DE LOS HIMALAYAS, AL DESIERTO DE RAJASTHAN
PASANDO POR TAJ MAHAL
Contradicciones y contrastes, ¿de eso esta hecha la vida?
Volando hacia (y en ) Ladakh…”ESPIRITUAL LAND”:
Ya desde el avión, minutos antes del aterrizaje en Ladack, zona ubicada en el llamado estado de Kashimir, puedo divisar los imponentes Himalayas teñidos de blanco, deslumbrante visión, y al mismo tiempo, escalofriante. Territorio de conflictos, de guerras, de contradicciones…..Esto último no sin justificación. Cuando uno da su primer paso en Ladakh, yo lo di en Leh, una de las ciudades pertenecientes a este distrito, se puede sentir una energía especial, algo vibra dentro de uno, se respira un aire en algún punto indescriptible, inexplicable; pero a medida que se comienza a adentrar en esta tierra, “espiritual”, como se la llama, se puede empezar a vislumbrar de que se trata este manojo de sensaciones. Llaman mi atención unas pequeñas banderas enlazadas una a la otra, de colores: verde, amarillo, rojo, azul, y blanco, que se hacen presentes desde que uno parpadea por primera vez allí. Ellas tiñen el pueblo, colorean la nieve (ya que incluso en las montañas más alejadas, más altas, ellas se pueden divisar), decoran las casas, bordean los cercos, y se las puede ver danzar con el viento, moverse a su compás. Esa es su función, flamear por los aires deparramando los mantras, las prayers escritas en ellas, es así que hasta en el punto más recóndito de este lugar uno puede encontrar estos banderines bailando al son de los vientos. Tierra del budismo, a diferencia de otras partes de India en donde el hindu predomina, aquí la filosofía de vida que se sigue es la de esta religión o práctica de vida. Plagada de monasterios que habitan las cimas de las montañas (Como se sabe las montañas son lugares sagrados, la gente siempre ha buscado orientación espiritual y renovación en ellas. Se consideran sagradas y encarnan lo temible y la armonía, la dureza y la majestuosidad), de monjes y discípulos vestidos con sus atuendos respectivos que se pasean por el pueblo (la mayoría de la población luce la vestimenta típica budista de color bordo). Se puede observar que una gran parte de las personas se encuentra durante el día realizando plegarias y moviendo un aparatito que se utiliza mientras se recita (dentro del mismo se encuentran los mantras, y se gira entonces en el sentido siempre de las agujas del reloj para de ese modo desplegar el mantra por el aire). Además el mismo (aparatito), aparece en tamaño aumentado no solo en los monasterios sino también practicamente en cada cuadra de Leh, y uno puede ver a la gente girando alrededor del mismo recitando plegarias. Es como si un sonido estuviera de fondo permanentemente, y este es: Ommm Manni Padme Hum. Aún puedo escucharlo, sentirlo...
También invaden la ciudad, y las inmensas montañas, las llamadas stupas, unas construcciones de color blanco alrededor de las cuales la gente también recita, y camina durante días enteros pidiendo y agradeciendo. Existe la famosa stupa de Leh construida por los japoneeses, en la que en su interior se aloja material como libros, y recursos para generaciones futuras. La misma es impactante, y el paisaje que acompaña no lo es menos. Caminar por Leh, andar por Leh, es sentir que uno esta tocando el cielo con las manos, esto no es solo metafórico tiene algo de realidad. Primero, porque este lugar esta ubicado a una altura que hace que los síntomas de alta montaña se hagan presentes, yo los tuve, y no están buenos, pero la belleza y lo que a uno le genera estar allí compensan esas malas pasadas. Segundo, porque a medida que uno asciende, no solo se puede tocar y sentir la nieve, sino que la sensación es que se está a un paso del cielo, entre la tierra y el cielo, el blanco de la nieve, el blanco de las nubes. Tercero, la energía mencionada con anterioridad genera una atmósfera de paz, tranquilidad, y una especie de viaje que lo llevan a uno a creer que no se está en este planeta tierra, sino en otro, quizás el cielo….
