domingo, 21 de marzo de 2010

Sentada en un bar Indio-Occidental: VIENDO LA VIDA PASAR:

Luego de varios fines de semana agitados, decido tomarme un descanso , lo que implica quedarme en la ciudad, sin templos, sin elefantes que te ponen la trompa en la cabeza exigiendo que les des una moneda, ni viajes en colectivos sin a-c, aturdidos de gente y de los que uno cuando se sube nunca sabe si se va a bajar,  quiero decir con vida, para contar el cuento (que por suerte hasta ahora lo he podido venir haciendo). Quedarme en el hostel durante todo el día me deprimía absolutamente, ir a Forumm, el shopping más cercano a NIMHANS, del que conozco cada rincón cual si fuera mi segunda casa, ya que recurro al mismo cada vez que necesito un respiro occidental (la globalización llegó a India aunque no parezca, y en los famosos malls, si no fuera por los saris en las vidrieras, los picantes del patio de comidas, y las pieles y ojos oscuros, uno pierde la noción del tiempo y del espacio, los continentes se unifican, la heterogeneidad se hace homogénea, y puedo sentirme de repente no tan lejana, aunque sea por el solo hecho de subirme a unas escaleras mecánicas), y ello no puedo decir que ocurra de manera tal que si no lo hago no vivo, aunque  lo necesite de vez en cuando…, pero siguiendo con lo que venía, me reultaba aburrido ir al escape típico de los días de semana. Así que acá estoy….. sentada en un bar al que si bien puedo catalogar de occidental, por algunas de sus características (baños occidentales, aca los baños son o “Indios”, la mayoría: un pozo en el piso, u “occidentales”,los menos: hinodoros, y que solo se encuentran en los shoppings, hoteles, o algún que otro bar como este; la música, que decidididamnete no es India ya que se trata esta vez de Enriquito Iglesias cantando en inglés, que para sorpresa mia este “ hombre” es super cool; aire acondicionado,  vasos de vidrio y no de aluminio, y en el menú podemos encontramos variación!!, aquí uno puede ordenar alguna que otra torta y no se ve en la obligación de pedir, si es que tiene un antojo o lo atacó la ansiedad, alguno de los dulces bengalíes “famosos” que perforan no solo el estómago sino el paladar por la cantidad de azúcar que tienen, ni que hablar de los que tienen “pure silver”), no me deja olvidar un instante de que estoy en India y no en otra parte del mundo, porque a diferencia del shopping en el que uno esta encerrado y no ve la calle, desde el bar puedo verla, estoy practicamente en ella, y por ende puedo ver India pasar (con todas sus peculiaridades)….
Con Enrique de fondo a todo lo que da, tomando un Ice coffe, y comiendo un apple pie, me siento a contemplar la tarde de domingo en Bangalore…
Niños que persiguen a los extranjeros de sexo masculino, no sé si es por que son hombres o por qué, pero esta vez me siento afortunada de estar viviendo pasivamente, al ser solo una expectadora, algo que me ha tocado experimentar de forma activa ya en varias ocasiones. Escucho djembes sonar, levantó la mirada porque el ruido es agradable, y me encuentro con que la mirada de quien los toca,  me estaba tocando ahora a mí, sí, no sé como hizo, pero no llegué siquiera a poner mis ojos del todo en ese hombre que el ya estaba al lado mio, con sus ojos fijos en mi, diciendome “MADAMMM you like…you likeeeeee”- ¿para qué? ¿para qué miré?, Paula no aprendes más- es que si, me resulta difícil acostumbrarme a esta imposibilidad de epontaneidad, y libertad . Así que con un firme: -nooooo y una especie de “rebajamiento” ya que no se que otra palabra le cabe mejor que esta,  pasé a otro tema, él permaneció inistiendo allí quizas unos 10 minutos, hasta que se cansó y se fue. Luego unos 5 , 6, 7, pasaron y al escuchar el sonido, mi cabeza no sé si por reflejo o porque causa divina, se movía, ni siquiera puedo decir que llegaba a elevarse , y juro por Dios y por todos los santos, y todos lo dioses hindues (que son infinitos) que desde enfrente me gritaban “YESSS MADAMM, see, you like”, definitivamente en India la libertad de movimiento no esta permitida.
Chanchos que saborean la basura como yo saboreo mi apple pie, vacas que los acompañan y que disfrutan de su andar más libre, las calles estan más vacías y por ende más seguras para ellas, quienes durante las semana son verdaderas testigos del caótico tránsito, digo verdaderas a pesar de que pienso de que no son concientes del peligro que las acecha en el día a día, cuando se largan por las calles entre medio de los vehículos y carros, que hacen como si no las vieran.

