En la agencia me dijeron:-"a las 6:00 am tenés que estar para registrarte"-, -"okay"-respondí. Luego de unas cuantas vueltas y un largo viaje hasta la estación Madiwala, a la que yo nombrara Mandawala, con lo cual auto driver me llevaba para donde él quería, finalmente arribé a la "estación", si a eso se le puede llamar estación: unas sillas en la calle, un señor cafetero, y unas 3 personas más a las 6:00 am, todo ello, junto a mi persona, conformábamos lo que se llama una estación. Me encontré sin saber muy bien donde ubicarme, algo que suele sucederme bastante seguido aquí, hasta que, en una especie de insight, logro acomodarme. No sé si se debe a estos territorios siempre desconocidos, puede decirse un poco intrigantes, y si se quiere también atemorizantes; a las miradas de los indios, cual si yo fuera un ET; mis propias sensaciones con respecto a la realidad objetiva de los hechos, o quizás a la conjunción de todas estas variables, pero hay algo de este desencaje inicial que se ha tornado rutina.Veo llegar a una pareja que dentro de todo lo que venía observando me resulto amigable y pensé en que podía acercarme aunque sea para saber qué pasaba con el bus que siendo las 7 am no había aparecido, y supuestamente a esa hora estaríamos partiendo. Como era obvio de suponer, ellos tampoco sabían nada al respecto, pero como también era de preveeer a nadie inmutaba esa espera, solo a mi!!
Todavía estando oscuro el panorama, no solo por la situación (ya que me había levantado a las 5 am y no sabía aún si iba a permanecer en Bangalore el resto del domingo, en tanto el bus no se dignaba a aparecer), sino además porque al parecer al señor sol no le pintó madrugar el día domingo 21 de febrero del año 2010 en Bangalore, hecho que habría servido para aclarar y suavizar un poco las tensiones acumuladas desde que salí del hostel teniendo que enfrentar la típica odisea del auto driver en la que además por ser las 5:15 y no 5:30 querían cobrarme 80 rupias más!
Mientras tanto decidí esperar sentada a lo que mi destino tenía deparado para mí y saqué un libro.
Pero es ese mismo instante cosas mas interesantes llamaron mi atención, así que lo guarde, y me dediqué a observar lo que sucedía. Llegaban buses (obviamente no el mío, pero los arribos existían, y eso aplacaba mi ansiedad), y una cuadra antes, sí, 100 metros antes de que cada uno de ellos se acercara a Madiwala, unas 30 personas vestidas de marrón corrían hacia los mismos, todos hacia uno, se pisaban entre ellos, cual una maratón en la que se compite por el record mundial, ellos corrían al colectivo en dirección norte, y luego hacia el sur, lugar donde el mismo comenzaba a frenarse, parada dificultosa debido a esa gente acumulada a sus costados; hasta que no vi de qué se trataba tanto alboroto no sabía a qué se debía tanta "desesperación". Lo que esperaban era a que baje la gente del colectivo para acarrear sus maletas, y recibir a cambio unas monedas. El tema es que tampoco esto era sencillo, ya que al descenso de los pasajeros se le contraponía el ascenso de los futuros viajantes; sí, así se procede, si a esto se le puede llamar procedimiento, ya que desde mi punto de vista no hay ninguna lógica que rija este modo de comportamiento, cómo entender que los que están abajo no esperen a que bajen los de arriba, cómo entender que la mujer con su bebé tenga que estar chocando con el hombre que brutalmente sube tres escalones de una vez,como entender que esas masas caóticas no puedan seguir un mínimo de organización siquiera para bajar o subir de un colectivo?? Son cosas que mi cabeza no comprende, y una y otra vez trato de convencerme de que tengo que dejar de pensar en este mundo que se rige por una lógica diferente, y que por más que yo quiera ponerle sentidos, no los tiene, o por lo menos no, desde esta cabeza.
