
El fin de semana de Pascuas visitamos Kerala, estado situado al sur de Bangalore, al que suele llamarse “gods own country”. La belleza paradisíaca de la Polinesia, el trópico de Costa Rica, sus playas,sus palmeras; la maravillosa Isla de Chiloe con su cultura intacta, a la que la globalización mundial aún no ha tocado, con sus paisajes sureños, sus pequeñas iglesias, y con la sensación de lejanía en el tiempo que el estar allí genera; el estilo de la música brasilera y porque no mexicana, y un aire cordillerano, se mezclan dando lugar a esta verdadera tierra de Dios. Un aire caliente, arrasador, húmedo, pesado, quema la piel que no tiene respiro, la transpiración no cesa un segundo, pegajosa, acalorada, ardiente. Uno se acostumbra a esa sensación y trata de hacer como si nada fuera de lo común estuviera sucediendo, cuando realmente se trata de sensaciones absolutamente fuera de las cotidianas, y no solo por lo abrumador de este calor desgarrador. Todo comenzó cuando el bus llegó a Ernakulam, situada a unos kilómetros de Kochi. Tierra de nadie, se encuentra desolada el día de pascuas. “It is good Friday”, escuché, y parece que esa era la explicación. El sol rajaba la tierra, las gotas comenzaron a correr, la garganta seca moría de sed. Caminamos hasta encontrar el puerto donde tomarnos el ferry para cruzar a Kochi, lugar de arenas blancas, doradas, tierra colorada, mar y palmeras, de peces, pescados y pescadores. Es aquí donde los “non veg” (no vegetarianos)llegan desesperados por comerse un buen pescado; los restaurantes se distinguen entre “veg “ y “non veg”, tema corriente de las conversaciones entre indios en Kerala, sobre todo cuando hay un “non veg” participando de la misma, él contento con esta gran posibilidad de un buen trozo de carne de pescado fresco,y los “non veg” molestos porque parecería ser que predominan los restaurantes en los cuales escasea la variedad de alimento para ellos; algo que debería afectarme a mi también, pero esto realmente yo no lo noté. Fue así que una noche cambiamos 5 veces de restaurante hasta encontrar una carta que “nos satisfizo”, me alegra saber que hay gente aún más complicada que yo a la hora de la comida.
Lo que sucede es que para los indios el tema comida es “sagrado”, mucho más que las vacas!.) En este pueblo marítimo, son famosos los “chinese fishing nets”, tanto de madrugada como de noche, se hunden las piedras, caen las redes al mar, y se capturan los peces más codiciados de toda la India.

En Kochi como sucede en la mayor parte de India, tenemos old y new Kochi, la parte moderna, con todas sus características, y la parte vieja, con basílicas (Santa Cruz), iglesias (St. Francis), la sinagoga (a la que no pudimos entrar por lo inapropiado de nuestras vestimentas a las que llamaron practicamente “impúdicas”) el cementerio de judíos, un palacio, y como no podía faltar tratándose de India, y específicamente de Kerala, mercados de especias por doquier. En Kerala el cultivo de especias es muy variado, se encuentran entre las más importantes:
mostaza, canela, pimienta y gengibre. Esto lo aprendí el día, demás esta decir, inolvidable, del paseo por los famosos backwaters, travesía por los canales en botes antiguos, en los que una persona con un palo de caña, rema parado desde la punta, haciendo que el bote se mueva en las direcciones deseadas.
A lo largo del recorrido pude sentir una paz y calma que no recuerdo haber sentido en otro momento, un indescriptible silencio invadía ese escenario selvático, patos que nadan en el río, algas de todos los verdes que uno se pueda imaginar, lo mismo para los árboles y palmeras que adornan los contornos de los canales, y bañan sus hojas en el agua de los mismos. El líquido no se mueve, no hay corriente alguna, las hojas intactas, el aire no corre, solo nos movemos nosotros porque el bote se mueve , y solo por ello, ya que esa quietud no puede hacer otra cosa que inmovilizar a quien la experimenta. En este viajar por las venas del Arabian Sea, niños chapoteando en el agua nos saludan, nadan, se ríen; mujeres sumergidas hasta las rodillas, otras hasta el ombligo, otras completamente, limpiando la vajilla, lavando ropa, lavéndose ellas, enjuagándose los dientes.