        Los domingos claramente el tránsito es menor, y el tumulto de gente por las calles también lo es. Las bocinas a pesar de ello no dejan de sonar toda vez que un auto o una moto, o el vehiculo de que se trate se cruza con el aire, se entiende ¿no? No sé si es por la zona, o por ser fin de semana, pero ya no soy la única extranjera acosada, y por ende tampoco la reina del lugar.
Los sonidos compuestos por el cacarear de las gallinas y el chillar de los pájaros también son música para mis oídos, lo cual es una clara manifestación de que la acústica que caracteriza la vida urbana , hoy, no es la de siempre.
Cuántos hombres que hay en India!!, la mayoría que veo pasar tiene vigotes, y van en grupos; lo que una vez escuhé, es que las mujeres se quedan en la casa trabajando,¿será cierto? ¿incluso los domingos?

Me descalzo (esa libertad India sí me la da, la de estar con mis pies desnudos cuando sea y en el lugar que sea, lo cual es algo que siempre generó mucho placer
en mi ) y me detengo a mirar, y a escribir, disfruto de este momento, de este estar en calma en medio de una ciudad que no conoce la tranquilidad, que no sabe qué es el silencio, ni la quietud; la música de fondo, los tambores y los djembes, los personajes que se ven pasar, convierten a esta tarde india de domingo en algo lindo para
recordar , y que hacen que el triste final, caracterizado por unos gritos indignados, desconsalados (que intentan hacerse escuchar en medio del bullicio): “meter” “meter please”(meter: es el contador que tienen los otos y que los drives se niegan a activar para cobrarte el monto que se les ocurra), los míos, insesantes, desde que me subí hasta que me bajé del oto (dirigidos a un conductor que no transformó el final de mis odiseas con los autos drivers en algo diferente... ya que  hizo lo que se le cantó), se pueda descartar!!



martes, 16 de marzo de 2010

EXTRAÑA EXTRANJERA EXTRATERRESTRE

Explorando India, no solo me encuentro con que mi asombro no se detiene, sino que aumenta, y no solo por la belleza imposible de describir de los lugares, en los que lo visual es realmente una ínfima parte en comparación con todo lo que briva en uno con el solo hecho de estar allí, parado, sin nada más que hacer, repirando, mirando hacia la nada; o caminando, ya sea en un templo, sobre tierra colorada, o simplemente por la calle, sea donde sea que uno este, uno puede escuchar si se lo permite, el hablar de las sensaciones, que no hacen otra cosa que transmitir la energía del ambiente, que siempre es epecial. Vaya uno a saber cual es la explicación a este fenómeno que me hace permanecer en un estado de alerta permanente, en contacto con la realidad, y no me deja divagar, por lo menos no por mucho tiempo, por los enrriedos de mi pensamiento ….
No puedo dejar de mencionar el impacto que generó en mí la visita reciente a Hampi, un lugar bellísimo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se encuentra a las orillas del río Tungabhadra, y alberga las evocadoras ruinas de Vijayanagar (Cuidad de la Victoria). Fue la capital de tres generaciones de gobernnates Hindúes, durante má de 200 años. La cuidad, ahora conformada por ruinas, reliquias, y alguno templos conservados, se divide en dos: un conjunto que comprende los centros real y sagrado, hermosísimo emplazamiento!!, con riscos y rocas de granito que funcionan como defensas naturales; y el centro urbano, que estaba fortificado y separado del centro religioso, a través del cual aún hoy siguen discurriendo viejos canales y vías de agua.
   

