viernes, 26 de febrero de 2010

VIAJE A MYSORE (21-02-2010)

En la agencia me dijeron:-"a las 6:00 am tenés que estar para registrarte"-, -"okay"-respondí. Luego de unas cuantas vueltas y un largo viaje hasta la estación Madiwala,  a la que yo nombrara Mandawala, con lo cual auto driver me llevaba para donde él quería, finalmente arribé a la  "estación", si a eso se le puede llamar estación: unas sillas en la calle, un señor cafetero, y unas 3 personas más a las 6:00 am, todo ello, junto a mi persona, conformábamos lo que se llama una estación. Me encontré sin saber muy bien donde ubicarme, algo que suele sucederme bastante  seguido aquí, hasta que, en una especie de insight,  logro acomodarme.  No sé si se debe a estos territorios siempre desconocidos, puede decirse un poco intrigantes, y si se quiere también atemorizantes; a las miradas de los indios, cual si yo fuera un ET; mis propias sensaciones con respecto a la realidad objetiva de los hechos, o quizás a la conjunción de  todas estas variables, pero hay algo de este desencaje inicial que se ha tornado rutina.
Veo llegar a una pareja que dentro de todo lo que venía observando me resulto amigable y pensé en que podía  acercarme aunque sea para saber qué pasaba con el bus que siendo las 7 am no había aparecido, y supuestamente a esa hora estaríamos partiendo. Como era obvio de suponer, ellos tampoco sabían nada al respecto, pero como también era de preveeer a nadie inmutaba esa espera, solo a mi!!
Todavía estando oscuro el panorama, no solo por la situación (ya que me había levantado a las 5 am y no sabía aún si iba a permanecer en Bangalore el resto del domingo, en tanto el bus no se dignaba a aparecer), sino además porque al parecer al  señor sol no le pintó madrugar el día domingo 21 de febrero del año 2010 en Bangalore, hecho que habría servido para aclarar y suavizar un poco las tensiones acumuladas desde que salí del hostel teniendo que enfrentar la típica odisea del auto driver en la que además por ser las 5:15 y no 5:30 querían cobrarme 80 rupias más! 
Mientras tanto decidí esperar sentada a lo que mi destino tenía deparado para mí y saqué un libro.
Pero es ese mismo instante cosas mas interesantes llamaron mi atención, así que lo guarde, y me dediqué a observar lo que sucedía. Llegaban buses (obviamente no el mío, pero los arribos existían, y eso aplacaba mi ansiedad), y una cuadra antes, sí, 100 metros antes de que cada uno de ellos se acercara a Madiwala, unas 30 personas vestidas de marrón corrían hacia los mismos, todos hacia uno, se pisaban entre ellos, cual una maratón en la que se compite por el record mundial, ellos corrían al colectivo en dirección norte, y luego hacia el sur, lugar donde el mismo comenzaba a frenarse, parada dificultosa debido a esa gente acumulada a sus costados; hasta que no vi de qué se trataba tanto alboroto no sabía a qué se debía tanta "desesperación". Lo que esperaban era a que baje la gente del colectivo para acarrear sus maletas, y recibir a cambio unas monedas. El tema es que tampoco esto era sencillo, ya que al descenso de los pasajeros se le contraponía el ascenso de los futuros viajantes; sí, así se procede, si a esto se le puede llamar procedimiento, ya que desde mi punto de vista no hay ninguna lógica que rija este modo de comportamiento, cómo entender que los que están abajo no esperen a que bajen los de arriba, cómo entender que la mujer con su bebé tenga que estar chocando con el hombre que brutalmente sube tres escalones de una vez,como entender que esas masas caóticas no puedan seguir un mínimo de organización siquiera para bajar o subir de un colectivo?? Son cosas que mi cabeza no comprende, y una y otra vez trato de convencerme de que tengo que dejar de pensar en este mundo que se rige por una lógica diferente, y que por más que yo quiera ponerle sentidos, no los tiene, o por lo menos no, desde esta cabeza.
Siendo las 8:00 am se digna a hacer su aparición "KALESWARI BUS TOUR", sííi finalmente era el mío!! La parejita me mira insinuándome que los siga, y detrás de ellos me encontré subiendo y luchando contra quienes intentaban bajar del colectivo, esta vez era yo la que estaba ejecutando tal comportamiento fuera de la lógica, de mi lógica, ....o si se quiere, simplemente me masifique, mas sencillo, y me permite seguir escribiendo sin continuar dándole vueltas a este asunto de lo explicable e inexplicable, racional irracional, lógico ilógico, y todas las cualidades vinculadas a estas situaciones, y comportamientos imposibles de explicar, y de describir.
Me voy a sentar pero mi asiento número 25 nunca apareció, no tenía lugar en ese colectivo; miro a la parejita, y me dicen: "no numbers", solo eso me basto para escoger un lugar y sentarme finalmente a descansar luego de tal atareada mañana, mire la ventana, respire y pensé: "Paula ya estas en el bus, ahora podes relajarte". Ja!! esa tranquilidad duró si mal no recuerdo una milésima de segundo. Un indio emocionado hablándome en chino, más específicamente en hindi, que para el caso para mi es lo mismo, me decía no se qué, pero era obvio que me estaba sacando de mi lugarcito frente a la ventana. Traté de preguntar por qué debía correrme si no habían números, ¿cómo sabía él que ese era su asiento?, pero finalmente comprendí que acá las explicaciones y los itentos  de racionalización   no me iban a llevar a ningún lado, y lo que sí iba a lograr era que todas esas miradas que no disminuían, no solamente no iban a parar, sino que se intensificarían, sentí los ojos oscuros como avellanas clavados en mi, y decidí, sentarme calladita la boca al lado de este hombre que se ganó la primer cara de enojo que realmente manifesté desde que llegué a la India. Pude haberme sentido molesta en otras situaciones, pero esta vez había decidido que no iba a moderar mis emociones, este hombre realmente me había puesto nerviosa. Mi malestar duró hasta que finalmente me fui a un asiento vacío como yo quería al lado de la ventanilla, realmente quería disfrutar del paisaje, iba a salir de la ciudad y estaba intrigada en relación con aquello que me iba encontrar. Me siento y a los dos minutos el colectivo se para, y pasan los minutos hasta llegar a los 60, para ese entonces me había dormido, pero despierto cuando veo con mis ojos entreabiertos colores saliendo hacia la puerta. Nos estaban cambiando de colectivo, y para esto eran las 9 de la mañana y aún estábamos en Bangalore, cuando el viaje iba a durar dos horas, y si salíamos en la hora especulada, a ese mismo horario ya debíamos estar en el lugar de destino. Una vez en el  nuevo vehículo todos se sientan, pero a mi el acomodador me dice que espere, iban y venían mientras se acomodaban, y yo en el medio, me empujaban hacia un lado y hacia el otro, nuevamente estaba allí, tratando de adaptarme a esa situación, sin saber cuál era "mi lugar allí", y como si fuera poco, nuevamente el centro de atención. Aunque no parezca por mis acotaciones, todo esto fue vivido siempre con mucha calma interior que creo yo fue la que ayudo a que finalmente las cosas salieran bien...