Ladakh es una parte de India que se diferencia absolutamente del resto, incluso en cuanto a los caracteres físicos de sus habitantes, quienes tienen rasgos chinos y japoneses más que indios, sus ojitos achinados resaltan particularmente. El idioma allí es ladakhi, el cual es incomprensible para el resto de los indios, lo que generalmente no sucede con los otros dialectos de este país. Un pueblo espiritual, de trabajadores de la montaña (uno puede ver a las mujeres, niños y hombres trabajando desde la madrugada en las frías montañas, levantando piedras, cavando, yendo y viniendo, e incluso a veces durmiendo en las mismas cubiertos por telas para no dejar pasar ese aire frío y cortante, durante esos momentos de descanso), de monasterios, templos y palacios, de casas de barro, de nómades (de aquellos que van dejando sus huellas por las imponentes), de marmotas, caballos salvajes, y vacas de montaña (pelo largo), de aires gélidos; pueblo en el que los ruidos que predominan son los de las plegarias y los mantras, y ya no el de los otos y bocinas. Donde el aire que se respira es puro, y el agua que se bebe es fría y transparente, donde la paz se siente , se toca, se palpita….Pero como nada puede ser perfecto, la belleza deslumbrante de este lugar es codiciada, y Pakistán y China están al acecho, guerras y guerras libradas por la ambición de poseer estas tierras. Es así que si hay algo que caracteriza a esta zona, algo que no he nombrado aún, es la armada militar. Los militares y sus puestos también pintan el cuadro de este escenario, llegando incluso a ser tema de la mayoría de las canciones locales. Tierra donde la paz y la guerra están mano a mano, se encuentran el uno al otro a la vuelta de la esquina, conviven en estado de tensión permanente. Situaciones que no se entienden, que no solo ocurren en India, donde la lógica queda por fuera, donde el ser humano lucha por creerse “dueño de la naturaleza”, cuando solo es una ínfima parte de ella, pero de ninguna manera tiene derecho a desear apropirase de la misma, y mucho menos de crear guerras que no solo la destruyen sino también lo destruyen , y destruyen la paz, aquella por la que otros rezan, y piden día a día. Contrastes, contradicciones, extremos….quizás de ello esta hecha la vida… No sé, me lo pregunto ….
Regreso a DELHI….Un oto driver me lleva a lo de Deepika, y lo de “me lleva” es mucho decir, ya que luego de 2 hrs y media le tengo que pedir por favor que me deje, que me van a venir a buscar. Este hombre me sacó de las casillas, me paseó por toda la ciudad, y no acusaba recibo de que no tenía ni idea de a donde se dirigía. Enojada me bajo, y vuelvo hacia atrás, como puede ser que incluso preguntando no entienda, que le hable y no me escuche, enojadísima!!! Empiezo a pensar que es idiota y no sé que otras cosas más, pero de repente la hipótesis no me cierra, él no me lo hacía a propósito (yo ya había pagado de antemano, y el hecho de girar por toda la city lo perjudicaba, y de ningún modo era un beneficio para él), realmente no comprendía, flaco escuálido, con su mirada perdida como la de tantos otros, quizás tiene hambre, quizás paso hambre en su infancia, la vida no es fácil para esta gente, y de ello estoy cada vez más convencida, (mi hipótesis es que su cerebro no fue alimentado como corresponde en la infancia, y cuando ello sucede no hay vuelta atrás. La desnutrición infantil es terrible en India, y creo yo que algo de ello influyó en este oto driver como así también en tantos otros) Que estúpida me sentí….
Luego de esa travesía arribo a la casa de Deepika, en donde su abuela y su hermana embarazada, con mucho amor me esperan con mi desayuno preferido, al que habían preparado desde temprano para darme una sorpresa. Comparto momentos bellos, me despido sabiendo que vuelvo a pasar mis últimos días de India allí, y arranco hacia Agra.
Como me habían anticipado en tantas oportunidades, “en Agra solo el Taj Mahal”, yo estaba con esa idea en mi cabeza, y en algún punto algo de ello es así, solo que el otro punto se vincula a las conclusiones que uno pueda sacar de todo ello…Y puedo decir que desde mi opinión, tratándose de India, no se trata solo de Taj Mahal.
Imponente, maravilloso, hermoso, verdaderamente indescriptible, lo deja a uno sin palabras….La belleza de esta construcción es absolutamente fuera de serie…Bueno, por algo se la declaró una de las 7 maravillas del mundo, algo que los indios orgullosos no paran de repetir! Hace unos cuantos años atrás, un rey decidió la construcción de Taj Mahal, en honor a su difunta esposa, y como lugar para albergar su tumba (hoy en día se hayan ambos cajones en el mismo sitio, uno al lado del otro). La reina fue la tercer esposa, y fallece al dar a luz al hijo número catorce. Debido al inmenso amor que él sentía por ella es que se edifica el Taj. De marmól, blanco y transparente, diferente del marmol italiano, se ilumina con la luz de la luna, decorado con flores de colores, que no son pinturas, sino piedras preciosas incrustadas…Por más que se lo haya visto en fotos o en películas, o que se haya escuchado sobre el mismo, no deja de poner la piel de gallina el estar allí. El blanco deslumbra, y transmite una verdadera paz, un verdadero amor…El guía no paró de decirme en todo el recorrido que a este lugar hay que venir acompañado, y que : “you have to return with your love for your honey moon”; realmente no sé si india es un lugar para honey moon, pero que el Taj Mahal es romántico, y un verdadero símbolo de amor, de ello no me caben dudas!!.