Fueron algunos de lo sucesos ocurridos en este maravilloso lugar los que me llevan a escribir sobre el punto al que quiero llegar, que no deja de tener relación con las sensaciones subjetivas, pero tiene que ver con un asombro de otra índole.

Como ya mencioné en otras oportunidades el ser extranjera en esta tierra tan diferente no es sin consecuencias, valga la obviedad, no lo es para ningún extranjero sea el lugar que sea en el que se encuentra, la misma palabra EXTRANJERO ya lo dice: “aquel que pertenece a otra nación”, y se supone que por ese mismísimo hecho la cultura y por ende las costumbres, entre otras cuestiones van a ser diferentesy por ende novedosas, y de ahí la necesidad de adaptación o no, de acuerdo al deseo de integración del extranjero del que se trate. A pesar de ello voy a plantear mi hipótesis en función a lo experimentado hasta el momento en India, y es que aquí esta palabra cobra todo su esplendor, llegando incluso a tomar otras variantes. Voy a sostener que siendo EXTRANJERO en India uno realmente puede saber de que se trata cuando hablamos de sentirse extranjero.
Incluso antes de poner pie en tierra India pude percibir algo que me estaba anticipando, sin que yo al momento lo supiese, sobre aquello que me esperaba.
En el aeropuerto de Londres, en el que tenía que hacer la conexión para llegar a mi destino, tenía que permanecer 5 horas, fue por ello que decidí sentarme en un café a leer. El mozo era Indio, él me lo dijo, y me preguntó hacia dónde yo me dirigía. Él estaba fascinado conmigo, y yo con mi emoción por India (y sin conocerla aún!!) estaba fascianada con él. Claro que lo mío, para mi tenía explicación, yo estaba con toda mi ansiedad por sentirme ya en el continente oriental, él no sé…..Pero bueno ahí quedo mi conversación con Vivek, y yo seguí mi camino. En el avión, me tocó de compañero de asiento, otro indio, y mi emoción aumentaba, cada vez la tenía más cerca!!, esta vez yo le hablaba, quería que me cuente un poco, no sé que cosa, pero quería conversar, él me miraba tímidamente, y solo respondía. Ambos hechos pueden parecer absolutamente comunes. Escena 1: se me pega un mozo; Escena 2: Paula pesadísima con su emoción, enloqueciendo a un pobre pibe que quiere viajar tranquilo. Pero si bien puede que estas situaciones tengan de los condimentos mencionados, se trataba de algo que no varió al llegar a mi India querida.
O sea en relación a lo hombres ubico dos variedades: timidez ante la extranjera, como si les inspirara una especie de temor y respeto al mismo tiempo, tipo con el cual es complicado mantener una conversación. El otro tipo, no deja de ser complicado, pero esta vez por la dificultad para sacártelo de encima, ni que hablar si no respondes el teléfono, 20 llamadas seguidas sin solución de continuidad, y como si ello fuera poco, mensajes de texto de por medio… Esto con los hombres, que si bien uno puede llegar a catalogarlo de un gran éxito, yo estoy absolutamente convencida de que se trata de otro fenómeno.
Salir de compras, ir al supermercado, ir a un restaurante, o simplemente caminar por la calle, son algunas de la actividades en las que no puedo olvidarme de que soy EXTRANJERA . “MAMM” “MADAMM, please come”, puedo oir estas palabras aún antes de que sean pronunciadas; son de los comerciantes, que al verte venir, a dos cuadras de distancia, comienzan a llamarte para que entres en su local, o te siguen por otras dos cuadras insistiendo. En el supermercado “MAM you want this?”, y te señalan los productos, “for your hear”, “for your skin”, y así puedo seguir por horas, las mismas que me lleva ir al market , se imaginarán que no se trata solamente de poner lo que uno quiere en el carrito y listo, algo que se puede hacer en media hora te lleva quizas dos!
Caminar conmigo por la vereda es “caminar con ET”, eso me dicen mis propias amigas indias,  ellas me pusieron el sobre-nombre “ET”, la gente se queda mirandome tal como si estuvieran viendo a un marciano, un EXTRATERRESTRE, un bicho raro, o lo que sea que a esta gente le llame la atención. Un día entré en un local, y la chica que atendía me empezó a  tocar el pelo, y a decir "nice", esto me sorprendió, no entendía que estaba sucediendo, ¿qué hacer? ¿debo molestarme ante este hecho, o debo tomarlo como una adulación a mi cabello? Estos eran algunos de lo pensamientos que me acompañaban en ese momento.
En los baños, por ejemplo de un shopping, me abren la puerta para que entre, lo limpian previamente, y me alcanzan las toallas para que me seque las manos. Solo ocurre con este ser EXTRANJERO, eso es lo que puedo observar...
