Hoy fui de visita al templo Iskon: Fuimos en auto (se pronuncia “oto” y son ´como una especie de motito con asientos atrás, cubiertos estos últimos por una cúpula), Parul, Shrudti, y yo; y en el lugar nos encontramos con el amigo de una de ellas, que como la mitad de los indios hombres que he conocido hasta el momento, no sé que tienen contra mí, quizás hay algo en el hecho de ser extranjera, que los transforma en mala onda, tímidos, indiferentes, puede también que solo se trate de mi paranoia , o no sé, (la otra mitad esta conformada por la población masculina pegajosa, difíciles de manejar, de despegar…;como verán dos variedades interesantes!!); de todas maneras no era un día en el que yo me había levantado con mucha energía y con ganas de socializar, así que en definitiva esta cuestión anecdótica me vino bien. Habremos llegado a la 13:00 del mediodía, yo había desayunado arroz amarillo con frutos secos, y salsa picante, motivo por el cual había decidido no almorzar. Pero llegado el momento, y a pesar de una temperatura no menor a 34 grados y un sol que rajaba la tierra, me senté y pedí: “south indian meal, pleaseee”, y comí hasta el último grano de arroz. Aún no logro saber si se trata de que no puedo o no quiero resistirme a esta comida tan exótica, que es al mismo tiempo entre sabrosa y agria, picante, y por momentos dulce. Habíamos sido "invitados" a dejar zapatillas y bolsos, estos últimos con las máquinas fotográficas en un lugar, cada cosa en una bolsa de arpillera, es llamativo pero uno no siente temor de que sus pertenencias desaparezcan a pesar del lugar en donde ellas se quedan aguardando a que unos las retire, y de las millones de personas que uno ve circular.
Vamos al baño, descalzas, piso empapado ¿de qué?...mejor no averiguar , ya nada importa, no sé si es resignación, convicción o fe de que estoy en un lugar sagrado, ¿ideación delirante?, o inconsciencia. Recién a las 17:00 hrs. abrían las puertas del inmenso templo, ¿qué íbamos hacer hasta esa hora?, logré por suerte controlar mi ansiedad y mi impaciencia, así como también mi maldita costumbre de no querer perder tiempo y de entonces proponer ir a otro lugar, esas cosas con los indios no van, ellos pueden esperar las horas, el tiempo que sea, sus tiempos no son los mismos que los "nuestros", o por lo menos existe un abismo con los mios …así que respire y pensé en que no era mala idea dormirme una siesta luego del almuerzo potente que acababa de degustar. A las 17:00 nos dicen que a las 17: 45 nos van a dejar pasar. Pasada más de media hora se empieza a escuchar a través de los parlantes, una voz dura, escalofriante, pero que llega profundo, te toma, te aturde, se trata de un mantra, y de la fuerza y convicción de quien lo recita, de su adoración por el Dios Kishna : “HARE KRISHNA HARE KRISHNA, KRISHNA KRISHNA HARE HARE, HARE RAMA HARE RAMA, RAMA RAMA HARE HARE” . Pasamos por una puerta de metal que contrasta absolutamente con la estructura y decoración de lo poco que había llegado a ver hasta el momento del templo, y nos revisan como si fuéramos portadores de armas, eso sí la india que me revisa a mi por ser extranjera me regala una sonrisa (acá también tenemos variedad, están quienes por ser extranjera me tratan como si fuera el mismo Dios Krishna, me limpian el baño antes de que entre, me abren la canilla para que me lave las manos, y me sacan las toallitas para que me seque, además de aquellas oportunidades en las que han querido tocar mi frente y yo al observar el acercamiento hacia mi rostro, logro espantar algunas veces con mi cara de espanto a esos susodichos, otras tantas he tenido que decir con firmeza: “NOUU”, así como también existieron aquellos momentos de felicidad para esas personas que sintieron que habían podido aunque sea rozar la piel de “un ser espacial”, o sea yo, esto último ocurre solo cuando me agarran de sorpresa ; y están aquellos que por ser forigner, me tratan como si fuera de una casta que esta por fuera del sistema, sin espiritualidad, buscan chantajearme, burlarme, engañarme, e incluso llegan a reirse frente a mis narices, sin nunca poder yo llegar a pesquizar el porqué) . Comenzamos a caminar y a nosotros se unen miles de personas, nos ubicamos en fila, y de repente y casi sin darme cuenta, me encontré a mi misma junto al resto recitando el mantra; son 108 baldosas, y por cada una de ellas un mantra, uno detrás del otro, hasta que no recito el mantra no paso a la siguiente, estas baldosas culminan en lo que es la primera parte del templo donde se encuentran dioses, a los que se les reza, les llora y se les pide bendiciones. Seguimos el camino en fila hasta donde se encuentra Krishna, y otros más; colores dorados, rosas, verdes , amarillos, flores, todo es de una perfección y una armonía difícil de describir. Desde que apoye mis pies desnudos en los suelos del templo sentí que flotaba, pero cuando entré ahí la emoción fue tal que no pude contener las lágrimas, me sentí un poco avergonzada, yo una extranjera que tenía que hacer llorando ante estas estatuas cuando no pertenezco siquiera a esta religión (hindu),supongo que la energía del lugar, con tanta gente adorando, realizando sus plegarias, los colores, la inmensidad, majestuosidad, los brillos, todo era demasiado hermoso…yo estaba allí
Tome agua bendita, la mano derecha arriba de la izquierda, ya que la primera es la que recibe; luego la pase por mi frente y mi cabeza, todavía puedo sentir en mi boca el sabor de esa agua, tan extraña, no se que contenía pero no era simplemente agua, al principio me dio impresión, asco, y luego me acostumbre a ese sabor especial.
Luego comida, libros, y ornamentos, saumerios, todo tipo de pequeños negocios donde comprar recuerdos del Dios Krishna, en este recorrido ya más tranquila luego de haber visto lo que tenía que ver, comencé a observar a la gente de mi alrededor, niños y niñas rapados, como así también adultos, sus cabellos ya no les pertenecen, son ahora de su Dios; se abalanzan sobre los miles de dulces y salados que se ofertan, jugos, sodas, helados, sentados en el piso o parados, es una fiesta…están felices, emocionados, pensativos, efecto del encuentro con el Dios. Luego ya abandonando el lugar te regalan una especie de vitina amarilla colocada en un plato de cartón, y todos saboreamos este regalo de Krishna….

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