Dejo atrás esa sensación de estar en el paraíso que genera el hecho de observar la pureza del Taj, con el cielo azul de fondo, el aire que no corre, y la frescura que transmite el verde que lo rodea, ese patio tan limpio, ordenado, impactantemente prolijo, para sumergirme nuevamente en la ciudad, con todo lo que ello implica…Las contradicciones continúan en esta tierra de contrastes…¿Será que de esto esta hecha la vida?¿Serán las dos caras de la rueda a la que nos enfrentamos permanentemente: el infierno y el paraíso?
Dejo atrás esa sensación de estar en el paraíso que genera el hecho de observar la pureza del Taj, con el cielo azul de fondo, el aire que no corre, y la frescura que transmite el verde que lo rodea, ese patio tan limpio, ordenado, impactantemente prolijo, para sumergirme nuevamente en la ciudad, con todo lo que ello implica…Las contradicciones continúan en esta tierra de contrastes…¿Será que de esto esta hecha la vida?¿Serán las dos caras de la rueda a la que nos enfrentamos permanentemente: el infierno y el paraíso?
Camino a Jaipur…"THE PINK CITY": La ruta esta cerrada por una manifestación política, en realidad unas de las castas más bajas protesta por sus derechos, algo que en otros tiempos estaba absolutamente imposibilitado. Como consecuencia el conductor se mete por las llamadas villages, y me dice: “esta es la verdadera India”, él habla español y esta fascinado con su primer GUEST ( así me llama él) Argentina, nunca antes había visto a una Argentina…lo que hizo que estuviera seguramente más curioso que lo normal, quizás es simplemente así, no lo sé, pero me preguntó absolutamente hasta los puntos y comas de mi vida. Respecto a su afirmación, yo pensé, “¿qué más puedo ver además de todo lo ya visto?” .Pregunta de ignorante. Gente que duerme en chozas sin puertas, otros sobre las calles de tierra; personas absolutamente desnudas, y cuando digo absolutamente, es literal (esta vez no se trata de una protesta de Green Peace, ni de casos de nudismo o exhibicionismo. Esta gente no tiene nada, ni siquiera algo para ponerse encima, ni siquiera algo para comer…nada es nada.). Durante el recorrido personas y más personas, que se pegan a las ventanas del auto llorando pidiendo comida. Comparten esta escenografía: camellos que funcionan de vehículos, van por la ruta cargando elementos de trabajo, y son el transporte de la gente; esto una vez en camino al estado de RAJASTHÁN, zona desértica, y realmente bella. También se ven elefantes y búfalos, cumpliendo la misma función…Como podrán imaginarse todo ello genera fascinación, es imposible no sentirse maravillado ante semejante espectáculo, esos animales gigantescos andando por las rutas desérticas, el paisaje de película, el calor que raja la piel, el viento que cubre todo de arena. Desde el auto, escuchando música India, puedo vivirlo de ese modo. Pero al mismo tiempo, esta la otra cara, y la otra parte de esta “película” (esto es absolutamente irónico: se trata de una cruda y cruel realidad): Cómo lo viven ellos…y ahí todas esas sensaciones se tiñen de la tristeza, impotencia y de la indignación más grande que uno pueda sentir.
Llego a Jaipur, todo la city es rosa, un rey hace mucho tiempo atrás decidió que ello tenía que ser así.
Palacios, fuertes, y monumentos históricos cubren esta ciudad de ensueño, que no deja de tener las características de tratarse de una ciudad de India. Fue gracioso el hecho de que mi madre me dijo: “Pauli es una ciudad hermosa, rosa, prolija, limpia y ordenada, lo leí en internet”, yo por un momento me lo creí, y me hice esa idea, imaginé algo medio europeo, jaja! Estoy en India, y ello es imposible. La cabeza de uno tiende a querer y extrañar la tierra donde nació, se siente más cómodo en territorio conocido, supongo que a ello se debe esa facilidad con la que la cabeza construye castillos en el aire. Jaipur es hermosa de todas formas, su belleza es la belleza de la India, una belleza diferente a la que acostumbramos, una belleza exótica, y a la que hay que aprender y saber apreciar.
