas tierras, pero que pueden hacer uso de ellas.
Reino del verde, este color es su música, su canción la que a uno lo hace danzar en este maravilloso lugar que no escapa a la lógica India, la lógica de las sensaciones y no de la razón. Tierra que con sus colores: ¿expresa su alegría, la que a uno logra contagiar? O....¿ grita su esperanza, esperanza de que algún día las cosas cambien?.
Todo el tiempo India genera en mi este tipo de dicotomías, es que esta gente me asombra, y yo no sé que pensar…será que se trata de no pensar demasiado…
Mientras cenábamos ayer con mis amigos los alemanes, conversábamos sobre los “arrangment married”, ¿serán felices en algún momento con esta otra persona que le eligieron para pasar el resto de su vida??, algunos opinamos que si otros que no, pero siempre hablando sobre un territorio incierto y desconocido para noostros, sin embargo es evidente el predominio de la idea de que la felicidad es imposible en esos términos y que seguramente “ellos” (los indios) desearían que este sistema cambiara. Al otro día, y como era de esperarse que ocurriera, luego de esa charla a partir de la cual practicamente me convencí a mi misma sobre la relación directamente proporcional entre amor libre y felicidad, que no siempre esta garantizada, pero que tiene más chances de existir, (cuando sabemos que muchas veces no es así) e inversamente proporcional entre arrangment married y felicidad, me pongo a conversar con dos personas en momentos diferentes del día. En ambos casos y como de costumbre, la converación comienza por una pregunta directa y sin anestesia de por medio, sobre mi estado civil, mi respuesta ya la saben; y se viene la pregunta siguiente sobre mi novio (dando por sentado de que mínimo entonces tengo pareja), sí, si estoy viviendo con él, y cuando escuchan mi respuesta, primero me preguntan que edad tengo, segundo me miran como si estuviera enferma, y tercero “algo evidentemente no anda bien en esta chica”, así que empiezan todas el cuestionario para averiguarlo…Pero en fin, volviendo al tema de los “arrangment”, uno de estos personajes del dia siguiente, es la persona “más feliz del mundo” con su mujer, a quien sus padres le presentaron hace 35 años y con quien tiene 2 criaturas que van al colegio y que ahora están con la persona que le cocina, le lava, y lo espera cada día.
La otra persona, una joven de 23 años. Luego de haber pasado por la insquisión, y ya entrenada luego de estos meses en India, me atrevo a preguntar, est vez yo, sobre su estado civil, a lo que le sigue la siguiente frase: “I like arrangment married, you like???” Entonces le pregunto si ella tiene novio: “No, I told you , I like arrangment married”, y con una sonrisa en la cara dice: “I am waiting my parents find the person!!, i like arrangment married, and you??”

¿Qué pensar entonces??, o simplemente se trata de dejar de pensar….dos cabezas distintas, lógicas distintas, quizás solo se trata de bailar la música que ofrecen, y sentir lo que esos colores transmiten, pero solo eso!!!

Kerala: Tierra de Dios y para mi Tierra de la Esperanza!!






domingo, 21 de marzo de 2010

Sentada en un bar Indio-Occidental: VIENDO LA VIDA PASAR:

Luego de varios fines de semana agitados, decido tomarme un descanso , lo que implica quedarme en la ciudad, sin templos, sin elefantes que te ponen la trompa en la cabeza exigiendo que les des una moneda, ni viajes en colectivos sin a-c, aturdidos de gente y de los que uno cuando se sube nunca sabe si se va a bajar,  quiero decir con vida, para contar el cuento (que por suerte hasta ahora lo he podido venir haciendo). Quedarme en el hostel durante todo el día me deprimía absolutamente, ir a Forumm, el shopping más cercano a NIMHANS, del que conozco cada rincón cual si fuera mi segunda casa, ya que recurro al mismo cada vez que necesito un respiro occidental (la globalización llegó a India aunque no parezca, y en los famosos malls, si no fuera por los saris en las vidrieras, los picantes del patio de comidas, y las pieles y ojos oscuros, uno pierde la noción del tiempo y del espacio, los continentes se unifican, la heterogeneidad se hace homogénea, y puedo sentirme de repente no tan lejana, aunque sea por el solo hecho de subirme a unas escaleras mecánicas), y ello no puedo decir que ocurra de manera tal que si no lo hago no vivo, aunque  lo necesite de vez en cuando…, pero siguiendo con lo que venía, me reultaba aburrido ir al escape típico de los días de semana. Así que acá estoy….. sentada en un bar al que si bien puedo catalogar de occidental, por algunas de sus características (baños occidentales, aca los baños son o “Indios”, la mayoría: un pozo en el piso, u “occidentales”,los menos: hinodoros, y que solo se encuentran en los shoppings, hoteles, o algún que otro bar como este; la música, que decidididamnete no es India ya que se trata esta vez de Enriquito Iglesias cantando en inglés, que para sorpresa mia este “ hombre” es super cool; aire acondicionado,  vasos de vidrio y no de aluminio, y en el menú podemos encontramos variación!!, aquí uno puede ordenar alguna que otra torta y no se ve en la obligación de pedir, si es que tiene un antojo o lo atacó la ansiedad, alguno de los dulces bengalíes “famosos” que perforan no solo el estómago sino el paladar por la cantidad de azúcar que tienen, ni que hablar de los que tienen “pure silver”), no me deja olvidar un instante de que estoy en India y no en otra parte del mundo, porque a diferencia del shopping en el que uno esta encerrado y no ve la calle, desde el bar puedo verla, estoy practicamente en ella, y por ende puedo ver India pasar (con todas sus peculiaridades)….
Con Enrique de fondo a todo lo que da, tomando un Ice coffe, y comiendo un apple pie, me siento a contemplar la tarde de domingo en Bangalore…
Niños que persiguen a los extranjeros de sexo masculino, no sé si es por que son hombres o por qué, pero esta vez me siento afortunada de estar viviendo pasivamente, al ser solo una expectadora, algo que me ha tocado experimentar de forma activa ya en varias ocasiones. Escucho djembes sonar, levantó la mirada porque el ruido es agradable, y me encuentro con que la mirada de quien los toca,  me estaba tocando ahora a mí, sí, no sé como hizo, pero no llegué siquiera a poner mis ojos del todo en ese hombre que el ya estaba al lado mio, con sus ojos fijos en mi, diciendome “MADAMMM you like…you likeeeeee”- ¿para qué? ¿para qué miré?, Paula no aprendes más- es que si, me resulta difícil acostumbrarme a esta imposibilidad de epontaneidad, y libertad . Así que con un firme: -nooooo y una especie de “rebajamiento” ya que no se que otra palabra le cabe mejor que esta,  pasé a otro tema, él permaneció inistiendo allí quizas unos 10 minutos, hasta que se cansó y se fue. Luego unos 5 , 6, 7, pasaron y al escuchar el sonido, mi cabeza no sé si por reflejo o porque causa divina, se movía, ni siquiera puedo decir que llegaba a elevarse , y juro por Dios y por todos los santos, y todos lo dioses hindues (que son infinitos) que desde enfrente me gritaban “YESSS MADAMM, see, you like”, definitivamente en India la libertad de movimiento no esta permitida.
Chanchos que saborean la basura como yo saboreo mi apple pie, vacas que los acompañan y que disfrutan de su andar más libre, las calles estan más vacías y por ende más seguras para ellas, quienes durante las semana son verdaderas testigos del caótico tránsito, digo verdaderas a pesar de que pienso de que no son concientes del peligro que las acecha en el día a día, cuando se largan por las calles entre medio de los vehículos y carros, que hacen como si no las vieran.

        Los domingos claramente el tránsito es menor, y el tumulto de gente por las calles también lo es. Las bocinas a pesar de ello no dejan de sonar toda vez que un auto o una moto, o el vehiculo de que se trate se cruza con el aire, se entiende ¿no? No sé si es por la zona, o por ser fin de semana, pero ya no soy la única extranjera acosada, y por ende tampoco la reina del lugar.
Los sonidos compuestos por el cacarear de las gallinas y el chillar de los pájaros también son música para mis oídos, lo cual es una clara manifestación de que la acústica que caracteriza la vida urbana , hoy, no es la de siempre.
Cuántos hombres que hay en India!!, la mayoría que veo pasar tiene vigotes, y van en grupos; lo que una vez escuhé, es que las mujeres se quedan en la casa trabajando,¿será cierto? ¿incluso los domingos?