Pero es ese mismo instante cosas mas interesantes llamaron mi atención, así que lo guarde, y me dediqué a observar lo que sucedía. Llegaban buses (obviamente no el mío, pero los arribos existían, y eso aplacaba mi ansiedad), y una cuadra antes, sí, 100 metros antes de que cada uno de ellos se acercara a Madiwala, unas 30 personas vestidas de marrón corrían hacia los mismos, todos hacia uno, se pisaban entre ellos, cual una maratón en la que se compite por el record mundial, ellos corrían al colectivo en dirección norte, y luego hacia el sur, lugar donde el mismo comenzaba a frenarse, parada dificultosa debido a esa gente acumulada a sus costados; hasta que no vi de qué se trataba tanto alboroto no sabía a qué se debía tanta "desesperación". Lo que esperaban era a que baje la gente del colectivo para acarrear sus maletas, y recibir a cambio unas monedas. El tema es que tampoco esto era sencillo, ya que al descenso de los pasajeros se le contraponía el ascenso de los futuros viajantes; sí, así se procede, si a esto se le puede llamar procedimiento, ya que desde mi punto de vista no hay ninguna lógica que rija este modo de comportamiento, cómo entender que los que están abajo no esperen a que bajen los de arriba, cómo entender que la mujer con su bebé tenga que estar chocando con el hombre que brutalmente sube tres escalones de una vez,como entender que esas masas caóticas no puedan seguir un mínimo de organización siquiera para bajar o subir de un colectivo?? Son cosas que mi cabeza no comprende, y una y otra vez trato de convencerme de que tengo que dejar de pensar en este mundo que se rige por una lógica diferente, y que por más que yo quiera ponerle sentidos, no los tiene, o por lo menos no, desde esta cabeza.
Siendo las 8:00 am se digna a hacer su aparición "KALESWARI BUS TOUR", sííi finalmente era el mío!! La parejita me mira insinuándome que los siga, y detrás de ellos me encontré subiendo y luchando contra quienes intentaban bajar del colectivo, esta vez era yo la que estaba ejecutando tal comportamiento fuera de la lógica, de mi lógica, ....o si se quiere, simplemente me masifique, mas sencillo, y me permite seguir escribiendo sin continuar dándole vueltas a este asunto de lo explicable e inexplicable, racional irracional, lógico ilógico, y todas las cualidades vinculadas a estas situaciones, y comportamientos imposibles de explicar, y de describir.
Me voy a sentar pero mi asiento número 25 nunca apareció, no tenía lugar en ese colectivo; miro a la parejita, y me dicen: "no numbers", solo eso me basto para escoger un lugar y sentarme finalmente a descansar luego de tal atareada mañana, mire la ventana, respire y pensé: "Paula ya estas en el bus, ahora podes relajarte". Ja!! esa tranquilidad duró si mal no recuerdo una milésima de segundo. Un indio emocionado hablándome en chino, más específicamente en hindi, que para el caso para mi es lo mismo, me decía no se qué, pero era obvio que me estaba sacando de mi lugarcito frente a la ventana. Traté de preguntar por qué debía correrme si no habían números, ¿cómo sabía él que ese era su asiento?, pero finalmente comprendí que acá las explicaciones y los itentos de racionalización no me iban a llevar a ningún lado, y lo que sí iba a lograr era que todas esas miradas que no disminuían, no solamente no iban a parar, sino que se intensificarían, sentí los ojos oscuros como avellanas clavados en mi, y decidí, sentarme calladita la boca al lado de este hombre que se ganó la primer cara de enojo que realmente manifesté desde que llegué a la India. Pude haberme sentido molesta en otras situaciones, pero esta vez había decidido que no iba a moderar mis emociones, este hombre realmente me había puesto nerviosa. Mi malestar duró hasta que finalmente me fui a un asiento vacío como yo quería al lado de la ventanilla, realmente quería disfrutar del paisaje, iba a salir de la ciudad y estaba intrigada en relación con aquello que me iba encontrar. Me siento y a los dos minutos el colectivo se para, y pasan los minutos hasta llegar a los 60, para ese entonces me había dormido, pero despierto cuando veo con mis ojos entreabiertos colores saliendo hacia la puerta. Nos estaban cambiando de colectivo, y para esto eran las 9 de la mañana y aún estábamos en Bangalore, cuando el viaje iba a durar dos horas, y si salíamos en la hora especulada, a ese mismo horario ya debíamos estar en el lugar de destino. Una vez en el nuevo vehículo todos se sientan, pero a mi el acomodador me dice que espere, iban y venían mientras se acomodaban, y yo en el medio, me empujaban hacia un lado y hacia el otro, nuevamente estaba allí, tratando de adaptarme a esa situación, sin saber cuál era "mi lugar allí", y como si fuera poco, nuevamente el centro de atención. Aunque no parezca por mis acotaciones, todo esto fue vivido siempre con mucha calma interior que creo yo fue la que ayudo a que finalmente las cosas salieran bien...