Tren hacia Udaipur…”THE WHITE CITY”: El tren hace su aparición 4 horas más tarde de lo previsto, unos sudafricanos, los únicos extranjeros que logré devisar en esa estación, recién llegados a India se sorprenden y no entienden la demora; “esto es India” pude decirles, luego de meses de entrenamiento en el tema. Se hizo tarde , la una de la mañana, y el tren no llegaba. Mientras tanto y con mis ojos entreabiertos (ya que caían pesados debido a una combinación absolutamente agotadora: el cansancio y el calor ), observé el panorama: cuerpos y más cuerpos cubrían el piso de la estación, algunos directamente sobre el suelo, otros sobre hojas de diario, algunos duermen, otros comen, otros descansan. Niños que piden desesperadamente comida, mientras sus padres los observan a metros para ver como se “desenvuelven”…Trenes que llegan y se van cargados de gente, desbordados mejor dicho, ya que las personas parecía que en cualquier momento salían despedidas por las ventanas y puertas, de lo apretujadas que se encontraban. La gente (me incluyo), no para de sudar, los rostros brillosos resaltan en la oscuridad, y una sensación de aplastamiento general, producida por ese calor agobiante, a esa altura de la noche. Mi tren llega, y parto para Udaipur. Viaje largo, dificil, duro, pero arribo finalmente a destino. Me recibe un calor peor que los anteriores (a medida que me vaya adentrando más en el desierto esto se va a volver más espeluznante), y me dirijo al hostel, esta vez a descansar. Por la tarde doy mis primeros pasos por el pueblo, y los mismos, hacen que de a poco comience a retractarme en relación a la honey moon en India. Udaipur es conocida como “La Venecia de Oriente”, ello debido a que los ríos y lagos son predominantes y hacen de esta ciudad con palacios, castillos, y botes en el agua (generalmente blancos, y de ahí la denominación también como “Ciudad Blanca”), una especie de Venecia, pero en India, lo que la torna bastante diferente, sin que por ello pierda la ventaja de ser un lugar para el amor.
El romanticismo esta en el aire, se respira, se siente; ni que hablar de las nochecitas de calor, en las que la música india resuena por toda la ciudad, y las velas están encendidas por doquier, relampagueantes, alumbrando así la negra noche, y dando a este lugar un toque mágico, que vuelvo a repetir, me llevan a
confirmar que el guía tenía razón, y no solo por el deslumbrate Taj Mahal. Lo que hace dudar es el caótico ritmo, y todo lo ya mencionado, que no dejan de hacerse presentes, produciendo así en esta Venecia una tensión entre el amor, lo bello, y la cruda realidad.
confirmar que el guía tenía razón, y no solo por el deslumbrate Taj Mahal. Lo que hace dudar es el caótico ritmo, y todo lo ya mencionado, que no dejan de hacerse presentes, produciendo así en esta Venecia una tensión entre el amor, lo bello, y la cruda realidad.
Me despido de esta tierra romántica, de aguas, palacios, montañas, aves y vientos calientes que queman la piel, y hacen volar las plegarias. Le digo adiós, pidiendo a las estrellas algún día poder volver.
Bus hacia Jodhpur….”THE BLUE CITY”:
Debo aprender a resignarme, ya que por más que la vez pasada haya sido yo la que advertí a los foreigners sobre esta característica de la India (puedo decir una de las más importantes, y que convierte a este país en un lugar especializado para entrenar la paciencia): la no existencia de horarios y por ende de la puntualidad, vuelvo a impacientarme una y otra vez cuando me encuentro con esta clara repetición: el colectivo no llega en horario, sino 4 horas más tardes de lo previsto, y para esto, yo con mi ansiedad, arribo al sitio de espera (ya que no lo puedo llamar estación de omnibus) 1 hora antes de lo previsto.Cuando finalmente se digna a hacer su aparición triunfal, comienzo a buscar mi asiento, feliz, ya que esta vez era un “sleeper”, esto era un claro presagio