Me descalzo (esa libertad India sí me la da, la de estar con mis pies desnudos cuando sea y en el lugar que sea, lo cual es algo que siempre generó mucho placer
en mi ) y me detengo a mirar, y a escribir, disfruto de este momento, de este estar en calma en medio de una ciudad que no conoce la tranquilidad, que no sabe qué es el silencio, ni la quietud; la música de fondo, los tambores y los djembes, los personajes que se ven pasar, convierten a esta tarde india de domingo en algo lindo para
recordar , y que hacen que el triste final, caracterizado por unos gritos indignados, desconsalados (que intentan hacerse escuchar en medio del bullicio): “meter” “meter please”(meter: es el contador que tienen los otos y que los drives se niegan a activar para cobrarte el monto que se les ocurra), los míos, insesantes, desde que me subí hasta que me bajé del oto (dirigidos a un conductor que no transformó el final de mis odiseas con los autos drivers en algo diferente... ya que  hizo lo que se le cantó), se pueda descartar!!



martes, 16 de marzo de 2010

EXTRAÑA EXTRANJERA EXTRATERRESTRE

Explorando India, no solo me encuentro con que mi asombro no se detiene, sino que aumenta, y no solo por la belleza imposible de describir de los lugares, en los que lo visual es realmente una ínfima parte en comparación con todo lo que briva en uno con el solo hecho de estar allí, parado, sin nada más que hacer, repirando, mirando hacia la nada; o caminando, ya sea en un templo, sobre tierra colorada, o simplemente por la calle, sea donde sea que uno este, uno puede escuchar si se lo permite, el hablar de las sensaciones, que no hacen otra cosa que transmitir la energía del ambiente, que siempre es epecial. Vaya uno a saber cual es la explicación a este fenómeno que me hace permanecer en un estado de alerta permanente, en contacto con la realidad, y no me deja divagar, por lo menos no por mucho tiempo, por los enrriedos de mi pensamiento ….
No puedo dejar de mencionar el impacto que generó en mí la visita reciente a Hampi, un lugar bellísimo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se encuentra a las orillas del río Tungabhadra, y alberga las evocadoras ruinas de Vijayanagar (Cuidad de la Victoria). Fue la capital de tres generaciones de gobernnates Hindúes, durante má de 200 años. La cuidad, ahora conformada por ruinas, reliquias, y alguno templos conservados, se divide en dos: un conjunto que comprende los centros real y sagrado, hermosísimo emplazamiento!!, con riscos y rocas de granito que funcionan como defensas naturales; y el centro urbano, que estaba fortificado y separado del centro religioso, a través del cual aún hoy siguen discurriendo viejos canales y vías de agua.
   

Fueron algunos de lo sucesos ocurridos en este maravilloso lugar los que me llevan a escribir sobre el punto al que quiero llegar, que no deja de tener relación con las sensaciones subjetivas, pero tiene que ver con un asombro de otra índole.

