Luego de varios fines de semana agitados, decido tomarme un descanso , lo que implica quedarme en la ciudad, sin templos, sin elefantes que te ponen la trompa en la cabeza exigiendo que les des una moneda, ni viajes en colectivos sin a-c, aturdidos de gente y de los que uno cuando se sube nunca sabe si se va a bajar, quiero decir con vida, para contar el cuento (que por suerte hasta ahora lo he podido venir haciendo). Quedarme en el hostel durante todo el día me deprimía absolutamente, ir a Forumm, el shopping más cercano a NIMHANS, del que conozco cada rincón cual si fuera mi segunda casa, ya que recurro al mismo cada vez que necesito un respiro occidental (la globalización llegó a India aunque no parezca, y en los famosos malls, si no fuera por los saris en las vidrieras, los picantes del patio de comidas, y las pieles y ojos oscuros, uno pierde la noción del tiempo y del espacio, los continentes se unifican, la heterogeneidad se hace homogénea, y puedo sentirme de repente no tan lejana, aunque sea por el solo hecho de subirme a unas escaleras mecánicas), y ello no puedo decir que ocurra de manera tal que si no lo hago no vivo, aunque lo necesite de vez en cuando…, pero siguiendo con lo que venía, me reultaba aburrido ir al escape típico de los días de semana. Así que acá estoy….. sentada en un bar al que si bien puedo catalogar de occidental, por algunas de sus características (baños occidentales, aca los baños son o “Indios”, la mayoría: un pozo en el piso, u “occidentales”,los menos: hinodoros, y que solo se encuentran en los shoppings, hoteles, o algún que otro bar como este; la música, que decidididamnete no es India ya que se trata esta vez de Enriquito Iglesias cantando en inglés, que para sorpresa mia este “ hombre” es super cool; aire acondicionado, vasos de vidrio y no de aluminio, y en el menú podemos encontramos variación!!, aquí uno puede ordenar alguna que otra torta y no se ve en la obligación de pedir, si es que tiene un antojo o lo atacó la ansiedad, alguno de los dulces bengalíes “famosos” que perforan no solo el estómago sino el paladar por la cantidad de azúcar que tienen, ni que hablar de los que tienen “pure silver”), no me deja olvidar un instante de que estoy en India y no en otra parte del mundo, porque a diferencia del shopping en el que uno esta encerrado y no ve la calle, desde el bar puedo verla, estoy practicamente en ella, y por ende puedo ver India pasar (con todas sus peculiaridades)….
Con Enrique de fondo a todo lo que da, tomando un Ice coffe, y comiendo un apple pie, me siento a contemplar la tarde de domingo en Bangalore…
Niños que persiguen a los extranjeros de sexo masculino, no sé si es por que son hombres o por qué, pero esta vez me siento afortunada de estar viviendo pasivamente, al ser solo una expectadora, algo que me ha tocado experimentar de forma activa ya en varias ocasiones. Escucho djembes sonar, levantó la mirada porque el ruido es agradable, y me encuentro con que la mirada de quien los toca, me estaba tocando ahora a mí, sí, no sé como hizo, pero no llegué siquiera a poner mis ojos del todo en ese hombre que el ya estaba al lado mio, con sus ojos fijos en mi, diciendome “MADAMMM you like…you likeeeeee”- ¿para qué? ¿para qué miré?, Paula no aprendes más- es que si, me resulta difícil acostumbrarme a esta imposibilidad de epontaneidad, y libertad . Así que con un firme: -nooooo y una especie de “rebajamiento” ya que no se que otra palabra le cabe mejor que esta, pasé a otro tema, él permaneció inistiendo allí quizas unos 10 minutos, hasta que se cansó y se fue. Luego unos 5 , 6, 7, pasaron y al escuchar el sonido, mi cabeza no sé si por reflejo o porque causa divina, se movía, ni siquiera puedo decir que llegaba a elevarse , y juro por Dios y por todos los santos, y todos lo dioses hindues (que son infinitos) que desde enfrente me gritaban “YESSS MADAMM, see, you like”, definitivamente en India la libertad de movimiento no esta permitida.
Chanchos que saborean la basura como yo saboreo mi apple pie, vacas que los acompañan y que disfrutan de su andar más libre, las calles estan más vacías y por ende más seguras para ellas, quienes durante las semana son verdaderas testigos del caótico tránsito, digo verdaderas a pesar de que pienso de que no son concientes del peligro que las acecha en el día a día, cuando se largan por las calles entre medio de los vehículos y carros, que hacen como si no las vieran.
Los domingos claramente el tránsito es menor, y el tumulto de gente por las calles también lo es. Las bocinas a pesar de ello no dejan de sonar toda vez que un auto o una moto, o el vehiculo de que se trate se cruza con el aire, se entiende ¿no? No sé si es por la zona, o por ser fin de semana, pero ya no soy la única extranjera acosada, y por ende tampoco la reina del lugar.
Los sonidos compuestos por el cacarear de las gallinas y el chillar de los pájaros también son música para mis oídos, lo cual es una clara manifestación de que la acústica que caracteriza la vida urbana , hoy, no es la de siempre.
Cuántos hombres que hay en India!!, la mayoría que veo pasar tiene vigotes, y van en grupos; lo que una vez escuhé, es que las mujeres se quedan en la casa trabajando,¿será cierto? ¿incluso los domingos?
Me descalzo (esa libertad India sí me la da, la de estar con mis pies desnudos cuando sea y en el lugar que sea, lo cual es algo que siempre generó mucho placer
en mi ) y me detengo a mirar, y a escribir, disfruto de este momento, de este estar en calma en medio de una ciudad que no conoce la tranquilidad, que no sabe qué es el silencio, ni la quietud; la música de fondo, los tambores y los djembes, los personajes que se ven pasar, convierten a esta tarde india de domingo en algo lindo para
recordar , y que hacen que el triste final, caracterizado por unos gritos indignados, desconsalados (que intentan hacerse escuchar en medio del bullicio): “meter” “meter please”(meter: es el contador que tienen los otos y que los drives se niegan a activar para cobrarte el monto que se les ocurra), los míos, insesantes, desde que me subí hasta que me bajé del oto (dirigidos a un conductor que no transformó el final de mis odiseas con los autos drivers en algo diferente... ya que hizo lo que se le cantó), se pueda descartar!!
en mi ) y me detengo a mirar, y a escribir, disfruto de este momento, de este estar en calma en medio de una ciudad que no conoce la tranquilidad, que no sabe qué es el silencio, ni la quietud; la música de fondo, los tambores y los djembes, los personajes que se ven pasar, convierten a esta tarde india de domingo en algo lindo para
recordar , y que hacen que el triste final, caracterizado por unos gritos indignados, desconsalados (que intentan hacerse escuchar en medio del bullicio): “meter” “meter please”(meter: es el contador que tienen los otos y que los drives se niegan a activar para cobrarte el monto que se les ocurra), los míos, insesantes, desde que me subí hasta que me bajé del oto (dirigidos a un conductor que no transformó el final de mis odiseas con los autos drivers en algo diferente... ya que hizo lo que se le cantó), se pueda descartar!!

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