de una buena noche, y por ende de un “buen viaje”! Algo interesante sucede en esa búsqueda, me anoticio de lo que sleeper significa: por un lado estan los asientos comunes y corrientes, por el otro, los tan ansiados por mi “dormilones”, una especie de cápsulas, a las que no me atrevo a llamar camarotes (de ninguna manera), a las que se accede vía escaleritas, y de las que….al parecer uno puede salir con vida, como no, una muerte por asfixia, no me resultaría raro que ocurriese en esas condiciones. Haciéndome la idea sobre aquello que me esperaba, y tratando de convencerme de que quizás no era tan malo, y que mi cansancio era tal que era probable que me desmaye…pero solo del sueño, encuentro de una vez my own cápsula. Abro las ventanitas polarizadas, voy a poner mi mochila, y …………bbbbuuuuuuuuu!!!!! Me encuentro con un hombre plácidamente acostado, durmiendo, roncando, y al que solo puedo verle sus negras patas, mugrientas, apoyadas en lo que iba a ser mi querida cama, por lo menos, la de esa noche. Me voy a ahorrar los detalles de lo que siguió porque a mi no me place en lo más mínimo recordarlos y a ustedes no les va a agradar en lo absoluto, enterarse de ellos. Solo voy a decir, que recupere mi sleeper, aunque yo hubiera preferido que ello nunca ocurriese, y que fue una noche a la que no puedo siquiera catalogarla de dífícil, lo único que pido ahora es olvidarla…
Jodhpur, ciudad azul, debido a que la mayoría de las casas están pintadas de ese color, lo que refresca en los veranos, y además como en la mayoría de estas ciudades, fue un rey el que decidió que ello fuera de ese modo. Desde el fuerte, el palacio, y los monumentos construidos para el entierro de la realeza, puede apreciarse la belleza que genera el contraste entre las edificaciones de los ricos, de blancos (marmol), colorados (color ladrillo), y marrones (color tierra); y de los pobres, el pueblo va de color azul. Realmente la vista se ve agraciada al ver semejantes contrastes, hermosa visión….por lo menos para nosotros, los que vivimos todo esto desde afuera, y muchos años después (aunque estas diferencias hoy en día se mantienen, y no solo en India). A mi me genera un poco de repugnancia enterarme de la vida del rey Maharasha, sé que es historia, pero no deja de provocarme malestar el ver ese tipo de vida, en la que los otros son pisoteados, y al mismo tiempo él es admirado…Historias de pobres y ricos, de riquezas y miserias, de hambre y de excesos.
Train hacia Jeisalmer….”THE GOLDEN CITY”:
Sorprendentemente el tren llega a horario, y no me resultó difícil encontrar cual de los millones (de trenes) presentes en la estación era el mío. Todo parecía, esta vez, “ir sobre rieles”. Inicio la búsqueda, la del asiento, al que nunca iba a encontrar ya que nuevamente no iba a viajar sentada sino acostada. Encuentro mi sleeper, era el último de una fila vertical de tres. Debí pedir ayuda para subir mi equipaje nada liviano, para esas alturas. Luego de realizada tal maniobra, el lugar que restaba para mi cuerpo, era mínimo, pero debía conformarme con eso, y acomodarme como podía. Una vez recostada, con mi cabeza, siempre a punto de ser aplastada por las mochilas, y mi nariz a unos centímetros del techo, a penas pudiendo respirar; me relajo y trato de concetrarme en el “aire acondicionado” del vehículo, un ventilador del tamaño de dos manos juntas, que al estar practicamente a la altura de mi “mesa” (en la que mi cuerpo yace desparramado, sediento, sudado, cansado, y desesperado por unas gotas de aire), no le resulta fácil poder brindarme un poco de aquello que ofrece, su viento; diría que practicamente, le es imposible; momentos en los que anhelo con nostalgia poder estar a orillas del mar sureño dejandome arrastrar por sus frías ventizcas. Pero no, estaba allí, sofocándome, y no me quedaba otra alternativa, que mantener la calma, de algún modo iba a intentar dormir.