Me siento en el asiento del que me adueñé, la parejita que luego me enteré que no era tal, me aconsejó   que me sentara en el asiento de atrás del todo, ya que de lo contrario me iban a estar moviendo de un lugar a otro,- why???- pregunté,- "because you are alone", respondieron, y pude entender (o intenté hacerlo): las dificultades con las que me había encontrado para obtener mi bendito asiento, como también otras situaciones vividas hasta el momento, elaborando la hipótesis de que acá la gente no acostumbra a andar sola, acá el individualismo no solo no predomina, sino que es una rareza dentro de una sociedad que se caracteriza por el colectivismo y el lazo social, de ahí quizás las miradas a esta extranjera solitaria. Supongo que fue debido a lo mencionado respecto de este aspecto socio-cultural y mi paz interior, que ambos miembros de la no pareja, no se despegaron de mi un instante en lo que siguió del viaje, y yo tampoco de ellos, era mejor estar acompañada, y pude darle uso a la frase guestáltica "el todo es más que la suma de las partes". Desayunamos, paseamos, recorrimos cada lugar del viaje a Mysore cual amigos de toda la vida, almorzamos y cenamos juntos. A veces no entendiendo nada, a veces un poco más sobre aquello que conversábamos, su inglés era extraño, y el mio no muy bueno, así que "a buen entendedor pocas palabras",  todos nos mostramos entendedores, el uno del otro, y así fue que permanecimos en compañía.
Recorrimos templos, el palacio Mysore, el Brindavan garden, mercaditos, tiendas de saris, y de sandalwoods, los cerros de Chamundeshwari, y la iglesia Philomena, cada una de estas visitas mas impactante que la otra, de cada una de ellas me llene de una energía diferente, y de imágenes que aún permanecen en mi retina.
Pero si hay algo que realmente me conmovió y emocionó, fue lo que comencé a sentir una vez que el "bendito" bus salió de Bangalore e inició el recorrido que conecta ambas ciudades, ya que durante el mismo pude observar lo que puede llamarse desde mi opinión "la verdadera India", con sus campos labrados,esas tierras inmensas negras, marrones, coloradas. Donde el orden que se ausenta en otros aspectos se hace presente en la organización de las parcelas, distintos verdes, fuertes, claros, apagados o fluorescentes. Las vacas que circulan, los bu
eyes que a veces solos, a veces acompañados realizan sus tareas, van y vienen trabajando la tierra. Los famosos campesinos, trabajadores del campo, enterrados hasta el ombligo algunos, otros hasta los tobillos, en el barro. Las mujeres a los costados de la ruta como así también al lado de estos farmers cargando canastas, bolsas, cajas sobre sus cabezas. Con sus ropas coloridas, y teñidas por la suciedad, y el desgaste del día a día, los pies rasgados de tanto andar, la miradas tristes, cansadas, los cuerpos delgados, las pieles curtidas...