Ya me han mencionado varias veces a Indira Gandhi, quien fue presidenta de la India, me aclaran que era EXTRANJERA,  y que entonces: “you can be the president of India in the future”. Me siento entre halagada (cuando olvido que esto no es hacia mi, sino a algo que genera el hecho de ser extranjera en estas personas), culposa (qué hice para merecer esto, porque me sirven así,sin que yo de nada a cambio), y por sobre todo EXTRAÑA, ¿Qué es todo esto? ¿Qué provoca en estas personas tanta fascinación? ¿Cómo entender que me traten como a una celebridad?
Por otro lado también me encuentro permanentemente con situaciones como las ya mencionadas en otras  oportunidades vinculadas a lo que llamo “la odisea del oto driver”, que por ser extranjera quieren cobrarme 150, 200 rupias más que a los nacionales. Tipo de suceso al que me enfrento en otras ocasiones, como por ejemplo el otro día en Hampi. Para entrar en  algunos de los templos había que pagar, y ahí nuevamente “NACIONALS: 10 rupies; FOREIGNERS: 200 rupias”, el primero bueno, el segundo también, pero luego de haber visto unos cuantos y ya hacia el final del día, no sé si por el cansancio, mi sensación de estar ya satisfecha, o qué , pero cuando en uno de los últimos: “FOREIGNERS: 500 Rupias vrs 0,5 NACIONALS” , dije: “Basta” “I wont pay”, era imponente, hermoso, pero Paula se hartó de que por ser EXTRANJERA se haga tal diferencia; la verdad no tengo derecho al enojo y no sé que me sorprende, recuerdo bien la última vez que fui al Lago Puelo, “EXTRANJEROS: 7 dólares”, y yo no tuve que poner un centavo, y no abrí la boca….claro, yo no era víctima de la estafa.
Mis amigos indios sí abrieron la boca, y me propusieron que me disfrace de talibán, me pusieron el pañuelo en la cabeza cual una musulmana, y dijeron que yo era de Arabia, ya que los árabes pasaban como nacionales, pero no hubo caso, me pidieron credencial….
Y ahí quedé, solita, sentada mirando mientras ellos se alejaban de mi y se acercaban al majetuoso templo. De vez en cuando hechaba una miradita de enojo hacia los guardias “desconfiados” (con razón) que no me dejaron pasar, eso sí mirada rápida y fugaz, ya que mi valentía no era para tanto, y esos ojos negros si uno los miraba fijamente, realmente acobardaban.
No trancurrió un segundo sin compañía y en un pestañear  me encontré rodeada, sí, unas 30, 40, no puedo decir con exactitud, personas: niños, jóvenes y adultos estaban alrededor mío, algunos se sentaron a mis costados otros permanecían parados, podía sentir sus miradas clavadas en mi, y al presentir las mismas, baje la mía hacia el suelo, y pensaba ¿Qué hago ahora, miro con seriedad o sonrío?, hacerme la tonta era algo absolutamente imposible!!!, y la idea de seriedad no sé porque no me copaba mucho para esa situación, así que opté por una leve sonrisa tímida, y de repente.......... empecé a oir: “what your "good" name” (aquí en india todos los nombres son "buenos"), “where are you from”, y no sé qué que otras cosas más, se superponían entre ellos al hablar así que no pude entender  mucho más que eso. Me daban la mano –“nice to meet you” me decían. Veo que la madre empuja a su hijita para que venga a saludarme, y cuando vuelve corriendo le dice : “Paula”. Me piden que me saque fotos con ellos, que les firme una hoja que compulsivamente sacan de adentro de sus bolillos, o mochilas. Y cuando finalmente se van , porque tenían que irse, ¡gracias a Dios! (que seguramente desde arriba vio lo incómoda que me estaba sintiendo y les buscó otra actividad para correrlos de mi camino) viene un niño corriendo y me da una flor. Y gunos de ellos se van gritando -"Paulaaaa". Parece ser que ni con disfraz de talibán se disimula el hecho de ser extranjero !!
Nuevamente mi sensación entre: ser una estrella de rock, como "Brithney Spears” , o una actriz famosa, como "Nicole Kidman", "Penelope Cruz", o cualquiera de ellas (yo era una más), y ser un EXTRATERRESTRE; por ende una gran extrañeza interna (supongo que externa también, soy algo EXTRAÑO para esta gente), que impedía que pueda actuar espontáneamente, y que me hacía sentir entre torpe y bella, importante y tarada al recobrar conciencia en ese instante de que "aquí por el solo hecho de ser blanca, soy famosa" , lo cual no es una gran hazaña!!!
Ya en el último templo me pongo a  imitar una escultura tallada en la pared, cuando salgo de esa payasada, me encuentro con un hombre que me pide por favor que me saque una foto con su mujer y su hija. Estábamos esa escultura del año no se cuanto, antiquísima, una reliquia declarada patrimonio de la humanidad y yo, y querían una foto conmigo, y no con ella!!!!!