Lo que no me esperaba, pero ya desde un inicio se anticipaba, era el hecho de que “bendita yo era entre todos los hombres”, así era, no logré encontrar en todo el tren a otra mujer, tampoco en la estación pude ver que otras como yo se hicieran presentes. Es algo común en India no divisar personas de sexo femenino paseando, por la calle, o viajando, menos aún de manera solitaria. Es una sociedad bastante machista, las muejres en la casa trabajando, los hombres tienen permitidas otras concesiones, y además son ellos los que trabajan fueran del hogar. Ahora sí, voy hacer mención de algo que no ha aparecido hasta el momento, quizás porque recién ahora me he permito hablar de ello, recién a estas alturas finales, en las que el tiempo se acaba, y ya no importa tanto a consecuencia de ello. Hacerlo previamente habría implicado pensar más en el asunto….Se trata de algo que ha generado en mi mucha molestia, malestar, e incluso enojos. Es algo vinculado al comportamiento de la mayoría de los hombres en India; ellos tratan a las mujeres de “piel blanca”, así nos llaman a las extranjeras, de un modo absolutamente “unpolite”!. Es decir, hay algo que en ellos genera una especie de fascinación, pero no de aquella que a una la hace sentir halagada, contrario a ello, es tal el desenfreno, y las actitudes que acompañan ese deslumbre que una realmente se siente acosada. Es difícil, mejor dicho, imposible, caminar tranquila por la calle, sin que personas del sexo masculino estén preguntandote como te llamas, de donde sos, solicitandote poses para una foto, pegándose a tu costado, sin poder desprenderte fácilmente de esa persona que se convierte en una verdadera garrapata. Cuando nada de esto sucede, las miradas son realmente insoportables, penetrantes, “como no se dan cuenta de que realmente son una pesadilla”, puede una estar sentada en un restaurante y tener a 30 hombres que te están mirando al mismo tiempo sin poder entonces disfrutar tranquila un solo bocado. Como se imaginaran mi viaje en tren no fue nada fácil, luego de saber todo esto, y sumado al hecho de que era la única mujer, extranjera, y con el agregado de que un equipo de la armada completo viajaba en el mismo bagón que yo (Jeisalmer, es zona de conflictos permanentes con Pakistán, se encuentra en el límite con este país, y la armada debe vigilar la zona día y noche, siendo el día de mi arribo día de recambio de personal). Lo único que voy a comentar es que: de un sobresalto en medio de la noche me despierto, una vez que había finalmente conciliado el sueño, porque un militar estaba prendido de mi pie derecho, y cuando me anoticio de ello, de un gritó lo espanto, y yo no pude volver a dormir. Esto último permitió que en otro momento me diera cuenta de que unos 7 hombres me estaban mirando mientras yo tenía mis ojos entreabieros, a lo que no pude menos que reaccionar, no sin temor de su respuesta, preguntando “what happend??” Por suerte se hicieron los tontos.
El desierto:
Mis primeras pisadas en la tierra dorada fueron a las 6 am, el calor ya se siente a esas horas de la mañana; solo llego a ver vacas, chanchos, y cabras comiendo basura, pero me despido del pueblo para tomar un auto que me lleve camino directo al verdadero desierto, allí donde las arenas doradas se extienden y expanden invadiendo la retina, donde los camellos predominan, allí donde el aire no se respira, y donde la piel suda de manera constante, allí donde el horizonte se pierde en el infinito, escondiéndose detrás de las dunas….allí me dirigí, y alli estoy en este momento, bajo una choza en medio de un camp, así se llama a una serie de chozas en medio de este oasis, en la que voy a pasar la noche, si sobrevivo a esta tarde de calor agobiante (51 grados ), de vientos de fuego que calcinan la piel, y de una cantidad de bichos interesantes , a los que ya me he resignado. Lagartijas, hormigas, y arañas del tamaño de mi mano caminan por las paredes y suelo de mi choza, sin darme tampoco ellas, ningún respiro.
Por la mañana, acompañada por un pequeño local, di un paseo a camello por las dunas, que sirvió para que comenzara a “aclimatarme” a estas altas temperaturas, de las que vuelvo a decir, no sé si sobrevivo.
………………………….
No solo sobreviví, sino que viví uno de los días más felices y hermosos de mi vida.
Una persona maravillosa contribuyó para que ello sucediese, su historia increíble, y sus actitudes, su compañía, y lo que con ella logré sentir, todo ello no tiene desperdicio, por lo menos para mi, y es por eso que por más que deba extenderme, no puedo no dejar constancia de parte de esta experiencia y sensaciones que acompañaron el resto de los días que quedaban de este pasaje por India, y de lo que creo forma parte de aquello que la vida a veces nos regala, y como él mismo dice: “a veces la vida nos hace afortunados, nos da regalos, y uno nunca sabe cuando ello puede suceder, cuando suecede tu vida puede dar un giro de 180 grados en tan solo un minuto”. Roja es quien me busca en la estación de trenes, solo de casualidad, era su hermano el encargado de esa tarea. Allí estaba, con una sonrisa dibujada, un anillo color turquesa, que desde un primer momento llama mi atención, y con su “intento” de habla española, con la que desde un principio intentó seducirme. Este no era un driver cualquiera, comenzamos a charlar y de a poco comienzo a conocer un poco de su vida. Durante su infancia, peleaban los cuatro hermanos por un chapati, no tenían que comer, su padre muere de cáncer, cuando aún era muy pequeñito. Desde ese entonces sale a trabajar. La ruta que andubimos, aquella que se ecuentra en medio del desierto, rodeada por esas elevaciones color del oro, aquella que nos llevó al mencionado camp, él de muy pequeñito, la caminaba 5 a 7 veces por día, vendiendo agua para uno o dos jeeps que para ese entonces circulaban por ese lugar, antes hinóspito, ganando entre 5 rupias , y nada por día (5 rupias no equivale siquiera a 1 centavo para que se den una idea). Trabajó y trabajó, fueron variando los empleos, hasta que a los 15 años y muy lentamente comenzó con su primer camp en el desierto, muy precario, pero así arrancó. A los 17 años, una familia de holandeses que se encariñó con él lo lleva a Europa donde permanece por unos meses, durante los cuales su madre pensaba que estaba guiando el tour de esta misma familia, pero dentro de India. Hoy en día tiene 20 camps en diferenes partes, y uno de ellos es en el cual ahora me encuentro. Durante el día no me dejo sola un segundo, me contó más historias, como la de su amigo el ´músico pakistan, a quien le cortaron ambas manos por amor, y quien según él, esta loco, enfermo hoy en día por amor. Mató a los padres de su amada por haber impedido su matrimonio, luego de lo cual la corte decide ahorcarlo frente al público. Le concedieron previo al sueceso un solo pedido, el pidió un instrumento para pasar sus últimos días en la carcel, y un casette en el cual grabar su música. El puebo entero decidió que no se lo podía matar debido a lo que ello implicaría, y así es que hoy continua cantando, y llorando sus canciones de amor. Música, creánme , que realmente pone la piel de gallina.