Parecía que estaba viendo en vivo y en directo una película, pero no, estaba allí, y todo era tan real, tan crudamente real...

Visita al Templo Iskon

Hoy fui de visita al templo Iskon: Fuimos en auto (se pronuncia “oto” y son ´como una especie de motito con asientos atrás, cubiertos estos últimos por una cúpula), Parul, Shrudti, y yo; y en el lugar nos encontramos con el amigo de una de ellas, que como la mitad de los indios hombres que he conocido hasta el momento, no sé que tienen contra mí, quizás hay algo en el hecho de ser extranjera, que los transforma en mala onda, tímidos, indiferentes, puede también que solo se trate de mi paranoia , o no sé, (la otra mitad esta conformada por la población masculina pegajosa, difíciles de manejar, de despegar…;como verán dos variedades interesantes!!); de todas maneras no era un día en el que yo me había levantado con mucha energía y con ganas de socializar, así que en definitiva esta cuestión anecdótica me vino bien. Habremos llegado a la 13:00 del mediodía, yo había desayunado arroz amarillo con frutos secos, y salsa picante, motivo por el cual había decidido no almorzar. Pero llegado el momento,   y a pesar de una temperatura no menor a 34 grados y un sol que rajaba la tierra, me senté y pedí: “south indian meal, pleaseee”, y  comí hasta el último grano de arroz. Aún no logro saber si se trata de que no puedo o no quiero resistirme a esta comida tan exótica, que es al mismo tiempo entre sabrosa y agria, picante, y por momentos dulce. Habíamos sido "invitados" a dejar  zapatillas y bolsos, estos últimos con las máquinas fotográficas en un lugar, cada cosa en una bolsa de arpillera, es llamativo pero uno no siente temor de que sus pertenencias desaparezcan a pesar del lugar en donde ellas se quedan aguardando a que unos las retire, y de las millones de personas que uno ve circular.