Tengo más y más anécdotas del estilo, pero creo que con esto alcanza para transmitir mi sensación desde que llegué: UNA EXTRAÑA EXTRANJERA EXTRATERRESTRE!! Creo que forma parte del combo de sensaciones inexplicables que uno vive en este maravilloso e inexplicable lugar, y al ser parte del mismo, creo que no tiene sentido darle muchas más vueltas al asunto…
















jueves, 4 de marzo de 2010

MADRUGADA en Bangalore

Tres veces por semana a las 5: 00 am me encuentro circulando por las calles de Bangalore. Decidí que no podía dejar pasar la oportunidad de practicar ashtanga en la tierra donde nació.(Aquí yoga se pronuncia “IOGA” y ojo con decir “yyyyoga”, porque realmente te miran como si estuvieras diciendo una mala palabra). Y siendo que el lugar que mi profesor me recomendó tiene una schedule para madrugadores (las clases arrancan a las 5:45 am), me pareció que la oportunidad era triple: a la mencionada se le sumaban dos más . Por un lado, la de poder volver a Argentina en avión (ya que si sigo comiendo como lo estoy haciendo, y con lo grasosas, aceitosas, y suculentas que son las comidas aquí, sin realizar algún tipo de

actividad que me permita liberar las calorías que incorporo cada vez que me siento a devorar, no me va a quedar otra que retornar a mi querida Argentina rodando, ya que dudo que a este ritmo y sin actividad física, luego de casi cuatro meses pueda pasar por la pequeña puerta del transporte aéreo). Por otro lado, la tercera oportunidad, más interesante que la anterior, era la de poder conocer la madrugada de Bangalore… sí, desde que llegué que inconcientemente me propuse llenarme de INDIA, con todo lo que ello implica, vivirla al máximo, tratar de explorarla, sentirla, saborearla hasta la última gota. Y saber qué pasaba por las calles de Bangalore a esas horas de la mañana era una gran tentación. Sabía que era un poco arriesgado, o si se quiere “alocado”, sola, de noche, ya que a esa hora aún no amaneció, y sin saber muy bien si iba a conseguir fácilmente “oto”, y si lo conseguía, si iba a llegar a mi destino. Esto último por varios motivos: ningún “oto driver” “maneja” el inglés, pero tampoco el vehículo de manera que uno pueda tener grantías de llegar al lugar deseado; además de las cuestiones obvias, como los son las buenas o malas intenciones del conductor y de algún que otro que deambule por ahí a esas horas (que como en todos lados puede que este con algunas sustancias por demás en su sangre; que para sorpresa,  al menos mía, ya que nunca lo hubiera imaginado, no es raro ver aquí, en India,  a la gente “mamada”,  a cualquier hora,  por la calle, lugar donde podemos encontrar si estamos con “sed” unos bolichitos de mala muerte que abastecen a cualquiera sea la hora del día, de bebidas alcohólicas. Yo no los recomiendo, pero les paso la info ya que puede ser de utilidad para quienes no puedan abstenerse y ello haya sido un obstáculo hasta el momento, para venir a esta tierra “santa”, y “sana” )…
Pero el peso de los puntos a favor era mayor que el de estos pequeños puntintos que podían llegar a obstaculizar le ejecución de este hermoso y saludable plan que tenía en mente, así que le di para adelante. Como dije antes, a las 5:00 am arranca la caminata que va desde la puerta del hostel hasta la salida de NIMHANS, en el transcurso de estos 100, 150  metros,  oigo las plegarias que elevan hacia los dioses, quienes al igual que yo decidieron madrugar, solo que ellos para pedir y agradecer; es en ese mismo momento que pienso: “Paula no te vendría mal agradecer que aún estas con vida, y pedir porque esto se mantenga, además de …llegar a tu destino sana y salva” Creo que cada mañana un pensamiento del estilo se cruza por mi mente, pero lo dejo pasar…Además intercambio miradas, pero sin emitir sonido alguno, con el guardia del hostel, que al abrir la puerta como si una plomada lo anclara al suelo, me dice sin decir: “extranjera loca, con lo que yo desearía poder dormir”, además obviamente de : “pesada, no tenes otra cosa que hacer que venir a interrumpir mis pocas horas de descanso”; pero en fin, lo dejo atrás , y camino…y en ese caminar cada día me acompañan algunas sensaciones que no me abandonan hasta llegar a la shala(lugar donde se practico yoga): de incertidumbre, ya que no sé con qué me voy a encontrar, de cierto nerviosismo y temor, por algunas de las cuestiones mencionadas, pero también de una alegría, y emoción intensa, que siento en mi panza, sí allí se siente!!! No sé si será el respirar el aire de madrugada, que no puedo decir que sea menos contaminado que el del mediodia o el de la tarde, ya que la polusión también se siente, en lo ojos, en la nariz, que pican; siempre llevo conmigo un pañuelo al cuello que no puedo decir que sea meramenrte por una cuestión estética, es de una gran utilidad para cubrir estas zonas cuando voy en el “auto” y la nube no me deja respirar…, pero ese aire tempranero a mi me llena de energía: “que lindo arrancar el día así”, y camino…

Siendo las 5:15 o y 20, o y 25, de acuerdo al día, no sólo de la semana, sino tambén de cada uno de los auto drivers, me encuentro vehiculizada, es decir, en la ruta hacia el destino final…claro que para ello primero tuve lidiar con 5, por no decir que a veces con 8, o 10 conductores que por ser madrugada y por ser extranejra me quieren cobrar 150 rupias en vez de 25 que es lo que sale el viaje hasta JANAYGAR, five block, 38 cross, 194 street. Luego de la lucha me subo y allí comienza “mi plegaria”…