Durante la tarde jugamos a las cartas, él, yo y el resto de los “peones”, gente que trabaja para él, pero a quien él llama “my friends”, y puedo decir que verdaderamente lo son, a pesar de las jerarquías. Todas personas muy buenas, dulces, y respetuosas, con quienes compartí en un cuarto diminuto, mientras duró el juego de naipes, y esperamos que pasen las altas horas de calor. Nuevamente “bendita tu eres”, pero esta vez, realmente bendita; no me sentí incómoda en ningún momento, contrario a ello, me reí y disfruté muchísimo. Tomamos chai, me pusieron un turbante, y escuhamos a uno de los peones tocar la flauta, una música bellísima, que me hizo emocionar.
Cuando el sol bajó, el estar afuera se hizo más soportable, así que nos fuimos a caminar por las dunas con su caballo, donde un grupo inmenso de gente se encontraba, y todos juntos esperamos la puesta de sol. Un cuadro absolutamente imborrable: el dorado de las dunas, el sol cobre que se esconde detrás de las mismas, camellos que lo acompañan, y un aire caliente que acaricia la piel…todas ellas pinceladas que en su conjunto dieron lugar a un cuadro que permanecerá colgado en mi memoria por siempre.
Acercándose la noche, nuevamente él, los peones y yo compartimos chai, y esperamos que las estrellas se hicieran presentes en el cielo, para que una vez que ello sucediese pidiéramos cada uno un deseo, y para luego quedar allí, inmóviles, contemplando en silencio, y en calma, la tranquilidad y la paz que la noche del desierto estaba dispuesta a brindar. Permanecimos un largo rato, hasta que la prometida sopresa llegó, él me había anunciado sobre la misma, pero yo ya no recordaba, y todo el día vivido, para mi había consistido en una grata sorpresa que la vida me había dado. Nos dirigimos entonces, a no sé donde, pero me dejo llevar, no se crean que iba muy tranquila, a pesar de saber que esta persona hasta el momento había sido maravillosa conmigo, la paranoia no deja de visitarme a veces, y en estos momentos sobre todo hace su aparición! Me encuentro de repente en otro de sus camps, pero la música y la danza típica de Rajasthan, allí presentes, generá en mi realmente una inmensa fascinación, la música y el baile como saben es algo que me enloquecen, y estar allí viendo semejante espectáculo era demasiado. Pero eso no fue todo………..En un momento una de las bailarinas comienza a sacar al público a bailar, nadie quería pasar al medio del escenario (un círculo en el medio de toda la gente, todos indios, menos yo!)Cuando llega mi turno, obvio que no iba a decir que no, amo bailar , y luego de casi cuatro meses de no haber danzado, esta era mi gran oportunidad, y así fue que bailé, no sé si lo hice bien, es más creo que me debo haber visto muy torpe tratando de seguir los pasos de las bailarinas indias, pero dancé, y dancé, sí, mi propia danza, mi danza del desierto, acompañanada por una felicidad y emoción ahora indescriptibles….otro momento que nunca voy a olvidar! Cabe agregar que a mi me siguieron no solo las mujeres, y niños del público, hasta los hombres comenzaron a bailar. Parecería ser que rompí el hielo, que dio lugar a una ronda de éxtasis y de linda energía que invadió el lugar.