Vamos al baño, descalzas, piso empapado ¿de qué?...mejor no averiguar , ya nada importa, no sé si es resignación, convicción o fe de que estoy en un lugar sagrado, ¿ideación delirante?, o inconsciencia. Recién a las 17:00 hrs. abrían las puertas del inmenso templo, ¿qué íbamos hacer hasta esa hora?, logré por suerte controlar mi ansiedad y mi impaciencia, así como también mi maldita costumbre de no querer perder tiempo y de entonces proponer ir a otro lugar, esas cosas con los indios no van, ellos pueden esperar las horas, el tiempo que sea, sus tiempos no son los mismos que los "nuestros", o por lo menos existe un abismo con los mios …así que respire y pensé en que no era mala idea dormirme una siesta luego del almuerzo potente que acababa de degustar. A las 17:00 nos dicen que a las 17: 45 nos van a dejar pasar. Pasada más de media hora se empieza a escuchar a través de los parlantes,  una voz dura, escalofriante, pero que llega profundo, te toma, te aturde, se trata de un mantra, y de la fuerza y convicción de quien lo recita, de su adoración por el Dios Kishna : “HARE KRISHNA HARE KRISHNA, KRISHNA KRISHNA HARE HARE, HARE RAMA HARE RAMA, RAMA RAMA HARE HARE” . Pasamos por una puerta de metal que contrasta absolutamente con la estructura y decoración de lo poco que había llegado a ver hasta el momento del templo, y nos revisan como si fuéramos portadores de armas, eso sí la india que me revisa a mi por ser extranjera me regala una sonrisa (acá también tenemos variedad, están quienes por ser extranjera me tratan como si fuera el mismo Dios Krishna, me limpian el baño antes de que  entre, me abren la canilla para que me lave las manos, y me sacan las toallitas para que me seque, además de aquellas oportunidades en las que han querido tocar mi frente y yo al observar el acercamiento hacia mi rostro, logro espantar algunas  veces con mi cara de espanto a esos susodichos, otras tantas he tenido que decir con firmeza: “NOUU”, así como también existieron aquellos momentos de felicidad para esas personas que sintieron que habían podido aunque sea rozar la piel de “un ser espacial”, o sea yo, esto último ocurre solo  cuando me agarran de sorpresa ; y están aquellos que por ser forigner, me tratan como si fuera de una casta que esta por fuera del sistema, sin espiritualidad, buscan chantajearme, burlarme, engañarme, e incluso llegan a reirse frente a mis narices, sin nunca poder yo llegar a pesquizar el porqué) . Comenzamos a caminar y a nosotros se unen miles de personas, nos ubicamos en fila, y de repente y casi sin darme cuenta, me encontré a mi misma junto al resto recitando el mantra; son 108 baldosas, y por cada una de ellas un mantra, uno detrás del otro, hasta que no recito el mantra no paso a la siguiente, estas baldosas culminan en lo que es la primera parte del templo donde se encuentran dioses, a los que se  les reza, les llora y  se les pide bendiciones. Seguimos el camino en fila hasta donde se encuentra Krishna, y otros más;  colores dorados, rosas, verdes , amarillos, flores, todo es de una perfección y una armonía difícil de describir. Desde que apoye mis pies desnudos en los suelos del templo sentí que flotaba, pero cuando entré ahí la emoción fue tal que no pude contener las lágrimas, me sentí un poco avergonzada, yo una extranjera que tenía que hacer llorando ante estas estatuas cuando no pertenezco siquiera a esta religión (hindu),supongo que la energía del lugar, con tanta gente adorando, realizando sus plegarias, los colores, la inmensidad, majestuosidad, los brillos, todo era demasiado hermoso…yo estaba allí
Tome agua bendita, la mano derecha arriba de la izquierda, ya que la primera es la que recibe; luego la pase por mi frente y mi cabeza, todavía puedo sentir en mi boca el sabor de esa agua, tan extraña, no se que contenía pero no era simplemente agua, al principio me dio impresión, asco, y luego me acostumbre a ese sabor especial.
Luego comida, libros, y ornamentos, saumerios, todo tipo de pequeños negocios donde comprar recuerdos del Dios Krishna, en este recorrido ya más tranquila luego de haber visto lo que tenía que ver, comencé a observar a la gente de mi alrededor, niños y niñas rapados, como así también adultos, sus cabellos ya no les pertenecen, son ahora de su Dios; se abalanzan sobre los miles de dulces y salados que se ofertan, jugos, sodas, helados, sentados en el piso o parados, es una fiesta…están felices, emocionados, pensativos, efecto del encuentro con el Dios. Luego ya abandonando el lugar te regalan una especie de vitina amarilla colocada en un plato de cartón, y todos saboreamos este regalo de Krishna….

India: "FIESTA PARA LOS SENTIDOS"


No hay palabras para describirla, no hay significante alguno que la abarque, ni sentidos que agregar. Es como con el amor, se siente en la piel y recién ahí se sabe de que se está  hablando cuando se habla de amor. Para llegar a India hay que hacerlo con los 5 sentidos, saborearla, olerla, tocarla, mirarla, oirla, hay que sentirla; es una fiesta para los sentidos, aquí sí que se siente, explosión de colores, de olores, de ruidos, sabores.
Para qué ponerle palabras a aquello que no lo necesita, solo sentir, nada para decir, nada para razonar. Caminar por las calles de India es abrumador, su caótico tránsito, carteles que dicen “respete las reglas de tránsito” que parece que estuvieran ahí para que se haga todo lo contrario, bocinas, hollín, gritos,
olores de todo tipo, basura por doquier, vacas que vienen y van, carros con frutas y elementos, que circulan entre medio de los vehículos, motos, mujeres cargando canastas en sus cabezas, niños, vendedores ambulantes, cirujas, místicos. Pero lo increíble de India es que el gris de cualquier ciudad se convierte en algo colorido, serán los saris, y demás vestimentas, serán sus pieles, las frutas, los dulces en las vidrieras, no lo sé, pero caminar por las ciudades de India no es como caminar por cualquier ciudad, nuevamente no hay palabras aquí para decir por qué esto es así. India me esta resultando mágica. Y cuando uno ingresa en los pulmones de las ciudades, qué mas puedo decir! Flores, plantas, arboles, cuanta belleza…Me emociona, siento, mi piel lo siente, y yo me estremezco. Los sentidos aturdidos danzan la danza de la alegría, de la vida, quieren más, e INDIA promete más, porque a cada paso que uno da, sorprende, nada para planificar, nada para premeditar, no hay tiempo para eso, solo para fluir y dejarse llevar por el hermoso y caótico, desenfrenado ritmo de la India.
Me estoy enamorando de India, eso es lo que siento mientras la voy caminando, mientras la voy saboreando...