A esa hora todavía esta oscuro, el aire fresco, se siente , también se sienten los ruidos de los pocos autos que circulan a esa hora, la ciudad esta llamativamente más tranquila, y llamativamente menos colorida. Las únicas luces que se observan provienen de los templos, de sus fuegos y lámparas encendidas, la actividad en los mismos arranca temprano, y al pasar por allí, vuelvo a escuchar las prayers, y siento el olor de los sahumerios encendidos, sándalo, mirra, incienso,  aromas que  me purifican a medida que ingresan por los orificios de mi nariz. La mayoría de los templos son abiertos, puedo ver gracias a ello lo que ocurre en el interior: hay gente de rodillas con sus manos elevadas hacia arriba, otros parados alrededor y frente al altar, otros estan recién ingresando. La gente que circula viene de la villas a vender cosas a la ciudad, siempre con cargas, ya sea sobre sus espaldas o cabezas, ligeros de ropa, vienen caminando desde muy lejos; el resto son pacientes, hay muchos hospitales en la ciudad, y varios de ellos se localizan por la zona que transito, quizás maníacos, quizás insomnes, quizás deprimidos, toman café, caminan, miran ¿qué? No sé, miradas perdidas y otras no tanto. También es llamativo ver a familias enteras en los patios de los hospitales, quizás acompañando al familiar efermo.. Además de aquellos que es evidente, han pasado por los mencionados “bolichones”, y que en más de una oportunidad , en un semáforo , han intentado meter mano en el interior del “vehículo” y como se imaginaran lo único que cabe en el interior del mismo es mi cuerpo, y por ende esa mano no sabemos a donde iría a parar si no ocurriera como por suerte hasta el momento ha ocurrido, que el conductor de turno ha logrado frenar la situación, y con mi ayuda, eso quiero creer, que desde atrás paralizada digo: “noouu” sin poder decir ni hacer mucho más que eso.

El camino es siempre diferente, y a pesar de ello mi sensación siempre es la misma: “te lleva a donde quiere Paula”, y a veces, unas cuantas, he llegado a pensar: “creo que esta vez te vas a tener que tirar” y evalúo los riesgos de saltar en función a la velocidad que va, es decir, si corro mayor riesgo tirándome, o yendo a donde el conductor me quiere llevar. Por suerte hasta ahora no he tenido que tomar ninguna de estas alternativas seriamente..Y siempre he llegado, no sin desvíos, y obstáculos de por medio, a la famosa shala de “Sharmila”.
Algo que llama mucho mi atención es lo malhumorados que son la mayoría de los indios, siempre serios y enojados; están también aquellos que se hacen los simpáticos, pero precisamente a ellos es a los que no hay que sonreir. He aprendido que es mejor ponerse la careta, levantar los hombros, y sacar pecho. No me acostumbro mucho a la seriedad, siempre pensé que si uno sonríe la vida le sonríe, y lo sigo sosteniendo, pero en India de madrugada (y a veces no sólo…), encuentro la excepción…