Como ya mencioné en otras oportunidades el ser extranjera en esta tierra tan diferente no es sin consecuencias, valga la obviedad, no lo es para ningún extranjero sea el lugar que sea en el que se encuentra, la misma palabra EXTRANJERO ya lo dice: “aquel que pertenece a otra nación”, y se supone que por ese mismísimo hecho la cultura y por ende las costumbres, entre otras cuestiones van a ser diferentesy por ende novedosas, y de ahí la necesidad de adaptación o no, de acuerdo al deseo de integración del extranjero del que se trate. A pesar de ello voy a plantear mi hipótesis en función a lo experimentado hasta el momento en India, y es que aquí esta palabra cobra todo su esplendor, llegando incluso a tomar otras variantes. Voy a sostener que siendo EXTRANJERO en India uno realmente puede saber de que se trata cuando hablamos de sentirse extranjero.
Incluso antes de poner pie en tierra India pude percibir algo que me estaba anticipando, sin que yo al momento lo supiese, sobre aquello que me esperaba.
En el aeropuerto de Londres, en el que tenía que hacer la conexión para llegar a mi destino, tenía que permanecer 5 horas, fue por ello que decidí sentarme en un café a leer. El mozo era Indio, él me lo dijo, y me preguntó hacia dónde yo me dirigía. Él estaba fascinado conmigo, y yo con mi emoción por India (y sin conocerla aún!!) estaba fascianada con él. Claro que lo mío, para mi tenía explicación, yo estaba con toda mi ansiedad por sentirme ya en el continente oriental, él no sé…..Pero bueno ahí quedo mi conversación con Vivek, y yo seguí mi camino. En el avión, me tocó de compañero de asiento, otro indio, y mi emoción aumentaba, cada vez la tenía más cerca!!, esta vez yo le hablaba, quería que me cuente un poco, no sé que cosa, pero quería conversar, él me miraba tímidamente, y solo respondía. Ambos hechos pueden parecer absolutamente comunes. Escena 1: se me pega un mozo; Escena 2: Paula pesadísima con su emoción, enloqueciendo a un pobre pibe que quiere viajar tranquilo. Pero si bien puede que estas situaciones tengan de los condimentos mencionados, se trataba de algo que no varió al llegar a mi India querida.
O sea en relación a lo hombres ubico dos variedades: timidez ante la extranjera, como si les inspirara una especie de temor y respeto al mismo tiempo, tipo con el cual es complicado mantener una conversación. El otro tipo, no deja de ser complicado, pero esta vez por la dificultad para sacártelo de encima, ni que hablar si no respondes el teléfono, 20 llamadas seguidas sin solución de continuidad, y como si ello fuera poco, mensajes de texto de por medio… Esto con los hombres, que si bien uno puede llegar a catalogarlo de un gran éxito, yo estoy absolutamente convencida de que se trata de otro fenómeno.
Salir de compras, ir al supermercado, ir a un restaurante, o simplemente caminar por la calle, son algunas de la actividades en las que no puedo olvidarme de que soy EXTRANJERA . “MAMM” “MADAMM, please come”, puedo oir estas palabras aún antes de que sean pronunciadas; son de los comerciantes, que al verte venir, a dos cuadras de distancia, comienzan a llamarte para que entres en su local, o te siguen por otras dos cuadras insistiendo. En el supermercado “MAM you want this?”, y te señalan los productos, “for your hear”, “for your skin”, y así puedo seguir por horas, las mismas que me lleva ir al market , se imaginarán que no se trata solamente de poner lo que uno quiere en el carrito y listo, algo que se puede hacer en media hora te lleva quizas dos!
Caminar conmigo por la vereda es “caminar con ET”, eso me dicen mis propias amigas indias,  ellas me pusieron el sobre-nombre “ET”, la gente se queda mirandome tal como si estuvieran viendo a un marciano, un EXTRATERRESTRE, un bicho raro, o lo que sea que a esta gente le llame la atención. Un día entré en un local, y la chica que atendía me empezó a  tocar el pelo, y a decir "nice", esto me sorprendió, no entendía que estaba sucediendo, ¿qué hacer? ¿debo molestarme ante este hecho, o debo tomarlo como una adulación a mi cabello? Estos eran algunos de lo pensamientos que me acompañaban en ese momento.
En los baños, por ejemplo de un shopping, me abren la puerta para que entre, lo limpian previamente, y me alcanzan las toallas para que me seque las manos. Solo ocurre con este ser EXTRANJERO, eso es lo que puedo observar...