El canal de mi paseo es su baño, su cocina, su pileta, su lugar. Lugar de encanto para mi, parte de mi esparcimiento y de mi fascinación, lugar de vida para ellos, de satisfacción de necesidades básicas, su hogar. Descendemos a la casa de un lugareño, en donde se trabaja con la piel del coco, se hace con ella hilo. Las mujeres van y vienen, con una gran agilidad y rapidez cargan las pieles en sus saris destruidos, desgastados, decoloridos, y comienzan a trabajarlos en las máquinas especiales para ello, van y vienen,una y otra vez. Los niños piden viromes, las quieren para escribir, inlcuso desde los cotados del rió y desde el bote puede escucharse que nos gritan “do you have pen”, es lo único que parece que saben decir en inglés estos pequeños.
Kerala tiene el 100% de su población albabetizada!! Parecería que algo de esto tiene que ver con aquellas solicitudes, y con el hecho de que es el primer comentario que los locales hacen al iniciar una conversación.
Cambiamos a un “house boat” un bote enorme, con techo y sillas, y en cada una de sus puntas se encuentra un hombre con las cañas mancionadas, conduciendo semejante aparato. Nos acercamos a la orilla donde se produce el esperado acontecimiento: un almuerzo típico de Kerala, sobre hojas de palmera, y bajo un techo de paja y madera. Subimos al bote nuevamente, y nuevamente esos hombre deben llevarnos a nosotros a recorrer la belleza deslumbrante del lugar, ese “paraíso”.
Esas pieles resquebrajadas, miradas perdidas, el cansancio evidente, la pobreza extrema, el hambre, las necesidades de toda esta gente, hacen que las emociones sean encontradas, aires de goce se mezclan con tristeza, aires de disfrute se opacan al ver esa realidad, esa otra cara de la belleza, de ese paraíso para algunos. Por momentos solo quería regresar, que se acabe el recorrido pensaba, y cuanto más los miraba, más deseaba que esto terminara. Traté en varias oportunidades de convencerme a mi misma, tratando de oir dentro de mi cabeza algo que tantas veces había escuchado: “es una realidad Paula”; pero realidad o no, no deja de provocar en mi dolor, impotencia e incluso enojo por aquellas veces en las que me quejo por cosas tan pequeñas e insignificantes. Me pregunto ¿qué sentirán ellos? ¿qué dicen esos ojos? Transmiten tristeza, quizás es solo la mía…quizás no.
Camino a Munar: Parto sola para Munnar, espero el bus en la estación, “el viaje va a ser corto”, pensé cuando vi venir el colectivo que debía tomar. Sus ventanas no tienen vidrios, sus asientos son practicamente de chapa y algunos con suerte estan cubiertos, podría decir más directamente: se caía a pedazos. No simulaba ser siquiera un colectivo de línea; el 101, 92, 61, son limusinas para mi desde ese entonces. “El viaje iba a ser corto”nuevamente pensé, sin tener idea a donde me dirigía. Bueno, sí sabía que se trataba de un lugar “muy lindo”,eso me habían dicho, pero mis conocimientos acerca de mi destino hasta ahí llegaban; sumergida en el ritmo de la India, decidí simplemente dejarme llevar, sin mucha planificación de por medio, fluir y fluir; creo que no podría ser de otro modo, desde que llegué si hay algo que aprendí es que las estructuras aquí sólo contracturan. Así que allí estaba, subiendo al “micro”, y cuando me voy a sentar, último asiento, dos cosas suceden al mismo tiempo: un aroma absolutamente nauseabundo comienza a penetrar los orificios de mi nariz, y simultáneamente oigo una voz que dice : “madam are you going to seat there?”….No necesité preguntar mucho para entender, parece ser que los asientos del fondo son una especie de baños… no sé, quizás para algunos que no se aguantan….vaya uno a saber, lo cierto es que me fui practicamente corriendo hacia la parte opuesta de ese…..no sé si llamarlo colectivo, no sé si se lo merece.