Sharmila, nieta de Pattabi Jois, es una típica india, seria, pero muy dulce…
Lo de típica no sé muy bien por qué, ya que aún no tengo clara cuál es la tipicidad India, creo que tanto acá, allá y en donde sea, todo esta abierto a la sorpresa, pero en fin, ciertas actitudes me hacen pensar en algo generalizado para la mayoría de los indios. Llego el primer día y todo oscuro, ella ya me había advertido que ello podía pasar, y que  si llegaba y estaba cerrado, que agarre las llaves que estaban “ahí”, sobre la ventana abierta de su propia casa (que ella se cambiaba, desayunaba y en 20 minutos estaría arriba). Así que agarré las llaves y en medio de la oscuridad inicié mi ascenso por las escaleras y al llegar a la número 50 aproximadamente, me encontré con mi shala de ashtanga en Bangalore, colorida, calma, acogedora.
Me sentía, y me siento muy feliz cada vez que ingreso allí, una especie de paz y tranqulidad me abrazan. Esto además exacerbado seguarmente por la compraración con el exterior, es decir con todo lo mencionado previamente, además del auto driver que en más de una oportunidad y sin saber el porqué una vez que me deja, arranca a esa hora silenciosa, donde ni los perros se escuchan, con la mano pegada a la bocina como enojado con el mundo, junto a ello, todas las sensaciones subjetivas vivenciadas en el camino hasta llegar a ese “paraíso”. El primer día emocionada le cuento a la profe lo que para mi implicaba practicar en India, es más recuerdo mis palabras: “is like a dream for me”, esperaba encontrarme con miles de indios practicando, “ellos sí que tienen suerte”, llegué a pensar, “practicar yoga en India, guaaauuu, que loco”. Y no sé que otras cosas más. Pero nada de eso “indians are lazy, they dont like ashtanga, they like eat, If I lived abroad I would have more work”, fueron sus palabras, y yo pensé: “cuánta desilución”, pero inmeditamente me sentí nuevamente dichosa de poder estar practicando acá en India, la tierra del yoga. Y así es, tengo compañeros de clase, no somos muchos , pero la energía del lugar es interesante…Sharmila es un amor, y muy buena profesora. A pesar de que, y esta es una hipótesis realizada en base a pocas pruebas, los profesores de yoga son de pocas palabras, ella cada vez que termino la práctica me pregunta como me esta yendo , me recomienda lugares para comer, me ha invitado a tomar café a su casa (así probas el café indio me dice)e incluso me propuso pasar con ella y su familia el año nuevo de Bangalore (16 de marzo)….Yo cada vez que estas cosas me ocurren pienso que es efecto de la porpuesta inconciente, que me hice a mi misma…como si se tratara de una “profesía autocumplidora”, como si con mi plan en mente de vivir y sentir cada rinconcito de la India, se movieran los planetas y se alienaran en pos de que ello ocurra.