Ya me han mencionado varias veces a Indira Gandhi, quien fue presidenta de la India, me aclaran que era EXTRANJERA,  y que entonces: “you can be the president of India in the future”. Me siento entre halagada (cuando olvido que esto no es hacia mi, sino a algo que genera el hecho de ser extranjera en estas personas), culposa (qué hice para merecer esto, porque me sirven así,sin que yo de nada a cambio), y por sobre todo EXTRAÑA, ¿Qué es todo esto? ¿Qué provoca en estas personas tanta fascinación? ¿Cómo entender que me traten como a una celebridad?
Por otro lado también me encuentro permanentemente con situaciones como las ya mencionadas en otras  oportunidades vinculadas a lo que llamo “la odisea del oto driver”, que por ser extranjera quieren cobrarme 150, 200 rupias más que a los nacionales. Tipo de suceso al que me enfrento en otras ocasiones, como por ejemplo el otro día en Hampi. Para entrar en  algunos de los templos había que pagar, y ahí nuevamente “NACIONALS: 10 rupies; FOREIGNERS: 200 rupias”, el primero bueno, el segundo también, pero luego de haber visto unos cuantos y ya hacia el final del día, no sé si por el cansancio, mi sensación de estar ya satisfecha, o qué , pero cuando en uno de los últimos: “FOREIGNERS: 500 Rupias vrs 0,5 NACIONALS” , dije: “Basta” “I wont pay”, era imponente, hermoso, pero Paula se hartó de que por ser EXTRANJERA se haga tal diferencia; la verdad no tengo derecho al enojo y no sé que me sorprende, recuerdo bien la última vez que fui al Lago Puelo, “EXTRANJEROS: 7 dólares”, y yo no tuve que poner un centavo, y no abrí la boca….claro, yo no era víctima de la estafa.
Mis amigos indios sí abrieron la boca, y me propusieron que me disfrace de talibán, me pusieron el pañuelo en la cabeza cual una musulmana, y dijeron que yo era de Arabia, ya que los árabes pasaban como nacionales, pero no hubo caso, me pidieron credencial….
Y ahí quedé, solita, sentada mirando mientras ellos se alejaban de mi y se acercaban al majetuoso templo. De vez en cuando hechaba una miradita de enojo hacia los guardias “desconfiados” (con razón) que no me dejaron pasar, eso sí mirada rápida y fugaz, ya que mi valentía no era para tanto, y esos ojos negros si uno los miraba fijamente, realmente acobardaban.
No trancurrió un segundo sin compañía y en un pestañear  me encontré rodeada, sí, unas 30, 40, no puedo decir con exactitud, personas: niños, jóvenes y adultos estaban alrededor mío, algunos se sentaron a mis costados otros permanecían parados, podía sentir sus miradas clavadas en mi, y al presentir las mismas, baje la mía hacia el suelo, y pensaba ¿Qué hago ahora, miro con seriedad o sonrío?, hacerme la tonta era algo absolutamente imposible!!!, y la idea de seriedad no sé porque no me copaba mucho para esa situación, así que opté por una leve sonrisa tímida, y de repente.......... empecé a oir: “what your "good" name” (aquí en india todos los nombres son "buenos"), “where are you from”, y no sé qué que otras cosas más, se superponían entre ellos al hablar así que no pude entender  mucho más que eso. Me daban la mano –“nice to meet you” me decían. Veo que la madre empuja a su hijita para que venga a saludarme, y cuando vuelve corriendo le dice : “Paula”. Me piden que me saque fotos con ellos, que les firme una hoja que compulsivamente sacan de adentro de sus bolillos, o mochilas. Y cuando finalmente se van , porque tenían que irse, ¡gracias a Dios! (que seguramente desde arriba vio lo incómoda que me estaba sintiendo y les buscó otra actividad para correrlos de mi camino) viene un niño corriendo y me da una flor. Y gunos de ellos se van gritando -"Paulaaaa". Parece ser que ni con disfraz de talibán se disimula el hecho de ser extranjero !!
Nuevamente mi sensación entre: ser una estrella de rock, como "Brithney Spears” , o una actriz famosa, como "Nicole Kidman", "Penelope Cruz", o cualquiera de ellas (yo era una más), y ser un EXTRATERRESTRE; por ende una gran extrañeza interna (supongo que externa también, soy algo EXTRAÑO para esta gente), que impedía que pueda actuar espontáneamente, y que me hacía sentir entre torpe y bella, importante y tarada al recobrar conciencia en ese instante de que "aquí por el solo hecho de ser blanca, soy famosa" , lo cual no es una gran hazaña!!!
Ya en el último templo me pongo a  imitar una escultura tallada en la pared, cuando salgo de esa payasada, me encuentro con un hombre que me pide por favor que me saque una foto con su mujer y su hija. Estábamos esa escultura del año no se cuanto, antiquísima, una reliquia declarada patrimonio de la humanidad y yo, y querían una foto conmigo, y no con ella!!!!!