Los camellos característicos de esta zona, son otro símbolo de amor, otro de los tantos con los que me he cruzado en este camino. Nuevamente el amor se hizo presente en tanta entrega, de estas personas hacia mi, y de mi hacia ellas. Amor que se tiñe con historias duras, y con situaciones difíciles. Historias de amor que nacen en medio de las rocas, de los obstáculos, pero “nacen”, y entonces el amor, lo bello, nuevamente se enfrenta con algo que lo opaca....o me estoy equivocando. Claro, no se trata de eso, no se trata de opacar nada, contrario a ello, torna lo bello más bello, el amor más fuerte, lo dulce má dulce. Si no existieran las piedras lo hermoso no sería tan hermoso, y el amor no sería amor….y esto continúa.
Los camellos característicos de esta zona, son otro símbolo de amor, otro de los tantos con los que me he cruzado en este camino. Nuevamente el amor se hizo presente en tanta entrega, de estas personas hacia mi, y de mi hacia ellas. Amor que se tiñe con historias duras, y con situaciones difíciles. Historias de amor que nacen en medio de las rocas, de los obstáculos, pero “nacen”, y entonces el amor, lo bello, nuevamente se enfrenta con algo que lo opaca....o me estoy equivocando. Claro, no se trata de eso, no se trata de opacar nada, contrario a ello, torna lo bello más bello, el amor más fuerte, lo dulce má dulce. Si no existieran las piedras lo hermoso no sería tan hermoso, y el amor no sería amor….y esto continúa.
Tren hacia Delhi…..Punto final….o punto y seguido…
22 horas de tren, hermosas, volé, y recapitulé momentos del viaje, no tuve tiempo de aburrirme, y cuando me di cuenta ya estaba en la estación de trenes “Old Delhi Station”, luchando con los oto drivers para que me lleven sin arrancarme la cabeza a “Ansari Nagar, East Campus, AIIMS”, a la casa de Deepika, donde me estaban esperando desde la mañana temprano. Llego, luego de 2 horas de discutir con mis enemigos a pleno rayo de sol (con 50 grados de temperatura que rajan el pavimento, y hacen de la polusión una sustancia gaseosa a la que no encuentro nombre para catalogar, pero que dificulta de manera importante la respiración), llego absolutamente empapada, exhausta, sedienta, pero muy contenta, a la casa, a la que hoy puedo llamar mi casa en India. Fue en este hogar en el que permanecí los últimos días, los previos a tomar mi vuelo a Argentina. Dar detalles, no tiene sentido alguno, ya que nuevamente no hay sentidos que colaboren, no hay palabras que los abarquen, no hay nada por fuera de las sensaciones que pueda asemejarse, que pueda ayudarme a transmitir lo vivido. Roja viajó a Delhi, y formó parte de la belleza de este último capítulo, lleno de amor, lleno de ternura, dulzura, pero también de lágrimas, y de pura emoción. Sí, eso es lo que puede sintetizar este chapter, “PURA EMOCIÓN”, sin pensamientos, sin palabras, sin preguntas, y mucho menos respuestas….¿Se trata de historias breves o historias que recién empiezan?? ¿Se trata de un adios o hasta la próxima?? Despedidas inciertas…. Tantos lugares, tantas personas hermosas, a las que ahora llevo en mi corazón, de las que aprendí, que me marcaron, y seguramente en las que yo también dejé mi huella….¿Volveremos a vernos….? “It is so extrange” fueron las palabras de mi amiga, mi hermana del alma, hoy al despedirnos…Y sí, es tan extraño, es tan bello, y tan extraño todo esto, es tan inmenso el sentimiento, tan hermoso, que hace llorar…En el avión seguí revovinando, no quise pensar mucho si se trataba de masoquismo o no, lo necesitaba, lo necesité, y lo necesito ahora, y seguramente por un tiempo volver a…lo que llamo “recapitular”, las lágrimas forman parte de este viajar en el tiempo a los momentos vividos, a los instantes compartidos, a los olores sentidos, a los sabores que pasaron por mi boca, a los colores que encandilaron mi visión, a mis pasos andados por esta tierra. Solo sé que son lágrimas de emoción, mezcla de emociones, todo es muy fuerte, eso es lo único que sé, al menos por ahora. Prontó veré a mi familia, los amigos, volveré a la rutina, y eso también es hermoso, tiene su encanto, y con ansias espero poder abrazar todo ello.
A mi India querida, no la dejo atrás, ella está ahora conmigo, ellos están conmigo, y son parte de este nuevo capítulo que ahora empieza… Prefiero entonces hablar de un punto y seguido, y no de un punto final, de un capítulo que se cierra, pero que forma parte de un mismo libro, el libro de la vida, el de mi vida…
Y en definitiva….así es la vida ¿no? Contradicciones y contrastes, de eso esta hecha….en realidad eso es la VIDA.
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