Es muy lindo ver como a medida que la mañana transcurre en la shala el cielo se va aclarando. Y cuando finalizo, y abandono el lugar con la liviandad que se siente luego de una práctica devocional, ya puedo percibir el suave calor del sol naciente.
Son las 7:15 am, a veces más a veces menos, y nuevamente me encuentro en la calle en la situación de tener que regresar y para ello necesito atravesar por la odiesea del “auto driver”, voy a ser breve, es similar al camino de ida, solo que al ser la hora del desayuno generalmente “paramos a desayunar”, yo tengo que regresar al hostel, bañarme, cambiarme e ir al hospital,así que generalmente debo interrumpir este hermoso momento de detención con un mala onda: “I am in a hurry”. No he tenido problemas debido a ello, me miran no muy simpáticamente, y retomamos el viaje…De todas maneras esto no ocurre seguido, ya que generalmente el “auto driver” de la vuelta es el mismo!! Sí tengo mi propio “taxi” que me busca, que esto ocurra en India no es nada sencillo, donde el caos, la desorganización y la falta de estructura predominan, yo tengo mi propio conductor. Un señor de unos 60 años con el que me cruce en uno de mis regresos, ese día no intercambiamos palabras, y ya casi llegando me preguntó el nombre y yo desconfiadamente se lo dije. Luego de unos días en el mismo lugar estaba, me mira y me sonrie, yo no recordaba exactamente quien era, pero me resultaba conocido, nuevamente no intercambiamos palabras, pero ya casi llegando me dice: “Paula”, y me pregunta que hago: “soy psiocloga” le dije, y nada más. Así martes , jueves y sabados a excpeción de algunos días, él me espera. Es un viaje silencioso hasta una cuadra aproximadamente antes de llegar en la que siempre algo me pregunta.
Con él me siento tranquila, y me puedo dedicar solo a observar la mañana de Bangalore. Olores más intensos, la fragancia del sahumerio se mezcla con la basura que apesta las calles, y que ahora se hace visible, sobre ella perros que ladran, vacas que parecen disfrutar de la mañana tamprana, son muchas más que las que uno puede observar en lo que resta del día, como si fueran dueñas de la ciudad ellas caminan con tranquilidad por doquier, algo que más avanzada la mañana comienza a complicarse por el aumento del tránsito. Por esta misma razón puedo escuchar el trinar de los pájaros, infintos cantares que solo se pueden apreciar si uno madruga, ya que luego quedan ocultos tras los sonidos de la gran ciudad. Puedo ver niños desnudos que caminan por la tierra, gente que se lava la cara, las manos y los dientes en baldes, bajo unas chapas duermen y el resto de sus necesidades son “cubiertas” fuera .
Fuego en el que calientan sus manos, y el agua. Niños que van al colegio, uniformes que nunca antes había visto. Las dos trenzas son parte del vestir de las niñas, o por lo menos es lo que parece.
Comienza a crecer la cantidad de gente en las calles, asi como tambén los autos, motoss, y bicicletas. Los carros y colectivos, de a poco uno empieza a sentirse aturdido, y no hay otra explicación que esta:
“India estaba durmiendo, y es evidente que ya se despertó”