Tengo más y más anécdotas del estilo, pero creo que con esto alcanza para transmitir mi sensación desde que llegué: UNA EXTRAÑA EXTRANJERA EXTRATERRESTRE!! Creo que forma parte del combo de sensaciones inexplicables que uno vive en este maravilloso e inexplicable lugar, y al ser parte del mismo, creo que no tiene sentido darle muchas más vueltas al asunto…
















jueves, 4 de marzo de 2010

MADRUGADA en Bangalore

Tres veces por semana a las 5: 00 am me encuentro circulando por las calles de Bangalore. Decidí que no podía dejar pasar la oportunidad de practicar ashtanga en la tierra donde nació.(Aquí yoga se pronuncia “IOGA” y ojo con decir “yyyyoga”, porque realmente te miran como si estuvieras diciendo una mala palabra). Y siendo que el lugar que mi profesor me recomendó tiene una schedule para madrugadores (las clases arrancan a las 5:45 am), me pareció que la oportunidad era triple: a la mencionada se le sumaban dos más . Por un lado, la de poder volver a Argentina en avión (ya que si sigo comiendo como lo estoy haciendo, y con lo grasosas, aceitosas, y suculentas que son las comidas aquí, sin realizar algún tipo de

actividad que me permita liberar las calorías que incorporo cada vez que me siento a devorar, no me va a quedar otra que retornar a mi querida Argentina rodando, ya que dudo que a este ritmo y sin actividad física, luego de casi cuatro meses pueda pasar por la pequeña puerta del transporte aéreo). Por otro lado, la tercera oportunidad, más interesante que la anterior, era la de poder conocer la madrugada de Bangalore… sí, desde que llegué que inconcientemente me propuse llenarme de INDIA, con todo lo que ello implica, vivirla al máximo, tratar de explorarla, sentirla, saborearla hasta la última gota. Y saber qué pasaba por las calles de Bangalore a esas horas de la mañana era una gran tentación. Sabía que era un poco arriesgado, o si se quiere “alocado”, sola, de noche, ya que a esa hora aún no amaneció, y sin saber muy bien si iba a conseguir fácilmente “oto”, y si lo conseguía, si iba a llegar a mi destino. Esto último por varios motivos: ningún “oto driver” “maneja” el inglés, pero tampoco el vehículo de manera que uno pueda tener grantías de llegar al lugar deseado; además de las cuestiones obvias, como los son las buenas o malas intenciones del conductor y de algún que otro que deambule por ahí a esas horas (que como en todos lados puede que este con algunas sustancias por demás en su sangre; que para sorpresa,  al menos mía, ya que nunca lo hubiera imaginado, no es raro ver aquí, en India,  a la gente “mamada”,  a cualquier hora,  por la calle, lugar donde podemos encontrar si estamos con “sed” unos bolichitos de mala muerte que abastecen a cualquiera sea la hora del día, de bebidas alcohólicas. Yo no los recomiendo, pero les paso la info ya que puede ser de utilidad para quienes no puedan abstenerse y ello haya sido un obstáculo hasta el momento, para venir a esta tierra “santa”, y “sana” )…
Pero el peso de los puntos a favor era mayor que el de estos pequeños puntintos que podían llegar a obstaculizar le ejecución de este hermoso y saludable plan que tenía en mente, así que le di para adelante. Como dije antes, a las 5:00 am arranca la caminata que va desde la puerta del hostel hasta la salida de NIMHANS, en el transcurso de estos 100, 150  metros,  oigo las plegarias que elevan hacia los dioses, quienes al igual que yo decidieron madrugar, solo que ellos para pedir y agradecer; es en ese mismo momento que pienso: “Paula no te vendría mal agradecer que aún estas con vida, y pedir porque esto se mantenga, además de …llegar a tu destino sana y salva” Creo que cada mañana un pensamiento del estilo se cruza por mi mente, pero lo dejo pasar…Además intercambio miradas, pero sin emitir sonido alguno, con el guardia del hostel, que al abrir la puerta como si una plomada lo anclara al suelo, me dice sin decir: “extranjera loca, con lo que yo desearía poder dormir”, además obviamente de : “pesada, no tenes otra cosa que hacer que venir a interrumpir mis pocas horas de descanso”; pero en fin, lo dejo atrás , y camino…y en ese caminar cada día me acompañan algunas sensaciones que no me abandonan hasta llegar a la shala(lugar donde se practico yoga): de incertidumbre, ya que no sé con qué me voy a encontrar, de cierto nerviosismo y temor, por algunas de las cuestiones mencionadas, pero también de una alegría, y emoción intensa, que siento en mi panza, sí allí se siente!!! No sé si será el respirar el aire de madrugada, que no puedo decir que sea menos contaminado que el del mediodia o el de la tarde, ya que la polusión también se siente, en lo ojos, en la nariz, que pican; siempre llevo conmigo un pañuelo al cuello que no puedo decir que sea meramenrte por una cuestión estética, es de una gran utilidad para cubrir estas zonas cuando voy en el “auto” y la nube no me deja respirar…, pero ese aire tempranero a mi me llena de energía: “que lindo arrancar el día así”, y camino…

Siendo las 5:15 o y 20, o y 25, de acuerdo al día, no sólo de la semana, sino tambén de cada uno de los auto drivers, me encuentro vehiculizada, es decir, en la ruta hacia el destino final…claro que para ello primero tuve lidiar con 5, por no decir que a veces con 8, o 10 conductores que por ser madrugada y por ser extranejra me quieren cobrar 150 rupias en vez de 25 que es lo que sale el viaje hasta JANAYGAR, five block, 38 cross, 194 street. Luego de la lucha me subo y allí comienza “mi plegaria”…