Sintetizando un LARGOOOOOOO viaje, puedo decir: que duró 6 horas, que las sardinas enlatadas tienen más posibilidad de movilidad que la que yo tuve en esos 60 minutos multiplicados por 6, que una rama casi atraviesa mi pupila,y me saca los dientes, y que una señora mayor se sentó junto a mi, abrazó mi pierna izquierda, apoyó su cabeza sobre mi hombro, cerró los ojos, y empezó a roncar. Me ahorro los detalles extras, creo que con esto es suficiente.
Pero lo interesante de todo esto, es que para mi fue uno de los viajes en colectivo más increíbles que nunca antes había vivido. Por un lado, sentir el aire sobre mi cara, observar con mayor nitidez las tonalidades del paisaje, oler los aromas, que iban variando a medida que pasabamos por diferentes lugares, desde comida hasta saumerios, flores, tierra mojada cuando empezó a llover, y que decir del momento en que empezó a ingresar en Munnar….en donde las plantaciones de te predominan, y las especias aquí no son la excepción. Es decir, la cabeza fuera del vehículo fue un ingrediente por demás interesante en este asunto. La “bella durmiente”, con su capelina, su ropaje gastado, su piel rasgada, sus uñas negras, y su piel tostada, fue la compañera de asiento más dulce que me pudo haber tocado, me consideré una chica con suerte, intentamos comunicarnos fue difícil, pero lo logramos, y me sentí afortunada, al ver como la vida hace que mi camino se cruce con el de gente como ella.
La lluvia torrencial empezó a azotar el techo, la música india a todo volumen proveniente del estéreo del interior del vehículo, pero también de los templos por lo que pasamos, se mezcóo con los truenos y relámpagos, que a medida que ascendíamos por y entre las altas montañas se hacían más fuertes, y más cercanos. El cielo se oscureció totalmente, la tierra colorada, el verde quedaron debajo de ese manto negro que ahora cubría todo el escenario. Nada de esto condicionó al conductor,que se mostró inmutable ante semejante panorama, y no sacó su pie del acelerador, realizando maniobras, esquivando autos y tomando cada una de las curvas del sinuoso sendero cual si fuera una pista de autitos chocadores, en la que uno aprieta el pedal solo por diversión.
Munnar es una “hill station”, situada en la confluencia de tres montañas (Muthirapuzha,Nallathanni, y Kundala) y se encuentra a 1600 metros sobre el nivel del mar. Un señor británico de apellido Munro,en el año 1877 experimentó con granos de café, cardamomo, y otros, y descubrió que la región era más apta para el cultivo de te, fue así que comenzaron las plantaciones de te en este lugar, ahora dedicado principalmente a las mismas, las cuales hacen de este lugar una verdadera postal, es como si uno estuviera frente a una inmensa alfombra verde que cual un manto se extiende a lo largo de todo el territorio.

Estos datos son parte de la extensa información tranmitida por un dulce y curioso baqueano que nos llevó a un grupo de alemanes y a mi a realizar un trekking por las imponentes montañas coloradas teñidas de todas las gamas de verde que uno se pueda imaginar. Guardo en mi memoria cada momento de esa caminata, desde lo maravilloso que fue conocer a cada una de esas personas que seguramente no por casualidad compartimos ese día, hasta cada imagen, cada paso que nos llevó a la gloriosa y triunfal cima, donde pudimos tocar las nubes, sentir el aire fresco en el cuerpo cansado, respirar la neblina, y como si fuera poco desayunar allí arriba, en mediode la tierra y el cielo.
En el descenso luego de semejante paz, una zona de animales chupa sangre tuvo que ser atravesada de manera sumamente veloz porque el riesgo de que esos bichos se adhieran a nuestra piel era grande, así que corrimos, y así pasamos de un grado de estrés inexistente, a la adrenalina que genera el pensar en animales que te vacían .
La mayor parte de la población aquí se dedica al cultivo del te, se les paga 120, 0 130 rupias por dia, lo que equivale a 10 pesos aproximadamente, y trabajan desde las 8 a las 6 de la tarde.