Me siento en el asiento del que me adueñé, la parejita que luego me enteré que no era tal, me aconsejó que me sentara en el asiento de atrás del todo, ya que de lo contrario me iban a estar moviendo de un lugar a otro,- why???- pregunté,- "because you are alone", respondieron, y pude entender (o intenté hacerlo): las dificultades con las que me había encontrado para obtener mi bendito asiento, como también otras situaciones vividas hasta el momento, elaborando la hipótesis de que acá la gente no acostumbra a andar sola, acá el individualismo no solo no predomina, sino que es una rareza dentro de una sociedad que se caracteriza por el colectivismo y el lazo social, de ahí quizás las miradas a esta extranjera solitaria. Supongo que fue debido a lo mencionado respecto de este aspecto socio-cultural y mi paz interior, que ambos miembros de la no pareja, no se despegaron de mi un instante en lo que siguió del viaje, y yo tampoco de ellos, era mejor estar acompañada, y pude darle uso a la frase guestáltica "el todo es más que la suma de las partes". Desayunamos, paseamos, recorrimos cada lugar del viaje a Mysore cual amigos de toda la vida, almorzamos y cenamos juntos. A veces no entendiendo nada, a veces un poco más sobre aquello que conversábamos, su inglés era extraño, y el mio no muy bueno, así que "a buen entendedor pocas palabras", todos nos mostramos entendedores, el uno del otro, y así fue que permanecimos en compañía.
Recorrimos templos, el palacio Mysore, el Brindavan garden, mercaditos, tiendas de saris, y de sandalwoods, los cerros de Chamundeshwari, y la iglesia Philomena, cada una de estas visitas mas impactante que la otra, de cada una de ellas me llene de una energía diferente, y de imágenes que aún permanecen en mi retina.
Pero si hay algo que realmente me conmovió y emocionó, fue lo que comencé a sentir una vez que el "bendito" bus salió de Bangalore e inició el recorrido que conecta ambas ciudades, ya que durante el mismo pude observar lo que puede llamarse desde mi opinión "la verdadera India", con sus campos labrados,esas tierras inmensas negras, marrones, coloradas. Donde el orden que se ausenta en otros aspectos se hace presente en la organización de las parcelas, distintos verdes, fuertes, claros, apagados o fluorescentes. Las vacas que circulan, los bueyes que a veces solos, a veces acompañados realizan sus tareas, van y vienen trabajando la tierra. Los famosos campesinos, trabajadores del campo, enterrados hasta el ombligo algunos, otros hasta los tobillos, en el barro. Las mujeres a los costados de la ruta como así también al lado de estos farmers cargando canastas, bolsas, cajas sobre sus cabezas. Con sus ropas coloridas, y teñidas por la suciedad, y el desgaste del día a día, los pies rasgados de tanto andar, la miradas tristes, cansadas, los cuerpos delgados, las pieles curtidas...
Parecía que estaba viendo en vivo y en directo una película, pero no, estaba allí, y todo era tan real, tan crudamente real...