A esa hora todavía esta oscuro, el aire fresco, se siente , también se sienten los ruidos de los pocos autos que circulan a esa hora, la ciudad esta llamativamente más tranquila, y llamativamente menos colorida. Las únicas luces que se observan provienen de los templos, de sus fuegos y lámparas encendidas, la actividad en los mismos arranca temprano, y al pasar por allí, vuelvo a escuchar las prayers, y siento el olor de los sahumerios encendidos, sándalo, mirra, incienso,  aromas que  me purifican a medida que ingresan por los orificios de mi nariz. La mayoría de los templos son abiertos, puedo ver gracias a ello lo que ocurre en el interior: hay gente de rodillas con sus manos elevadas hacia arriba, otros parados alrededor y frente al altar, otros estan recién ingresando. La gente que circula viene de la villas a vender cosas a la ciudad, siempre con cargas, ya sea sobre sus espaldas o cabezas, ligeros de ropa, vienen caminando desde muy lejos; el resto son pacientes, hay muchos hospitales en la ciudad, y varios de ellos se localizan por la zona que transito, quizás maníacos, quizás insomnes, quizás deprimidos, toman café, caminan, miran ¿qué? No sé, miradas perdidas y otras no tanto. También es llamativo ver a familias enteras en los patios de los hospitales, quizás acompañando al familiar efermo.. Además de aquellos que es evidente, han pasado por los mencionados “bolichones”, y que en más de una oportunidad , en un semáforo , han intentado meter mano en el interior del “vehículo” y como se imaginaran lo único que cabe en el interior del mismo es mi cuerpo, y por ende esa mano no sabemos a donde iría a parar si no ocurriera como por suerte hasta el momento ha ocurrido, que el conductor de turno ha logrado frenar la situación, y con mi ayuda, eso quiero creer, que desde atrás paralizada digo: “noouu” sin poder decir ni hacer mucho más que eso.

El camino es siempre diferente, y a pesar de ello mi sensación siempre es la misma: “te lleva a donde quiere Paula”, y a veces, unas cuantas, he llegado a pensar: “creo que esta vez te vas a tener que tirar” y evalúo los riesgos de saltar en función a la velocidad que va, es decir, si corro mayor riesgo tirándome, o yendo a donde el conductor me quiere llevar. Por suerte hasta ahora no he tenido que tomar ninguna de estas alternativas seriamente..Y siempre he llegado, no sin desvíos, y obstáculos de por medio, a la famosa shala de “Sharmila”.
Algo que llama mucho mi atención es lo malhumorados que son la mayoría de los indios, siempre serios y enojados; están también aquellos que se hacen los simpáticos, pero precisamente a ellos es a los que no hay que sonreir. He aprendido que es mejor ponerse la careta, levantar los hombros, y sacar pecho. No me acostumbro mucho a la seriedad, siempre pensé que si uno sonríe la vida le sonríe, y lo sigo sosteniendo, pero en India de madrugada (y a veces no sólo…), encuentro la excepción…

Sharmila, nieta de Pattabi Jois, es una típica india, seria, pero muy dulce…
Lo de típica no sé muy bien por qué, ya que aún no tengo clara cuál es la tipicidad India, creo que tanto acá, allá y en donde sea, todo esta abierto a la sorpresa, pero en fin, ciertas actitudes me hacen pensar en algo generalizado para la mayoría de los indios. Llego el primer día y todo oscuro, ella ya me había advertido que ello podía pasar, y que  si llegaba y estaba cerrado, que agarre las llaves que estaban “ahí”, sobre la ventana abierta de su propia casa (que ella se cambiaba, desayunaba y en 20 minutos estaría arriba). Así que agarré las llaves y en medio de la oscuridad inicié mi ascenso por las escaleras y al llegar a la número 50 aproximadamente, me encontré con mi shala de ashtanga en Bangalore, colorida, calma, acogedora.
Me sentía, y me siento muy feliz cada vez que ingreso allí, una especie de paz y tranqulidad me abrazan. Esto además exacerbado seguarmente por la compraración con el exterior, es decir con todo lo mencionado previamente, además del auto driver que en más de una oportunidad y sin saber el porqué una vez que me deja, arranca a esa hora silenciosa, donde ni los perros se escuchan, con la mano pegada a la bocina como enojado con el mundo, junto a ello, todas las sensaciones subjetivas vivenciadas en el camino hasta llegar a ese “paraíso”. El primer día emocionada le cuento a la profe lo que para mi implicaba practicar en India, es más recuerdo mis palabras: “is like a dream for me”, esperaba encontrarme con miles de indios practicando, “ellos sí que tienen suerte”, llegué a pensar, “practicar yoga en India, guaaauuu, que loco”. Y no sé que otras cosas más. Pero nada de eso “indians are lazy, they dont like ashtanga, they like eat, If I lived abroad I would have more work”, fueron sus palabras, y yo pensé: “cuánta desilución”, pero inmeditamente me sentí nuevamente dichosa de poder estar practicando acá en India, la tierra del yoga. Y así es, tengo compañeros de clase, no somos muchos , pero la energía del lugar es interesante…Sharmila es un amor, y muy buena profesora. A pesar de que, y esta es una hipótesis realizada en base a pocas pruebas, los profesores de yoga son de pocas palabras, ella cada vez que termino la práctica me pregunta como me esta yendo , me recomienda lugares para comer, me ha invitado a tomar café a su casa (así probas el café indio me dice)e incluso me propuso pasar con ella y su familia el año nuevo de Bangalore (16 de marzo)….Yo cada vez que estas cosas me ocurren pienso que es efecto de la porpuesta inconciente, que me hice a mi misma…como si se tratara de una “profesía autocumplidora”, como si con mi plan en mente de vivir y sentir cada rinconcito de la India, se movieran los planetas y se alienaran en pos de que ello ocurra.