Según lo que dicen, estas personas estan contentas con su trabajo, porque además se les provee de hospitales, casa, y escuela para sus hijos, todo ello debido a la importancia que tiene el te para la zona, la mayor parte se exporta al exterior, para consumo local solo esta permitido el te de hoja de baja calidad. A mi me soprende lo de “contentas”, pero parecería ser que hay algo de ello que realmente es así. Kerala, tierra de Dios, es uno de los estados más ricos de la India, sus tierras aptas para el cultivo dan la posibilidad a los habitantes de estar ocupados, lo que hace que el nivel de vida aquí sea mejor que en otras partes. Un oto driver me comentó que el trabaja en forma temporal en las planataciones y como conductor de ricskaw la otra parte del tiempo, su mujer es quien de manera permanente se dedica al cultivo del te, lo que les permite tener casa, y los otros beneficios mencionados. Vive en una de las llamadas “Villages”, las habitadas por la mayoría de los locales en kerala, (el resto es para los turistas), en las que el gas no existe, por ende el agua caliente tampoco, viven la mayoría de las cosechas , y la leña les permite obtener calor. Ganesh, este tímido y amable, oto driver, es feliz con su vida: “it is hard, but not complicated, and is nice to live here”.
Tanto en Munnar como en Kochi esta plagado de centros Ayurvédicos, es aquí, en Kerala donde nace esta antigua medicina India, en los mismos se brindan terapias ayurvédicas: masajes, aceites, hiervas medicinales. Realmente indescriptible. Lo turistas se enloquecen con todo esto, y yo no soy la excepción. Me pregunto si los locales harán uso de estas terapias para la salud, o nuevamente aparece el disfrute para quienes son extranjeros en estas tierras, pero que pueden hacer uso de ellas.
Reino del verde, este color es su música, su canción la que a uno lo hace danzar en este maravilloso lugar que no escapa a la lógica India, la lógica de las sensaciones y no de la razón. Tierra que con sus colores: ¿expresa su alegría, la que a uno logra contagiar? O....¿ grita su esperanza, esperanza de que algún día las cosas cambien?.
Todo el tiempo India genera en mi este tipo de dicotomías, es que esta gente me asombra, y yo no sé que pensar…será que se trata de no pensar demasiado…
Mientras cenábamos ayer con mis amigos los alemanes, conversábamos sobre los “arrangment married”, ¿serán felices en algún momento con esta otra persona que le eligieron para pasar el resto de su vida??, algunos opinamos que si otros que no, pero siempre hablando sobre un territorio incierto y desconocido para noostros, sin embargo es evidente el predominio de la idea de que la felicidad es imposible en esos términos y que seguramente “ellos” (los indios) desearían que este sistema cambiara. Al otro día, y como era de esperarse que ocurriera, luego de esa charla a partir de la cual practicamente me convencí a mi misma sobre la relación directamente proporcional entre amor libre y felicidad, que no siempre esta garantizada, pero que tiene más chances de existir, (cuando sabemos que muchas veces no es así) e inversamente proporcional entre arrangment married y felicidad, me pongo a conversar con dos personas en momentos diferentes del día. En ambos casos y como de costumbre, la converación comienza por una pregunta directa y sin anestesia de por medio, sobre mi estado civil, mi respuesta ya la saben; y se viene la pregunta siguiente sobre mi novio (dando por sentado de que mínimo entonces tengo pareja), sí, si estoy viviendo con él, y cuando escuchan mi respuesta, primero me preguntan que edad tengo, segundo me miran como si estuviera enferma, y tercero “algo evidentemente no anda bien en esta chica”, así que empiezan todas el cuestionario para averiguarlo…Pero en fin, volviendo al tema de los “arrangment”, uno de estos personajes del dia siguiente, es la persona “más feliz del mundo” con su mujer, a quien sus padres le presentaron hace 35 años y con quien tiene 2 criaturas que van al colegio y que ahora están con la persona que le cocina, le lava, y lo espera cada día.
La otra persona, una joven de 23 años. Luego de haber pasado por la insquisión, y ya entrenada luego de estos meses en India, me atrevo a preguntar, est vez yo, sobre su estado civil, a lo que le sigue la siguiente frase: “I like arrangment married, you like???” Entonces le pregunto si ella tiene novio: “No, I told you , I like arrangment married”, y con una sonrisa en la cara dice: “I am waiting my parents find the person!!, i like arrangment married, and you??”
¿Qué pensar entonces??, o simplemente se trata de dejar de pensar….dos cabezas distintas, lógicas distintas, quizás solo se trata de bailar la música que ofrecen, y sentir lo que esos colores transmiten, pero solo eso!!!






