No hay palabras para describirla, no hay significante alguno que la abarque, ni sentidos que agregar. Es como con el amor, se siente en la piel y recién ahí se sabe de que se está hablando cuando se habla de amor. Para llegar a India hay que hacerlo con los 5 sentidos, saborearla, olerla, tocarla, mirarla, oirla, hay que sentirla; es una fiesta para los sentidos, aquí sí que se siente, explosión de colores, de olores, de ruidos, sabores.
Para qué ponerle palabras a aquello que no lo necesita, solo sentir, nada para decir, nada para razonar. Caminar por las calles de India es abrumador, su caótico tránsito, carteles que dicen “respete las reglas de tránsito” que parece que estuvieran ahí para que se haga todo lo contrario, bocinas, hollín, gritos,

olores de todo tipo, basura por doquier, vacas que vienen y van, carros con frutas y elementos, que circulan entre medio de los vehículos, motos, mujeres cargando canastas en sus cabezas, niños, vendedores ambulantes, cirujas, místicos. Pero lo increíble de India es que el gris de cualquier ciudad se convierte en algo colorido, serán los saris, y demás vestimentas, serán sus pieles, las frutas, los dulces en las vidrieras, no lo sé, pero caminar por las ciudades de India no es como caminar por cualquier ciudad, nuevamente no hay palabras aquí para decir por qué esto es así. India me esta resultando mágica. Y cuando uno ingresa en los pulmones de las ciudades, qué mas puedo decir! Flores, plantas, arboles, cuanta belleza…Me emociona, siento, mi piel lo siente, y yo me estremezco. Los sentidos aturdidos danzan la danza de la alegría, de la vida, quieren más, e INDIA promete más, porque a cada paso que uno da, sorprende, nada para planificar, nada para premeditar, no hay tiempo para eso, solo para fluir y dejarse llevar por el hermoso y caótico, desenfrenado ritmo de la India.
Para qué ponerle palabras a aquello que no lo necesita, solo sentir, nada para decir, nada para razonar. Caminar por las calles de India es abrumador, su caótico tránsito, carteles que dicen “respete las reglas de tránsito” que parece que estuvieran ahí para que se haga todo lo contrario, bocinas, hollín, gritos,

olores de todo tipo, basura por doquier, vacas que vienen y van, carros con frutas y elementos, que circulan entre medio de los vehículos, motos, mujeres cargando canastas en sus cabezas, niños, vendedores ambulantes, cirujas, místicos. Pero lo increíble de India es que el gris de cualquier ciudad se convierte en algo colorido, serán los saris, y demás vestimentas, serán sus pieles, las frutas, los dulces en las vidrieras, no lo sé, pero caminar por las ciudades de India no es como caminar por cualquier ciudad, nuevamente no hay palabras aquí para decir por qué esto es así. India me esta resultando mágica. Y cuando uno ingresa en los pulmones de las ciudades, qué mas puedo decir! Flores, plantas, arboles, cuanta belleza…Me emociona, siento, mi piel lo siente, y yo me estremezco. Los sentidos aturdidos danzan la danza de la alegría, de la vida, quieren más, e INDIA promete más, porque a cada paso que uno da, sorprende, nada para planificar, nada para premeditar, no hay tiempo para eso, solo para fluir y dejarse llevar por el hermoso y caótico, desenfrenado ritmo de la India.
Me estoy enamorando de India, eso es lo que siento mientras la voy caminando, mientras la voy saboreando...



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