Es muy lindo ver como a medida que la mañana transcurre en la shala el cielo se va aclarando. Y cuando finalizo, y abandono el lugar con la liviandad que se siente luego de una práctica devocional, ya puedo percibir el suave calor del sol naciente.
Son las 7:15 am, a veces más a veces menos, y nuevamente me encuentro en la calle en la situación de tener que regresar y para ello necesito atravesar por la odiesea del “auto driver”, voy a ser breve, es similar al camino de ida, solo que al ser la hora del desayuno generalmente “paramos a desayunar”, yo tengo que regresar al hostel, bañarme, cambiarme e ir al hospital,así que generalmente debo interrumpir este hermoso momento de detención con un mala onda: “I am in a hurry”. No he tenido problemas debido a ello, me miran no muy simpáticamente, y retomamos el viaje…De todas maneras esto no ocurre seguido, ya que generalmente el “auto driver” de la vuelta es el mismo!! Sí tengo mi propio “taxi” que me busca, que esto ocurra en India no es nada sencillo, donde el caos, la desorganización y la falta de estructura predominan, yo tengo mi propio conductor. Un señor de unos 60 años con el que me cruce en uno de mis regresos, ese día no intercambiamos palabras, y ya casi llegando me preguntó el nombre y yo desconfiadamente se lo dije. Luego de unos días en el mismo lugar estaba, me mira y me sonrie, yo no recordaba exactamente quien era, pero me resultaba conocido, nuevamente no intercambiamos palabras, pero ya casi llegando me dice: “Paula”, y me pregunta que hago: “soy psiocloga” le dije, y nada más. Así martes , jueves y sabados a excpeción de algunos días, él me espera. Es un viaje silencioso hasta una cuadra aproximadamente antes de llegar en la que siempre algo me pregunta.
Con él me siento tranquila, y me puedo dedicar solo a observar la mañana de Bangalore. Olores más intensos, la fragancia del sahumerio se mezcla con la basura que apesta las calles, y que ahora se hace visible, sobre ella perros que ladran, vacas que parecen disfrutar de la mañana tamprana, son muchas más que las que uno puede observar en lo que resta del día, como si fueran dueñas de la ciudad ellas caminan con tranquilidad por doquier, algo que más avanzada la mañana comienza a complicarse por el aumento del tránsito. Por esta misma razón puedo escuchar el trinar de los pájaros, infintos cantares que solo se pueden apreciar si uno madruga, ya que luego quedan ocultos tras los sonidos de la gran ciudad. Puedo ver niños desnudos que caminan por la tierra, gente que se lava la cara, las manos y los dientes en baldes, bajo unas chapas duermen y el resto de sus necesidades son “cubiertas” fuera .
Fuego en el que calientan sus manos, y el agua. Niños que van al colegio, uniformes que nunca antes había visto. Las dos trenzas son parte del vestir de las niñas, o por lo menos es lo que parece.
Comienza a crecer la cantidad de gente en las calles, asi como tambén los autos, motoss, y bicicletas. Los carros y colectivos, de a poco uno empieza a sentirse aturdido, y no hay otra explicación que esta:
“India estaba durmiendo, y es evidente que ya se despertó”